LA INFANCIA COMO PROYECTO ETICO

CHILDHOOD AS AN ETHIC PROJECT

Fernando Arturo Romero Ospina

IED Gonzalo Jiménez de Quesada, Colombia

Resumen: El propósito del siguiente artículo de reflexión es aportar sobre la discusión que se tienen sobre la infancia como categoría social y proyecto ético a partir del análisis de los relatos Pinocho, Hansel y Gretel y Lazarillo de Tormes comparándolo con el caso del niño de Aveyron. Inicialmente se pretende situar la discusión sobre la infancia como noción que debe ser desnaturalizada, de allí se realiza una aproximación histórica con los estudios de los historiadores Ariés y De Mauses quienes desde sus perspectivas mostrarán que el concepto de infancia es artificial y no natural, que se originó en la modernidad, dando diversas perspectivas sobre ello. A partir de esto se toma como referencia los relatos de Pinocho, Hänsel y Gretel y Lazarillo de Tormes que describen prácticas y discursos que se tenían sobre los niños y niñas los cuales son visto cómo “hombres en miniatura” donde el niño no se diferencia del adulto en sus roles sociales. Finalmente se afirma que en estos relatos no existe la noción de infancia que actualmente tenemos. Además se comparara con caso del niño de Aveyron donde existe una preocupación por humanizar al niño, y con esto ver cómo nace la preocupación por la infancia como un proyecto ético.

Palabras clave: Infancia, representación social, desnaturalización, ética, prácticas sociales.

Abstract: The purpose of this article is to provide reflection on the discussion held about childhood as a social category and ethical project based on the analysis of Pinocchio, Hansel and Gretel and Lazarrillo de Tormes compared with the case of the boy of Aveyron. Initially it was intended to focus the discussion on children as a notion to be denatured, hence an historical approach to the studies of Aries and mauses historians who from their perspectives show that the concept of childhood is artificial and unnatural is made, that It originated in modernity, giving different perspectives on it. From this one looks at the stories of Pinocchio, Hansel and Gretel and Primero describing practices and discourses had on children who are seen as "men in miniature" where the child is no different from adult social roles. Finally it is claimed that there is no notion of childhood that we currently have in these stories. Furthermore case was compared with the Boy of Aveyron where there is a concern to humanize the child, and see how this comes the concern for children as an ethical project.

Key Words: Childhood, social representation, denaturalization, ethics, social practices.


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Introducción

Este trabajo nace de la reflexión como docente, entendiendo que entender la infancia como construcción social implica conocer los diversos discursos y prácticas que se han construido sobre el niño y la niña, como son los familiares, políticos, religiosos y escolares. Cada discurso ha permitido que se comprenda una infancia, creándose unas prácticas que median las relaciones entre el adulto y el niño.

Desde esta perspectiva, es importante indagar las representaciones sociales que se tiene sobre el niño y la infancia a lo largo de la histórica para poder modificar nuestras prácticas y discursos pedagógicos, sociales y jurídicos sobre los niños y las niñas, reconociendo el proyecto ético que existe sobre la infancia en la educación. Para esto se analizara tres relatos Pinocho, Hansel y Gretel y Lazarillo de Tormes comparándolo con el caso del niño de Aveyron.

En este sentido cabe preguntar ¿De qué hablamos cuando hacemos referencia a niño y a infancia? ¿Qué implicaciones éticas conlleva esto? De allí que el concepto de infancia, que se ha convertido parte de nuestro vocabulario cotidiano, no es natural es un concepto artificial que ha sido conocido más o menos hace trescientos años, por esto debemos desnaturalizar dicho concepto.

Es así que se hará un recorrido sobre la construcción la infancia a nivel histórico, que está pensado desde un proyecto cultural, que se originó en la modernidad, como lo indagó Ariès en sus textos “el niño y la vida familiar en el antiguo régimen” (1987) y “Centuries of Childhood” que se han convertido en punto de referencia sobre estudios de la infancia

con el desarrollo del sentimiento de infancia en el nacimiento de la burguesía europea. También se comentará sobre la obra de De Mause “la historia de la infancia” (1991).que fundamenta su trabajo científicamente desde la perspectiva “psicogénica”, es decir, observando los patrones de crianza compara varias épocas en diferentes contextos, distinguiendo diversas relaciones paternofiliales, que se han venido efectuando a lo largo de la historia.

Con esto se dará paso al análisis de los relatos de Pinocho y Hänsel y Gretel y Lazarillo de Tormes, que expresan unos discursos y prácticas que va de la fragilidad e inocencia al peligro por su falta de razón e inmadurez en la vida, sin existir una diferencia entre el niño y el adulto. Luego se hará una comparación con el caso del niño de Aveyron

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donde se presenta ya un sentimiento sobre la infancia traducido en humanizar al niño. Finalmente esta reflexión permitirá establecer como la infancia se han construido

social e históricamente, donde la educación parte de un proyecto ético, es decir de la idea de humanizar en consecuencia en la actualidad podemos hablar de infancias.

Desarrollo

Al asumir la infancia como una categoría sociopolítica, hace que se tenga una revisión documental sobre los textos que se refirieran a la infancia desde sus contextos históricos, sociales y políticos.

Por esto este documento privilegio relatos que vean “(…) él estudió de la vida material, cultural y mental de todos aquellos sectores populares que nunca habían tenido algún protagonismo en la vida histórica reseñada en los libros” (Cerda, 1921, p. 67).

Los relatos de Pinocho, Hansel y Gretel y Lazarillo de Tormes, nos permiten comprender la cosmovisión de una comunidad. Con lo anterior, en estos relatos literarios son una forma de conocimiento que recoge las visiones del mundo (creencias, concepciones, nociones) situadas en un contexto determinado. A partir de esto se hace comparación con el caso del niño de Aveyron donde se busca humanizar al niño.

Es así como esta investigación tiene un enfoque cualitativo, ya que su propósito consiste en:

“reconstruir “la realidad, tal como la observan los actores de un sistema social previamente definidos. A menudos se llama holístico, porque se precia de considerar el “todo”, sin reducirlo al estudio de sus partes. Siendo por esto, que (…) se funda en una perspectiva interpretativa centrada en el entendimiento del significado de las acciones de seres vivos, principalmente las humanas y sus instituciones (Hernández, 2012, p. 9).

Considerando lo anterior tendrá un diseño puramente bibliográfico ya que está vinculada a la revisión de textos, estudiando diversas ediciones, buscando elementos de comparación.

Finalmente se tendrá en consideración el estudio de la tematología, que

permite una aproximación al estudio de los textos, indicando una serie de interrelaciones, que desarrollara las categorías antes mencionadas, en este sentido la tematología, se coloca en un cruce estratégico de dinámicos literario y relaciones con el imaginario, con la

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historia de las ideas, de las ideologías, de la mentalidad, de la sensibilidad.

Como observa Cesare Segre, los temas son concreciones antropológicas, e

incluso gnoseológicas (Gnisci, 2002, 161).

Con lo cual, nos permite no tan solo identificar características sino cumplir con los objetivos trazados que es discutir y entender la infancia como proyecto ético. Para realizar también esta comparación, se debe entender la lectura que es un proceso que implica diversas habilidades.

Por esto, se tendrá en cuenta componentes del texto literario, que se actualiza mediante la lectura, pero para llevar esta actualización, el texto debe garantizar un espacio para la actualización, ya que diferentes épocas es entendida por diferentes lectores. Por lo tanto:

en el proceso de lectura se produce una comunicación reactiva de informaciones sobre la realidad propuesta en el texto, de tal manera que paulatinamente se va formando un contenido, un significado no denotado en los significados de la obra. De modo simultáneo se crea también el marco de compresión de aquello que le texto pretende ofrecer o conseguir (Acosta, 1989, p. 186).

Desnaturalizar la infancia.

El concepto de infancia se ha convertido en un concepto muy natural, que hace parte de nuestro vocabulario cotidiano, sin embargo el concepto de infancia fuera de ser natural es un concepto artificial que ha sido conocido más o menos hace trescientos años, y estudiado en estos últimos tiempos con cátedras, simposios y artículos especializados.

La infancia se ha categorizado desde la ciencia con los estudios de la psicología como los de Piaget (1977) que se basan en el problema de la inteligencia en el niño donde conciben a un niño abstracto con un desarrollo biológico, mental y motor, con etapa de la vida que con el tiempo y una educación desarrollara diversas habilidades. Es así como “el índice de madurez y de inmadurez se convierte en el criterio con que se evalúa a los niños, utilizando cualidades específicamente adultas: la racionalidad la moralidad, el autocontrol, la buena educación” (Pérez, 2004, pp. 149- 168).

Sin embargo, la infancia es una categoría sociopolítica que está atravesada por ideologías que tiene el adulto sobre los niños, estas ideologías como lo dice Torres (1994), son: “modelos teóricos que integran zonas de significados diferentes y abarcan todos los

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procesos que se desenvuelven en cada una de las instituciones existentes en una sociedad” (p. 23). Es decir que estas ideologías construyen discursos y prácticas que se legitiman en un mundo simbólico.

Por lo tanto el estudio acerca de la infancia, tiene una serie de problemas como lo manifiesta Estanislao Zuleta (1987), “Porque tenemos ya muchas ideas adquiridas sobre ese objeto: el conjunto de las ideologías que existen sobre los niños” (p. 4). Ideas que atraviesan nuestras prácticas cotidianas con los niños y las niñas.

De la misma forma se pronuncia Quiceno (2003):

“Cuando los niños son representados por un concepto como el de infancia es porque esta representación se hace desde la ciencia, un campo interdisciplinario y una instancia institucional (…) Podríamos decir, entonces, que la historia de los niños es triple, una historia de los conceptos o desde que existen conceptos sobre los niños, una historia de los niños en representaciones que no son conceptuales y una historia de los niños sin referencia ninguna a la existencia de niños, como es la de la antigüedad” (p. 4).

En ese sentido para acceder a este objeto de estudio, lo que propone Zuleta (1987), es la desnaturalizar el conocimiento que se tiene sobre las diversas visiones de la infancia, lo cual implica como dice Quiceno (2003), que: “La infancia no son propiamente los niños, la infancia representa la organización discursiva en donde los niños tienen un lugar, cumplen una función y tienen una finalidad cultural, social y moral” (Ibídem, p. 6).

Desnaturalizar la categoría infancia es entonces cuestionar los discursos, prácticas e ideas que se tiene sobre los niños, dejando de lado los modelos que se han establecido para explorar en diversos contextos nuevas prácticas de crianza, enseñanza y aprendizaje. Para esto recurrimos a los estudios históricos y literarios sobre la infancia reconociendo que existen diversas infancias a partir de diversas Ideologías. Nace un nuevo sentimiento: la Infancia.

En primer lugar para desnaturalizar la infancia se debe destacar los estudios realizados por los historiadores. Uno de los trabajos que más se destaca son los planteamientos hechos por el historiador Francés, Philipe Ariés (1987), en sus textos “el niño y la vida familiar en el antiguo régimen” (pp. 57-93) que se han convertido en un punto de referencia.

En este trabajo Ariés (1987), describe la sociedad medieval, destacando que no existía

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un sentimiento de infancia, lo cual no significaba la inexistencia del afecto por parte del adulto hacia el niño, sino que la edad infantil, predominaba la dependencia, pasando de una etapa frágil al mundo adulto sin ninguna restricción, siendo esta época en la cual la ausencia de una institución escolar constituida, obligaba al niño, a tener como principal espacio d e socialización el trabajo en compañía el adulto, lo cual representaba la cotidianidad de la vida del niño.

Plantea por lo tanto que la infancia como la conocemos actualmente es una creación aproximadamente de hace trescientos años, realizando una importante puesta de escena sobre el nacimiento de un sentimiento hacia la infancia, viéndolo en tres factores: la pintura, la vestimenta y el juego.

La pintura.

Señala Ariès (1987), como en el arte medieval no existían representaciones sobre la infancia, en la pintura hacia el siglo VIII se comienza a mostrar a un niño que era representado como un adultoenano, después se vincula al sentimiento religioso representado en la pintura con el putto 1 , los ángeles y el niño Jesús. Asimismo en el siglo XVII el niño es representado fuera de su familia, y comienza entonces hacerse evidente una nueva forma de relacionarse con ese niño, un nuevo sentimiento de particularizar la infancia.

Por tanto, Ariès (1987), concluye como en el siglo XVII la evolución de los temas relativos a la infancia, del mismo modo, retoma los retratos de niños, especialmente en los retratos familiares donde el niño fue punto importante. Es el niño quien le imprimirá un dinamismo a la obra. También resalta el tema de la desnudez, en la segunda mitad del siglo XVII. Es en el siglo XVIII donde nace este sentimiento hacia la infancia, donde se ha visto como ha desarrollo durante el siglo XVy XVI en la iconografía, pero en el siglo XVI y XVII que se verá mejor este desarrollo.

Vestimenta.

Con referente a la vestimenta, en la Edad Media, los sujetos eran vestidos independientemente de su edad y género, por esto, cuando se tenía cuatro años Identificar el sexo de un individuo era algo muy difícil, utilizado vestidos largos pero, luego se comenzó a hacer una separación entre el niño y el adulto, de esta manera, en la época de Luís XVI el

1 Pequeño niño desnudo representante del Eros helénico.

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niño vestía con trajes de épocas anteriores que los adultos dejaban, como el cuello del renacimiento, el pantalón y la chaqueta del uniformé militar, lo cual generaba una distinción social, sin embargo la niña seguía vistiendo con trajes largos.

El Juego.

Con respecto al juego, estos eran efectuados sin restricción social, en el cual no había una prohibición sobre los juegos de los niños y los adultos, como del mismo modo los niños jugaban a las muñecas. De acuerdo con Ariès, la iconografía de la Edad Media hasta el siglo XVIII, las familias le gustaban la representación de escenas de juego, siendo un elemento importante en la vida social, explica que juegos que los adultos practicaban que para nosotros hoy son reservados a los niños, como es el caso de las escondidas o de prendas.

Pero en durante el siglo XVI y XVII, algunos moralista cuestionaron algunos juegos, en lo cual indica Ariès que: “lo cual nos interesa para nuestro tema, porque también, manifiesta el sentimiento nuevo de infancia: un interés, antes desconocido, en preservar su moralidad, también en educarlo, prohibiéndole los juegos clasificados en los sucesivo como nocivos y recomendándole los juegos reconocidos en adelante como buenos” (Ibídem, p. 119).

Sin embargo, con la distinción de clases algunos juegos eran considerados nobles y otros no, de esta forma Ariès señala como Sorel en la mitad del siglo XVII, observa que esos juegos de niños son también los de los adultos de las clases populares. Ya en el siglo XII, algunos juegos no se permitían villanos y a niños aun siendo nobles, eran reservados para caballeros, es decir adultos entre ellos se destacan, los torneos de caballo. Esta consideración entre nobles y villanos, no será tan marcada, hasta que se llegue la época burguesa.

Pero en el siglo XVII, de acuerdo con lo planteado en el diario del médico Heroard, a cerca de la vida del Luis XIII, se comienzan a dar diferencias sobre el trato dado al príncipe y a los otros niños nobles, esto mediante los juegos y la educación.

De esta forma concluye Ariés (1987):

“es muy interesante observar que lo antigua comunidad de juegos entre niños y adultos, entre el pueblo y la burguesía, hay cesado en el mismo momento. Esta coincidencia nos permite vislumbrar desde ahora una relación entre sentimiento de la infancia y el sentimiento de clase” (Ibídem, p. 142).

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De Mause y la psicogénica.

Sin embargo el trabajo de Ariès, no ha sido el único que habla sobre la infancia, ya varios autores han retomado el tema de la infancia, entre esto está la obra del historiador norteamericano Lloyd De Mause que recorre y fundamenta científicamente la historia de la infancia, desde una perspectiva “psicogénica” que permite observar los modelos de crianza y de las relaciones paternofiliales.

En este sentido De Mause (1991) tiene una tesis opuesta a la de Ariès, ya que para De Mause, Ariès dice que el niño era feliz porque no había una división entre adulto-niño, siendo en la época moderna, que nace una estado especial llamado infancia, el cual dio origen a una concepción tiránica de la familia, que dio inicio al rompimiento de la socialización y el privación de la libertad, como hemos venido comentando.

Sin embargo de esta postura discute De Mause ya que piensa que la definición de infancia dada por Ariès, es ambigua porque no da cuenta de que los artistas de la antigüedad pintaban al niño con realismo. Del mismo difiere sobre la relación entre adulto-niño, ya que no era de felicidad como plateaba Ariès, sino que registra desde la antigüedad una serie de maltratos que se realizaban a los niños de varias épocas.

De esta forma De Mause, realizó un estudio donde compara varias épocas en diferentes contextos, viendo elementos en común, para poder dar a conocer una periodización, que da cuenta de la relaciones paternofiliales, como se ha venido desarrollando a lo largo de la historia.

De lo anterior, encontró una similitudes que le permito catalogar cada período en etapa específicas, de esto describe cada época de la siguiente forma: en el primer periodo lo denomina de infanticidio que se ubica desde la antigüedad hasta el siglo IV, en el cual la muerte a los niños era algo muy común en varias culturas como era la romana. En un segundo momento es el abandono, que trascurre ente el siglo IV y XIII donde los niños eran dejados en sitio como en la calle o bosques, donde padecía condiciones de hambre.

En un tercer momento, en una etapa de ambivalencia que se da en el siglo XIV y XVIII donde el niño entra a la vida afectiva de los padres, sin embargo los padres tenían como misión el de moderarlos, donde se da inicio a una serie de libros sobre manuales de instrucción. En un cuarto periodo es la institución, donde le padre vigila los actos del niño. En un quinto periodo es la socialización en el siglo XIX y mediados del siglo XX, donde

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busca guiarle por un buen camino mediante la escuela. Finalizando con el periodo de la ayudad a comienzo del siglo XX, donde el padre y madre sabe lo que necesita su hijo, satisfaciendo sus necesi dades.

En conclusión mientras la idea de Ariès (1987) como dice Bocanegra (2007) es: hacer visible el cambio en la actitud de los adultos frente la infancia en el curso de la historia y como sigue cambiando hoy en día de manera lenta y en ocasiones imperceptible para nosotros los contemporáneos (pp. 201- 232).

La de De Mauses es como señala Pérez:

…contrariamente a la tesis de Ariès se sitúa Llyod De Mause, esté sostiene que la historia es una mejora general de la puericultura; encuentra una evolución progresiva a lo largo de los siglos, cuya culminación se encuentra en las actitudes de ciertas familias de los países occidentales contemporáneos (pp. 149- 168).

En el caso colombiano se destaca el trabajo de Elsa Bocanegra quien realizó un estudio sobre las prácticas de crianza entre la colonia y la independencia. En dicho estudió indica Bocanegra: no existía una noción de infancia y de niño como la que hoy se tiene, se consideraba la infancia como una etapa imperfecta de la edad adulta, que tenía que ser corregida por los padres y por el adulto a cargo, pensamientos que influyó y orientó notablemente los comportamientos y las actitudes hacia los niños y hacia la sociedad esperaba de ellos (Ibídem, 216).

Destaca la práctica del abandono de los niños por parte de personas de origen español y mestiza, quienes dejaban a los niños y las niñas en casas de hospicio o en la iglesia. El estado colonial por su parte asumía la tutela de los recién nacidos abandonados.

Ya en la época de independencia comienza abundar la literatura sobre la importancia de la conservación de los hijos. Para esto se crean manuales como los de Dr. Agustín Ginesta (1797), quien escribe pautas sobre la crianza de los niños. Es así como la medicina comienza a preocuparse por los niños dando consejo sobre la alimentación de los recién nacidos.

La infancia en los cuentos

La representación de la infancia no tan solo está en los estudio histórico sino también lo podemos encontrar en la literatura, es así como la literatura en este trabajo se define como una forma de conocimiento que recoge las visiones del mundo (creencias, concepciones, nociones) situadas en un contexto determinado, encontrando sentimientos, modos de vida y

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aspectos socioculturales de la época, ya que recoge no tan solo unas experiencias personales del autor sino de una comunidad.

Relatos donde el campesinado por medio de “su contacto con la realidad, en confrontación cotidiana con los problemas del trabajo y de la existencia; también está en contacto frecuente y prolongado con las clases privilegiadas, y aprovecha, como puede y cuando puede, la “cultura” que es la herencia de aquélla.” (Soriano, 1995, p. 96). Un campesinado, enriquece su folclor expresando lo que sucede y aco ntece.

Hänsel y Gretel.

En este sentido en los cuentos de los hermanos Grimm, al lado de elementos fantásticos, también existen datos sociológicos que poseen carácter histórico. Los Hermanos Grimm, refundidos de la tradición oral, se han fijado y convertido en un legado cultural universal al ser parte del mundo escrito.

Estos relatos muestran características de la comunidad en lo que se originaron, tal como es el caso del cuento de Hänsel y Gretel o Juanito y Margarita también conocida como La casita de chocolate, el cual servirá como referente para dar cuenta de características que corresponden al arquetipo de la familia de la sociedad tradicional en la Edad Media. Con ello señalaran aspecto de la forma de vida de los niños y las niñas de esta época .

En un momento en el que Alemania buscaba reaccionar ante la humillación a que fue sometida por la invasión de las tropas napoleónicas, ven la luz una serie de cuentos llamados “kínder- und hausmärchen” de Jacobo y Guillermo Grimm, cuyo primer volumen se publicó en 1812 y un segundo volumen en 1815, “su interés era propio del romanticismo preocupado por recuperar el bagaje cultural alemán, base del nacionalismo germánico” (Buenaventura, 1998, p. 164).

Por lo tanto, el relato de Hänsel y Gretel se ubica en la época de la Edad Media, entre los siglo V – XIV, específicamente en la Alta Edad Media una época que se caracteriza por el desarrollo de las cruzadas cristianas, el fortalecimiento de la religión católica en Occidente como credo oficial y la consolidación de la sociedad feudal

En la Edad Media tiene lugar como dice Le Goff “una sociedad rural que cambia muy lentamente. Que vive, según la expresión de Fernando Braudel, en la larga duración y se expresa en el folclore que en la historia” (1965, p. 19). La población constituida por los siervos o vasallos tendrá que soportar, precarias condiciones de vida (salud, alimentación,

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abusos entre otras) y será en la mitad del siglo XIV cuando las malas cosechas precipitarán una hambruna que unida con la peste generarán un descenso de la población, y una situación de pandemia.

También las condiciones de vida se tornaban duras “el bosque comunal era la principal fuente complementaria de alimentos, era el lugar donde se recogían frutos, bayas, setas y hierbas y era la fuente de madera para la construcción y de leña para el fuego” (Rösener, 1990, p. 58). Sin embargo el bosque como indica Le Golff era también el símbolo del peligro: el bosque está lleno de amenazas, de peligros, imaginarios o reales (…) levanta entre señoríos, entre los diversos países, una frontera natural, el no man`s land, la tierra de nadie por excelencia donde la imaginación se hacía presente (1965, p. 187).

Así como el bosque se tornaba en fuente de vida para los pobladores del Medioevo, se cree también como espacio para escenificar la fabulación. Muchas historias emergen de este escenario y comienzan a circular de boca en boca por las pequeñas aldeas, llegadas a oídos de todos, niños, niñas, jóvenes y viejos.

Teniendo en cuenta este contexto, se considerarán tres elementos del cuento de Hänsel y Gretel que son: una familia pobre y con una madrasta que fuerza abandonar a sus hijos, la familia que va al bosque, y los estereotipos de masculino y femeninos de la ép oca.

El cuento inicia con una situación típica de esta época, un leñador y su esposa, cometan su precaria situación. La madrasta de Hänsel y Gretel un niño de aproximadamente diez años y una niña de nueve años, señala que para resolver sus problemas de supervivencia es necesario abandonar a Hänsel y Gretel, en el bosque, para poder sobrevivir.

Cabe anotar que en la época “la finalidad principal del matrimonio era para los campesinos tener hijos. El campesino no se casaba para establecer una comunidad de vida y amor con su mujer, sino para procrear y continuar así la familia” (Rösener, 1990, p. 199). Con lo cual “(...) el sentimiento entre esposos, entre hijos, no era indispensable para la existencia, ni para el equilibrio de la familia: tanto mejor si venia por añadidura” (Aries, 1987, p. 200).

En la historia se muestra también, como después, que Hänsel y Gretel acompañan a su padre y a su madrasta a recoger leña, la cual es una situación que el cuento presenta como una faena cotidiana, donde padres e hijos van diariamente al trabajo, sin una distinción clara entre el rol del adulto y niño.

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Es decir que muestran “que en edad temprana se recurría a ellos para pequeños trabajos y se les introducía así poco a poco en el mundo de los adultos” (Rösener, 1990, p. 203), cuando al llegar a la casa de la bruja Gretel cumple ciertas obligaciones, esto se relaciona con los niños que trabajaban para la reserva del señorío.

Lo anterior indica que “la trasmisión de valores y conocimientos, y en general a socialización del niño, no estaba garantizada por la familia, no controlada por ella” (Aries, 1987, p. 10). El trabajo no tan solo ofrece una subsistencia económica para el niño sino que le permite aprender las reglas sociales de la comunidad.

A partir de esto el relato de Häsel y Gretel, sorprende como en primer lugar el plan del sendero de piedras, estrategia de unos niños que no tenían ninguna formación escolar, sino son niños que por medio de su experiencia cotidiana han podido resolver este problema. También tenemos la manera en que engañaron a la bruja, aunque su fuerza era desigual

a la de su enemiga. En conclusión estos dos niños mediante su inteligencia y malicia pudieron escapar gracias a lo aprendido por la experiencia con su comunidad.

Siguiendo el relato Hänsel y Gretel después de escapar de la bruja, encuentran el camino de regreso a casa, donde su padre esperaba, después de la muerte de la madrasta. Por lo tanto no es el padre quien busca a los niños, sino los niños quienes hallan al adulto donde no hay ningún sentimiento de odio o rencor, siendo para ellos el abandono es natural que no exista reproche.

Es así como al final Gretel encuentra unas piedras preciosas y se resuelve los problemas iníciales y todos viven felices. Tal situación hace que el niño pueda conquistar un puesto en la familia, participando económicamente de ella, y es que recordemos que Gretel trabajo para la bruja, puede ser considerado una retribución económica ante su trabajo, gracias a su esfuerzo y trabajo.

Por lo tanto, los hijos “representaban una importante fuerza de trabajo en la familia campesina y garantizaba el cuidado posterior de los padres” (Rösener, 1990, p. 203). Es finalmente mediante el trabajo infantil que se resuelven los problemas iníciales y no mediante el abandono de ellos.

Lazarillo de Tormes: el niño urbano del siglo XV.

Lazarillo de Tormes es un libro que tiene un tono autobiográfico y estilo picaresco. Desde su publicación en el año de 1554, se ha convertido en un clásico, por el manejo del

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folclor con sus dichos y su lenguaje cotidiano, criticando mordazmente a la soc iedad española del momento.

La paternidad de este obra ha sido discutido a lo largo de la historia, siendo hasta ahora un misterio, “varios han sido los autores que se han señalado entre ellos se destaca: Diego Hurtado de Mendoza, fray Juan Ortega y recientemente a los hermanos Váldes o de Cristo de Villaón” (Valvuena) como también se le atribuye a un pregonero. Sin embargo por ahora sigue como anónima su autoría.

Su protagonista es Lázaro un niño aproximadamente ocho años, que contara su vida, su nacimiento y lo que le aconteció con cada uno de sus amos de turno. Por esto el libro “Lazarillo de Tormes” servirá como referente para dar cuenta de un niño común de una ciudad en el siglo XV e inicios del XVI con ellos señalaremos aspectos de su cotidia nidad del niño urbano de esta época.

El contexto histórico el libro nace en un siglo que se puede resumir en palabras de Manuel Fernández como “el Siglo del despliegue de Europa por América. El siglo del tardío Renacimiento y de la Reforma, el de Miguel Ángel y de Lutero, de Tiziano y de Calvino, de Copérnico y de Vesalio” (7). Donde la preocupación del hombre es conocer el espacio que lo rodea, siendo el mismo hombre el centro del mundo.

Tendrá la cartografía un impulso gracias a las relaciones económicas que son a nivel transcontinental y del mismo modo con el surgimiento del capitalismo como ideología económica y política. Época donde reina Carlos V en un mundo hispánico que buscara convertir en una potencia colonial después de la muerte de Fernando el Católico, sin embargo tendrá que enfrentar una guerra con Francia, con diversas batallas, con costos de vida muy altos de cada mando.

No obstante se debe destacar que ante tanto opulencia y búsqueda de nuevos territorios, el mundo hispánico siguen teniendo características de la Edad Media, como es el aspecto rural ya que: los territorios grandes núcleos de población son escasos a principios del

Quinientos, y aunque la tendencia de la población será la de irse concentrando

en ciudades el siglo los burgos hispanos no pueden competir todavía en

cuanto a poblaciones de y caracteres urbanos con determinadas ciudades es

europeas como París (Ibídem. 14).

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Pero los problemas más graves serán la peste y las malas cosechas, que traen consigo precarias condiciones de vida (salud, alimentación, higiene) situaciones que se acumularan a los sectores más desprotegidos de la época, trayendo un descenso de la población.

Así que los pobres constituían el 80% de la población como destaca

Fernández (1994), des taca:

Entre los podres acosados por la necesidad, los tratadistas de la época distinguen dos variantes: los pobres vergonzantes, que ante todo se dejaban morir de hambre que manchar su honra pidiendo limosna (por lo tanto, el hidalgo arruinado, cuyo númer o se va incrementando, conforme avanza el siglo) y el pobre que no podía trabajar por carencia física (ciegos, tullidos, enfermos, viejos, niños), cuya única posibilidad de sobrevivir era la limosna, y a ella se dedicaban (1994, p. 337).

Ante la proliferación de mendigo se dieron una serie de ordenanzas, que promulgaban que los mendigos debían encontrarse en su ciudad natal, esto para tener un control sobre esta clase de población, por esto se expidió una licencia para poder ejercer la mendicidad. Teniendo en cuenta lo anterior el relato de Lazarillo de Tormes se considerarán los primeros capítulos: el abandono por parte de la madre de Lazarillo a manos del ciego y el trabajo de Lazarillo como mendigo.

En el inicio del relato Lazarillo comenta que proviene de la aldea de Salamanca, nació del río Tormes, destacando que nació del río, su padre muere y su madre tendrá que ir a vivir a la ciudad donde conoce a un hombre moreno, del cual tendrá un hijo, tiempo después este hombre será capturado, situación que hace que la madre deje a Lazarillo a manos de un ciego. Cabe destacar con Fernández que en esta época las familias humildes ponían pronto a

sus hijos a servir y es que el abandono era institucionalizado, en algunos casos se compraba o se deja a manos de un tercero como fue en el caso de Lazarillo.

El primer amo de Lazarillo ejercía la mendicidad, tal situación hace referencia a una práctica que se daba entre los mendigos y era utilizar a los niños para mendicidad, ya que “por experiencia sabía que una de las formas de más fácilmente compasión eran los niños, cuanto más infortunados mejor” (Ibídem, p. 382).

Después de burlarse del ciego en el rio, se dirige a Maqueda donde se encuentra con un clérigo al pedir una limosna, este clérigo le ofrece ayudar en la misa, lo cual Lazarillo

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acepta, esta situación hace que Lazarillo piense sobre las diversas cosas que aprendió con el ciego, una de ellas fue la de ser mendigo.

Al respecto este aprendizaje, se puede comparar con los aprendices que se encontraban en algunos gremios, ya que estos aprendices:

Vivian en casa de los maestros, y en ocasiones tenían regulada su situación laboral por contratos debidamente estipulados, aunque todo hace sospechar que además de realizar las tareas secundarias que le ordenasen en el taller el maestro y los oficios, debían obedecer, como si se tratara de un criado sin sueldo, al ama de la casa” (Ibídem, p. 382).

Este hecho no dista mucho de lo que le aconteció a Lazarillo con el ciego y el clérigo, los cuales enseñaron ciertas habilidades, especialmente el ciego las cuales se destacan la jeringonza, la oración y el engaño. Es importante destacar, que con el clérigo ejerció el engaño un principio para sobrevivir como le aconteció con el clérigo, pero al final es descubierto y el maltrato se hace presente.

Es finalmente Lazarillo al mismo tiempo un niño que cuestiona el accionar de los adultos, efectuando reflexiones sobre el comportamiento de sus amos, por esto no confía en el adulto, sino que desconfía permanentemente efectuando burlas a los adultos mediante su ingenio.

Pinocho: humanizando al niño.

En el relato de Pinocho a diferencia de los relatos anteriores se nota una preocupación por humanizar el niño. En el estudio que realiza Meirieu compara la historia de Pinocho con la formación del ser humano para recordar que la sociedad ha visto al ser humano en sus primeros años de vida como un ser frágil y moldeable para humanizarlo.

Pinocho es una historia del italiano Collodi que escribió en 1882 obra que lo inmortalizó, sobre un madero que un carpintero con gran dedicación convertirá en un muñeco, tanto fue su esmero que se le infundio la vida. No obstante este muñeco escurridizo tomara una serie de aventuras donde el creador se le ha escapado de las manos aquella creación, para finalmente convertirse en un niño de verdad gracias a un hada.

En un episodio del relato Gepeto le compra una cartilla a Pinocho para que asista a la escuela. Pinocho dice “Hoy voy a la escuela, quiero aprender a leer enseguida. Mañana

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aprenderé a escribir y pasado mañana ya sabré hacer números” y dice “no hay como los padres para hacer estos sacrificios” (p. 59- 60).

Sin embargo el no asiste a la escuela y se dirige al teatro de títeres, vendiendo la cartilla. Es así como a diferencia de los dos relatos anteriormente comentados en el de Pinocho exis te ya una institución como es la escuela, la que debe asistir los niños, dándose una diferenciación de roles, sin embargo el niño es visto aún ingenuo que se deja engañar con facilidad.

En consecuencia, Bustamante plantea que el cuento de Pinocho existe e l reconocimiento de la infancia; no obstante, señala que en relatos como los de Pulgarcito, y en este caso el relato de Hansel y Gretel dicha infancia se desconoce, ya que sólo se muestran prácticas sociales como el abandono infantil, en un momento en el que no se necesitaba de la escuela.

Pinocho es entonces la analogía del niño-madera que desea ser un niño de verdad, es decir que Pinocho representa “la fabricación de lo humano” (Meirieu, 1998,

p. 39). Un deseo que la pedagogía como saber ha buscado resolver tomando otros saberes como referencia. Pero la pedagogía promueve caminos para la construcción de espacios de aprendizaje.

Hemos llegado casi al corazón de la paradoja como “la educación como fabricación” (Meirieu, 1998, p. 46). Esta idea se da porque “en la medida en que la fábrica se volvió una fuerza dominante en la economía estadounidense hacia fines del siglo XIX, la metáfora de la fábrica invadió el lenguaje de la cultura en general, incluyendo la escuela” (Stone, 2003, p. 40).

Esta visión de la fabricación del ser humano hace que se construya otra infancia desde el mercado laboral, y que esta visión también esté presente en la educación cuando se ve al niño como un producto sin terminar.

Entonces la educación será comparada con una empresa ya que como

diría Carnoy (2000):

los patrones ven en la educación escolar el medio de proporcionar destrezas, preparar a los jóvenes para las funciones económicas en una sociedad tecnológica más compleja, y de socializarlos para que puedan encajar en nuevos tipos de organización económica” (p. 12).

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La visión de Pinocho debe ser refutada, ya que niño no puede ser visto como un muñeco de madera sino el niño es un ciudadano con sus complejidades.

Con esto se reivindica al niño como sujeto social en los derechos del niño a partir de la convención realizada en Ginebra en el año 1989 y la otra con el planteamiento de las sociedades de consumo, y el cambio de representación que se tiene del niño, apareciendo otros discursos como los públicos, académicos y mediáticos, vinculado a la construcción de la diversas mediaciones.

Conclusión

En estos relatos que antes hemos descrito, vemos como no existía un sentimiento hacia la infancia, el niño era visto como un adulto en miniatura, cumpliendo roles como los del adulto.

Entre sus roles era también efectuar faenas de trabajo, siendo una fuerza de trabajo más en la familia y en la comunidad. Además no existía una institución social que diferenciara los roles del adulto o niño, sino prácticas entre los pares y niño- adulto en común. Sin embargo este sentimiento de infancia que se puede catalogar como la necesidad de diferenciar el niño del adulto en Pinocho ya existe. Es una preocupación por humanizar al niño, donde la escuela se constituye como institución social donde el niño debe aprender el legado cultura pero también se ve al niño como un proyecto de hombre, es decir “la educación es un proyecto ético” (Tamayo y Martínez, p.31).

Es así como hemos visto en estos relatos un niño representado desde su comunidad, sin embargo estos niños que pueden ser abstractos son comparables con el caso del niño de Aveyron, donde veremos como la categoría infancia implica un proyecto ético ya que “la ética es una toma de posición frente al mundo dado, sedimentado históricamente, proponiendo la redefinición del sentido de ser humano, en el mundo (7).

El niño de Aveyron, todo un caso para la pedagógica y la psicología de su momento. Este suceso lo describe Itard (1774-1838) sobre un niño encontrado en 1800 en los bosques de la localidad francesa de Aveyron con las siguientes condiciones como lo señala Vázquez: Un niño de unos once o doce años, que tiempo atrás había sido avistado totalmente desnudo por los bosques de La Caune a la busca de bellotas o raíces, de que se alimentaba, fue en los mismos parajes descubierto hacia el final del año vii, por unos cazadores, que

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consiguieron darle alcance y apoderarse de él, cuando intentaba, en las ansias de la fuga, ampararse entre las ramas de un árbol. […]. (373- 390).

Este niño recibió el nombre de Víctor que no podía comunicarse con los demás, era distante, agresivo y territorial comportamientos más cercanos a un ser salvaje que aun ser cultural como el hombre. Víctor pasó bajo la tutela del doctor Itard que utilizo todos los mecanismos posibles de su época para que pudiera entablar relaciones con sus pares es decir hablar, vestir, comunicarse pero no lo consiguió ya que Víctor se resistía, o sea toda la estructura educativa para una posible “civilización” claudico y podríamos preguntar ¿por qué? ¿Qué conceptos se tenían sobre los niños y las niñas en esta época? ¿Cómo afecto esta concepción sobre los niños en el trabajo de Itard?

Es así como la relación entre maestro y pupilo no era simple, ni cualquier relación que se de en la educación “Tal es el caso, por ejemplo, de la relación entre el científico y su objeto/sujeto de estudio o de la más oscura, compleja y sugerente relación, si cabe, entre el “niño-fiera” y el “hombrecivilizado” (Itard, 2012, p. 11). Por lo tanto la educación está en constante contradicción sobre lo que entiende o imagina que es el ser humano según la sociedad, ya que el ser humano no es un producto determinado.

Es así como los imaginarios e ideas que se han tenido sobre el niño y el hombre han formado la categoría de infancia, ya que no es un proceso simplemente de etapas sino de relaciones “en definitiva, la infancia es una categoría sociopolítica; las transformaciones que han afectado a la percepción de la infancia moderna están ligadas a los cambios en los modos de socialización” (Pérez, 2004, pp. 149- 168).

De los anteriores estudios, podemos decir a grandes rasgos, que la representación de infancia es visualizada en tres momentos de la historia como dice Delgadillo (2004):

En una primera época, la infancia representada en las prácticas de socialización, donde el niño cumplía roles con el adulto, en segunda instancia, la infancia es asumida en su estatuto como menor y como categoría social institucional, aquí se origina la escuela como centro de socialización, separando al niño y al adulto, y tercer lugar, la infancia es pre sentada como una categoría que se construye histórica, social y culturalmente desde la cotidianidad (pp. 41- 52).

Finalmente, cuando hablamos de la categoría de infancia podemos definirla “como un artefacto social e histórico no solo como una entidad biológica”, (Steinberg y Kincheloe,

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2000) la cual está establecida e institucionalizada en diversos periodos “que se vincula a un nuevo sentimiento de una familia burguesa y la sociedad industrial, vinculando un sentimiento de clase y un sentimiento de infancia” (Fernández, 2002, p. 18).

Con esto la infancia como concepto no es un elemento natural, sino que es un proceso que actualmente sigue desde el marco de los derechos, y que es un punto central en la formación de ciudadanos proyecto que la modernidad ha establecido desde la escuela.

Es así como para occidente un punto central son los niños ya que es un proceso de humanización en su cultura, el caso de Victor el niño de Aveyron, aquel buen salvaje que la filosofía había dicho en este niño se había cumplido pero se debía educar es decir ponerlo en un contexto cultural.

También la infancia es un discurso que nació aproximadamente doscientos años, con la revolución industrial sino la preocupación de la humanidad por su humanización, dejando de lado los silogismos filosóficos, del buen salvaje, si ha sido la preocupación en occidente de transmitir una tradición cultural.

Por esto el niño se convirtió en un discurso público, gracias a esto actualmente existen un marco jurídico que ha trascendió lo nacional para convertirse en tema central en los procesos de la ética civil como en la declaración de los derechos del niño.

Sin embargo existen en la actualidad autores que dicen el fin de la infancia. Según Cortés (2011), citando a Postman (1994):

Siguiendo esa lógica, es posible decir que la división entre infancia y adultez desaparece en tanto que la televisión lo que hace es comenzar a abrir secretos, dejar que los niños accedan a información que antes era sólo para adultos; la televisión hace público lo que anteriormente era privado” (p. 71).

Esta visión de la desaparición de la infancia está acompañada con las implicaciones del marketing donde “la vida de los niños y niña se “monetizo” (Gómez y Alzate, 2014, p. 81). Es decir el niño como ser que desea mediado por partir el consumo .

Sin embargo es debatida, ya que no se considera una desaparición sino la consideración de las infancias que están alejadas de lo que el adulto quiere, infancias como la contemplada en la Declaración de los Derechos del niños son un discurso jurídico que quiere convertirse en ético, ya que la defensa de los derechos de los niños es en actualidad muy joven.

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Es entonces, el estudio de la infancia un campo que aún debe ser explorado, siendo

necesario replantear nuestros discursos, considerar en Colombia que existen

diversas infancias dependiendo de los contextos sociales, como son los niños indígenas, niños afro descendientes, niños del conflicto, entre otros.

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