RASGOS DE PERSONALIDAD Y CONDUCTAS QUE UN ASALTANTE A PEATONES CONSIDERA RELEVANTES A LA HORA DE ELEGIR A SU VÍCTIMA

PERSONALITY AND BEHAVIOR TRAITS THAT A ROBBER CONSIDERS RELEVANT TO CHOOSE A VICTIM

Denise Salas Castillo

Universidad Católica de Costa Rica

Luis Diego Chacón

Universidad Católica de Costa Rica

Ricardo Calvo

Universidad Católica de Costa Rica

Resumen: La presente investigación tuvo, como objetivo general, determinar los rasgos de personalidad y conductas que un asaltante a peatones considera relevantes a la hora de elegir a su víctima. Este estudio fue de tipo cualitativo y se utilizó el diseño narrativo para la recolección de datos y la teoría fundamentada para el análisis de información. Para la recolección de datos se realizó una entrevista a profundidad a ocho víctimas de asalto, así como a ocho privados de libertad que se encontraran en el Centro Penitenciario por robo agravado. Entre las principales conclusiones se encontró que los asaltantes de Costa Rica realizan un procedimiento para elegir a su posible víctima y que este procedimiento se basa principalmente en la observación de la conducta y características físicas y de personalidad del transeúnte.

Palabras clave: rasgos de personalidad, asalto a transeúntes, conductas de víctimas, víctima de asalto.

Abstract: The following investigation had as overall objective determine the personality features and behaviors that a passerby mugger, considered relevant when he chooses his victim. This was a qualitative research and the narrative design was used for the data collection and the grounded theory for the information analysis. For the data collection an in-depth interview to 8 assault victims and to 8 convicts from the Penitentiary Center that lost their freedom because of aggravated robbery. One of the main conclusions found is that the muggers of Costa Rica follow a process to determine their possible victim and that this process is mainly based in the observation of the conduct and the physical and psychological features of the passerby.

Key Words: personality features, assault to passerbies, victims behavior, assault victims


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Introducción

En las últimas décadas, América Latina ha sufrido un aumento en la cantidad de asaltos a transeúntes.

Asimismo, varios periodistas en diferentes países de Latinoamérica, como Perú, México, Chile y Colombia, mencionan que en los últimos años, los robos a mano armada han ido en aumento y que estos se deben al desarrollo económico que se ha dado en los países latinoamericanos (Palomino, 2013).

Costa Rica no escapa a este incremento. Según estadísticas del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), a lo largo del año 2008 se recibieron 8.645 denuncias de asalto, mientras que en el 2009 esa cifra aumentó a 10.041; en el 2010 disminuyó a 9.375 y en el 2011 volvió a aumentar a 9.714. Además, en lo que va del 2014 (de enero a julio) se reporta un aumento de los asaltos en comparación con los años anteriores. Es importante, sin embargo, no dejar de lado la cifra negra, ya que así como se emiten denuncias ante el OIJ, también muchas víctimas deciden no denunciar los hechos.

Según los medios de comunicación nacionales, los asaltos se ejecutan en paradas de autobuses donde hay muchas personas. Asimismo, existen personas que han sido víctimas en varias ocasiones, sin embargo, hay otras que nunca han sido asaltadas; por lo tanto, estas situaciones generan dudas acerca de la selección de la víctima, principalmente si existe esta selección y cómo eligen los delincuentes a cuál de las personas asaltar.

De acuerdo con las fuentes indagadas, se ha podido conocer que la

mayoría de los estudios en el área de psicología criminológica, se han centrado más en las consecuencias que en las causas de los asaltos y esto se evidencia en las fuentes de información consultadas, debido a que después de una búsqueda exhaustiva de teoría, se puede notar como hay información acerca de la cantidad de asaltos que se dan en diferentes países y la invitación que se da a ser precavido y a no portar objetos de valor o estar alerta, pero no se encuentran investigaciones relacionadas con un posible perfil de víctima, por ejemplo, conductas de la posible víctima que puedan evitar un asalto, no solamente caminar con precaución y ser precavidos.

Considerando que la psicología siempre se ha caracterizado por explicar y predecir la conducta humana, se considera importante conocer las causas que generan el aumento de asaltos, con el propósito de prevenir, al mismo tiempo, el deterioro en la salud mental que

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llegan a presentar las personas que son víctimas de este fenómeno, ya que de acuerdo con Masaya (2010), luego de una experiencia desagradable, como ser asaltados, todas las personas quedan en diferentes estados emocionales o conductuales. Asimismo, este autor explica que: “sin importar la gravedad de lo ocurrido, el mundo se ve y se siente distinto, como si no hubiera manera de acomodar lo que pasó” (párr. 2).

En concordancia con lo anterior, cabe señalar que el estudio de la víctima en la psicología es importante “en cuanto al rol participante o desencadenante que le compete a las mismas” (Giner, s.f., p. 26), en este caso poder identificar qué aporta la víctima en el delito de asalto a transeúntes. También es relevante el estudio de la víctima para crear modelos explicativos de educación y prevención social, y así evitar el aumento de los índices de delincuencia.

Investigaciones internacionales relacionadas con este tema se enfocaron en las consecuencias del asalto en la víctima. Por ejemplo, Carmen Gloria Carbonell y César Carvajal (2004) realizaron, en Chile, un estudio sobre el Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) como consecuencia de los asaltos. En dicha investigación se compararon las variables estudiadas con la muestra total de paciente con TEPT para determinar el perfil específico de los pacientes que habían tenido como estresor un asalto. Los resultados de dicha investigación demostraron que las víctimas de asalto con TEPT son generalmente jóvenes, con buen nivel de escolaridad, observándose un mayor predominio de mujeres. ¿Se darán estas mismas características en la población víctima de asalto en Costa Rica?

Otra investigación a nivel internacional fue desarrollada por Richard (2010), en la Universidad de Birmingham, quien realizó un estudio titulado “The profiling of robbery offenders” (El perfil de los asaltantes). En dicho estudio se llegó a las conclusiones de que existen dos tipos de asaltantes: el profesional de carrera y asaltante amateur. Esto se relaciona con la presente investigación en cuanto que al estudiar a la víctima, se estudió al victimario indirectamente, generando información sobre características de los asaltantes en Costa Rica. Sin embargo, se mantiene la incógnita de si ¿tendrán los asaltantes a transeúntes alguna tipología que los distinga?

Asimismo, a nivel nacional, la Fundación Paz Ciudadana de Costa Rica realizó la caracterización de las víctimas de robo en el año 2007. Entre las víctimas de asalto sin violencia se encontró que la mayoría eran mujeres, el rango de edad con mayor porcentaje

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fue de 18 a 25 años y las víctimas que más se vieron afectadas tenían un nivel socioeconómico alto. Por otra parte, las víctimas de asalto con violencia fueron principalmente hombres con edades entre 18 y 25 años, y en este caso, las personas con un nivel socioeconómico medio fueron las más afectadas.

Por último, un antecedente nacional denominado “Delincuencia Juvenil y Seguridad Ciudadana”, realizado por Daniel González (s.f.). En dicha investigación se expone que la delincuencia en el país se ha convertido en un conflicto de seguridad nacional, ya que van en constante aumento y que en muchas ocasiones los asaltos a casas y personas son c ometidos principalmente por jóvenes. Asimismo, este autor menciona que en ocasiones la percepción de la criminalidad y el temor a ser víctimas de un delito agiganta y distorsiona la realidad, con efecto multiplicador desproporcionado, lo cual aumenta la posibilidad de adoptar políticas equivocadas.

Definición de víctima de asalto

Un concepto relevante en el presente estudio es el de víctima, la cual es definida por Rodríguez (2011) como “el individuo o grupo que padece un daño por acción u omisión propia o ajena, o por causa fortuita” (p. 15). Este mismo autor señala que la víctima de un delito, por su parte, “es caracterizada por ser la persona física o moral que sufre un daño por causa de una conducta (acción u omisión) sancionada por las leyes penales” (p. 15).

Otro concepto de víctima lo aporta Mendelsonh (1963, citado por Giner, s.f.), quien no identifica a la víctima como persona sino como carácter, así “víctima es la personalidad del individuo o de la colectividad en la medida en que está afectada por las consecuencias sociales de su sufrimiento, determinado por factores de origen físico, psíquico, económico, político o social” (p. 28). De la misma forma, Albarrán (2002) define la víctima desde una concepción psicológica como “un tipo determinado de personalidad, de naturaleza depresiva, con un núcleo de angustia exógeno motivado por factores de muy diversa naturaleza” (p. 331).

Para el estudio realizado, se concibió a la víctima de asalto como aquella persona que sufre las consecuencias del asalto, ya sea la violencia con que se efectúa el acto, el robo de sus pertenencias y el daño psicológico que en ocasiones ocurre en estas personas.

Tipos de víctima.

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Existen varios autores que describen la tipología de las víctimas. A continuación se describe una aproximación de estas tipologías según Rodríguez (2011) quien, citando a Mendelsonh, expone una clasificación que va desde una víctima completamente inocente , hasta una víctima completamente culpable. Este autor divide las víctimas en tres tipos:

1. Víctima inocente.

2. Víctima provocadora, imprudencial, voluntaria y víctima por ignorancia: víctimas que incitan al victimario a cometer la infracción. Las voluntarias son las que piden ser víctimas, como por ejemplo, en la eutanasia.

3. Víctima agresora, simuladora e imaginaria: es quien comete la infracción y es victimizada por esa causa. La víctima en este tipo se vuelve victimaria (pp. 21- 22).

En Costa Rica, a la fecha no se ha realizado una tipología de este tipo; sin embargo, en diferentes canales de noticias se mencionan constantemente características de las víctimas que podrían ser encasilladas dentro de estas tipologías.

Asalto a transeúntes.

El asalto o hurto es “apoderarse ilegítimamente de una cosa mueble, total o parcialmente ajena” (Zuñiga, 2006, p. 118). Por su parte, el robo agravado es cuando lo anterior se comete con armas. El asalto a transeúntes llega a ser el tipo de robo que se comete contra las personas en vía pública. En este caso, la víctima puede no darse cuenta que ha sido robada, así como en ocasiones existe la violencia en este tipo de delincuencia. Según estadísticas del Organismo de Investigación Judicial en Costa Rica en el 2013 se recibieron 11411 denuncias de asaltos, de estos un 66,4% de las víctimas eran hombres y un 33,6% fueron mujeres.

Rasgos de personalidad de las víctimas de asalto.

De acuerdo con Eysenck (1947, 1994, citado por Feist y Feist, 2007), la conducta está organizada según jerarquías. El primer nivel se refiere a los actos o cogniciones específicas, conductas o pensamientos individuales que pueden ser o no característicos de una persona. El segundo nivel es donde se encuentran actos o cogniciones habituales, reacciones que se repiten en condiciones similares. Yel tercer nivel de la conducta serían los rasgos, los cuales son reacciones habituales relacionadas entre sí (pp. 398 - 399).

De esta forma y de acuerdo con los anteriores autores, los rasgos son

“características destacadas de la personalidad aparentemente permanentes” (p. 399).

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Según Feist y Feist (2007), Eysenck y Cattell encontraron tres superfactores de personalidad, los cuales contienen diferentes rasgos y este sería un cuarto nivel en que la conducta está organizada.

El primer superfactor es la extraversión/intraversión, aquí las personas extrovertidas “tienen objetivos y un concepto no personalizado del mundo, mientras que los introvertidos tienen básicamente una manera subjetiva o individualizada de considerar el mundo” (Feist y Feist, 2007, p. 402). En este superfactor es posible encontrar personas con rasgos: sociables, animados, activos, asertivos, con busca de sensaciones intensas, despreocupados, dominantes, atropellados y atrevidos.

El segundo superfactor es el neuroticismo/estabilidad. Las personas “con altos niv eles de neuroticismo tienden a mostrar reacciones emocionales extremas y tienen dificultades para recuperar el estado normal después de la agitación emocional” (Feist y Feist, 2007, p. 403). Los rasgos que aquí se podrían encontrar son de una persona inquieta, abatida, con sentimientos de culpa, baja autoestima, tensa, irracional, tímida, variable y sentimental. Como tercer superfactor que propuso Eysenck (1994, citado por Feist y Feist, 2007)

fue el psicoticismo/ superego. Este autor formuló la hipótesis de que las personas con niveles altos de psicoticismo tienen una marcada “predisposición a sucumbir al estrés y verse afectadas por dolencias psicóticas” (p. 405). Una persona con una personalidad psicoticista tendería a ser agresivo, frío, egocéntrico, impersonal, impulsivo, antisocial, poco empático, creativo e inflexible.

Según datos encontrados en la investigación las principales víctimas presentan rasgos de personalidad que pueden incluirse dentro del superfactor de introversión y extroversión. Las características observadas por los victimarios son principalmente personas nerviosas, con miedo, pendientes de lo que pasa a su alrededor sin embargo las víctimas se consideran personas alegres, amigables, habladoras, despreocupadas entre otras. Esto puede deberse a que las víctimas cuando se encuentran solas muestran una actitud más introvertida que extrovertida por lo que caben dentro de este superfactor.

Conductas de las víctimas de asalto.

De acuerdo con Lara (2011), las conductas pueden definirse como un conjunto de actos de las personas, externos y visibles para los demás. El comportamiento revela a alguien más que sus palabras, sus verdaderos pensamientos, sus propósitos e ideales (p. 3).

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Dicho concepto presenta tres principios que la rigen:

1. Causalidad: toda conducta obedece a una causa. Ante determinada situación

nos comportamos de una manera y no de otra. Según este principio, se debe buscar la razón de esta diversidad del comportamiento en hechos anteriores y no en el resultado o realización del mis mo.

2. Motivación: toda conducta es motivada por algo.

3. Finalidad: se persigue siempre un propósito en el comportamiento, y por ella

cobra sentido la conducta del ser humano y puede ser interpretada (Lara, 2011, p. 3). De acuerdo con los datos encontrados en la presente investigación

En relación con lo expuesto anteriormente y a la poca teoría a nivel nacional, el objetivo principal de la presente investigación se centró en determinar los rasgos de personalidad y conductas que un asaltante a peatones considera relevantes a la hora de elegir a su víctima.

Metodología

En esta investigación se utilizó un enfoque cualitativo, el cual Hernández, Fernández y Baptista (2010) definen como el tipo de investigación en la cual se utiliza la recolección de datos sin medición numérica para descubrir o afinar preguntas de investigación en el proceso de interpretación (p. 7).

Se consideró pertinente este enfoque, ya que la presente investigación se

centró en la realidad nacional para poder entender, desde la perspectiva de los sujetos, tanto víctimas como victimarios, la problemática estudiada, y a partir de la información que los participantes brinden, generar nuevas perspectivas y una mayor comprensión del fenómeno en estudio.

Para cumplir con el objetivo de la investigación y en coherencia con el enfoque, se utilizó el diseño narrativo para la recolección de datos, en el cual, según Hernández, Fernández y Baptista (2010), se “recolectan datos sobre las historias de vida y experiencias de ciertas personas para describirlas y analizarlas” (p. 504).

Diseño.

Además, se trabajó con el diseño de la teoría fundamentada para el análisis de datos. De acuerdo con Hernández, Herrera, Martínez, Páez y Páez (2011), la teoría fundamentada “tenía como propósito generar una teoría que explicara las relaciones subyacentes en una

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realidad determinada” por lo que la “teoría emerge como aquella que permite explicar las relaciones que existen entre las categorías de la realidad observada” (p. 6).

Por lo anterior, el presente estudio se ubica en este diseño, debido a que se pr etende generar nueva teoría para poder explicar el ¿cómo eligen los asaltantes a su víctima?, y a partir de ahí, generar información que pueda servir para explicar la realidad de este fenómeno que se vive hoy en día en Costa Rica.

Participantes del estudi o

Como se muestra en la siguiente tabla, los participantes del estudio fueron una muestra constituida por 8 victimarios y 8 víctimas.

Los victimarios se encontraban en el Centro Penitenciario de Cocorí de Cartago por robo agravado específicamente, y se seleccionaron de acuerdo con los criterios de inclusión. Además, cada uno de ellos había cometido como mínimo dos asaltos.

Tabla 1. Participantes del estudio


Las víctimas estuvieron conformadas por cuatro hombres entre 18 a 30 años, los cuales habían sido asaltados en más de una ocasión, con un peso entre 60 kg. y 88 kg. y una altura entre 1,69 m y 1,76m. Además de cuatro mujeres entre 18 a 30 años, quienes han sido víctimas de asalto en más de una ocasión. Ellas tenían una altura entre 1,55 m y 1,65 m y un peso entre 50 kg. a 68kg.

Criterios de inclusión .

Los criterios de inclusión utilizados para elegir a los participantes fueron los siguientes:

Victimar ios.

• Edad entre 18 a 35 años.

• Acepte participar en el estudio.

• Acepte el delito.

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• Específicamente condenado por asalto a mano armada o robo

agravado. •

Tenga una condena mayor a dos años.

• Que no presente patologías significativas y diagnosticadas.

Víctimas.

Acepte participar en el estudio.

• Que haya sido asaltado más de una vez.

• Que no presente patologías significativas y

diagnosticadas.

• Que haya sido asaltada en Costa Rica.

Procedimiento de recolección de datos

Fase 1: Selección de la muestra de estudio. Primeramente, para seleccionar a los victimarios, se realizó una revisión de expedientes en el Centro Penitenciario de Cocorí de Cartago para poder seleccionar a los privados de libertad que se encontraron en la cárcel por robo agravado y que estuvieran condenados a más de 2 años de prisión.

Seguidamente, una vez seleccionados, se les preguntó si estaban dispuestos a participar y a quienes aceptaron se les aplicó la prueba clínica Mini-Mult para descartar sujetos con patologías significativas que sesgaran la información.

A continuación se les entregó el consentimiento informado para que autorizaran que se les grabara y que aceptaban formar parte de la investigación.

Por otra parte, para seleccionar a las víctimas, se utilizó la red social Facebook y se buscó a personas que hubieran sido víctimas de asaltos en Costa Rica en los últimos seis meses y que a lo largo de su vida fueron víctimas en más de una ocasión. Al tener ubicada la muestra de víctimas, se procedió a aplicar el test Mini-Mult para descartar sujetos con patologías significativas, revisar criterios de inclusión y firmar consentimientos informados.

Fase 2: Aplicación de instrumentos: se citó a las víctimas de acuerdo con

la conveniencia de horario de cada uno de ellos para realizar

entrevistas a profundidad. Las entrevistas se realizaron en la Universidad Católica.

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Asimismo, a los privados de libertad se les realizó una entrevista a profundidad con una duración aproximada de una hora cada una. Las entrevistas se realizaron en el Centro Penitenciario de Cocorí de Cartago, en las aulas de la cárcel y se contaba con la vigilancia y acompañamiento de un policía penitenciario dentro del aula.

Fase 3: Análisis de la información. Una vez obtenidas las entrevistas se transcribieron en su totalidad y se procedió a realizar una codificación abierta, axial y selectiva de cada una de las entrevistas y seguidamente, se colocaron dentro de categorías.

Esta codificación se realizó en el programa Atlas Ti, así como el ingreso en diferentes categorías de análisis.

Una vez codificada la información, por medio del software, se organizó por categorías para analizar la información con mayor precisión.

Resultados

Los resultados obtenidos a partir de la investigación se describen en cuatro grandes temáticas.

Dichas temáticas son, primeramente, las características de los asaltantes y víctimas según la percepción de victimario y víctima. Como segunda temática se encuentran las conductas que observan los asaltantes en sus posibles víctimas. Además de esto, las características que inhiben al victimario para cometer el delito. Una tercera temática sería el procedimiento relacionado con el asalto (modus operandi, tipos de asaltantes, reacciones ante el asalto) y por último, las recomendaciones brindadas por los victimarios acerca de cómo evitar ser víctimas de asalto.

Características de los asaltantes y víctimas según la percepción de victimario y víctima. En relación con el aspecto de identificar las características del asaltante y víctimas según la percepción de los mismos, los victimarios brindan poca información acerca de cómo se visualizan a sí mismos y expresan no considerarse malas personas pero tampoco santos. Piensan, además, que son inteligentes y que no son del todo violentos, pero sí consideran que quieren resaltar ante los demás.

Por otra parte, las víctimas tienen una percepción negativa acerca de los asaltantes y expresan que físicamente se parecen, ya que son morenos, zarrapastrosos, indigentes, jóvenes

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y de contextura delgada, y sobre la personalidad, consideran que son personas maldosas, agresivas, que creen que tienen poder, ambiciosos, que están desesperados por lograr su objetivo, que son terribles y que se drogan. Las anteriores características muestran cómo las víctimas tienen una visión sesgada acerca de los asaltantes, ya que fueron quienes les robaron sus pertenencias y les hicieron daño.

Entre las características principales para elegir a las víctimas se encuentran las físicas. Especialmente asaltan a hombres, sin importar que sean altos o bajos, pero cuando asaltan a una persona que parezca más fuerte, el asaltante siente que se sitúa en una posición de poder frente a la sociedad .

Además de lo anterior, los asaltantes buscan que sus posibles víctimas anden con ropa de marca, con calzado o bultos de alto valor monetario, o el hecho de que sean estudiantes de universidades o colegios privados, especialmente aquellos que posean características que se le asocian a los “nerds”, como que sean flacos, con lentes y que no sea probable el hecho de que vayan a poner mucha resistencia durante el asalto.

También es importante resaltar que los asaltantes prefieren que sus víctimas sean personas desconocidas para ellos.

Sobre la personalidad, los asaltantes esperan que las personas se vean tontas, de principios, presumidos, habladores, precavidos (los que cuidan el bolso o sus pertenencias para que no se las quiten y caminan asustados) humildes, descuidados y miedosos.

Por otra parte, las víctimas mencionan que ellos se consideran personas alegres, activas, con confianza en sí mismos, habladores, calmados, sociables, tranquilos y despreocupados. Todas estas características serían el nivel I de conducta, ya que este explica que las personas tienen características que los hacen únicos.

Por lo tanto, los asaltantes visualizan ciertas características que les provoca asaltar a una persona; sin embargo, no son las mismas características de personalidad que las víctimas consideran tener. No obstante, todas las víctimas coinciden en haber provocado el asalto por lo menos en una ocasión, ya sea por descuido o por exposición.

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Las características que observan los asaltantes en sus víctimas se relacionan, además, con los rasgos de personalidad del superfactor de introversión y extroversión, ya que aquí se pueden encontrar personas con rasgos: sociables, animados, activos, asertivos, con busca de sensaciones intensas, despreocupados, dominantes, atropellados y atrevidos.

En la figura anterior se pueden visualizar las conductas que los asaltantes observan en sus víctimas para elegirlas como tal. Estas conductas, además, se relacionan con las conductas que las víctimas consideran que pueden facilitar en los asaltantes la comisión del delito. Entre las conductas más observadas están el exponerse, personas que se muestren asustadas o nerviosas, que intenten esconder sus objetos para “prevenir”, personas que hacen daño en las comunidades y personas descuidadas o solitarias que les permiten cometer el asalto con más facilidad.

De esta forma existe la posibilidad de que cada asaltante posea una percepción específica sobre las personas juegas de vivas, ya que, para uno puede ser una persona que ande ropa de marca, para otros alguien que se imponga ante los demás y que se crea superior. De igual daño son aquellas que “se meten a robar al barrio y a hacer daño donde no les corresponde”

En contraposición, en la figura 2 se observan las diferentes características o personas

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que inhiben al asaltante para elegirlas como víctimas de robo. Principalmente se centran en mujeres de cualquier edad, niños y adultos mayores, así como personas conocidas o personas que no aparenten tener un nivel socioeconómico elevado. De la muestra de asaltantes, la

El dato anterior contradice la teoría de Rodríguez (2011), quien expone que las mujeres son más asaltadas que los hombres. Sin embargo, en Costa Rica se dan más casos de asaltos a hombres (66,4%) que a mujeres (33,6%) según datos del OIJ. Además, se considera que la fuerza o falta de la misma provocaría con más facilidad que se dieran los asaltos. Pese a ello, la mayoría de los victimarios entrevistados expresan que no asaltan a adultos mayores, niños o personas con discapacidad.


Los asaltantes entrevistados en su mayoría coinciden con el perfil de asaltante organizado (que se explica más adelante). Por lo tanto se debe considerar que los asaltante s desorganizados cometen el delito sin importar la condición de la víctima.

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En la figura 3 se muestran los diferentes aspectos que los asaltantes a peatones toman en cuenta al asaltar. De esta forma se puede observar como existen, a grandes rasgos, dos tipos de asaltantes: el organizado y el desorganizado.

El asaltante organizado tiene estrategias que utiliza dentro de su modus operandi , estas van desde el momento en que decide ir con sus compañeros a asaltar a una persona y comienzan a observar a sus posibles víctimas para no elegir al azar, ya que la idea no es asaltar a una persona que no tenga algo que les sirva para obtener una buena ganancia. Seguidamente eligen cómo asaltarlo, ya sea siguiéndolo o adelantándosele para asaltarlo de frente. Eligen, además, si asaltar solos o con acompañantes, ya que depende de lo que se vaya a robar, genera más ganancia asaltar solo que con alguien más y así también aquellos grupos de personas que puedan resultar más complicados para el asalte individual.

Para efectuar el asalto consideran, además, lo que tiene que ver con la vestimenta, el lugar donde realizan el asalto (lugar que conozcan para poder huir con más facilidad) y después de esto, qué hacer con lo que roban. Las armas, por otra parte, las utilizan generalmente para amenazar y no con el objetivo de hacer daño. Disparan al aire para demostrarles a las víctimas que son reales y deciden golpear o hacerle daño a la víctima solo

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en caso de que ésta se muestre violenta, decida defenderse o cuando no quieren entregar sus pertenencias. Según los participantes, ellos solo llegan a disparar si la víctima también dispara o utiliza algún arma blan ca.

Los asaltantes desorganizados no tienen estrategias, ni miden el contexto, ni a sus víctimas. Generalmente pueden estar bajo el consumo de alguna droga, por lo que no les importa mucho si la persona que van a asaltar tiene o no objetos de valor, simp lemente necesitan un poco de dinero para poder comprar drogas para consumir.

Al estar bajo el consumo de alguna droga al momento de cometer los asaltos, generalmente no miden la violencia con la que cometen el delito. Asimismo, al no medir el contexto, no miden tampoco la huida y pueden llegar a cometer asaltos cerca de policías. Pueden tener compañeros que se encuentren en el mismo estado que ellos, así como pueden asaltar solos sin medir las consecuencias del delito.

También en la figura posterior se muestran las diferentes reacciones que tienen las víctimas y los victimarios ante el asalto. Estas reacciones pueden darse durante, y otras se mantienen aun cuando ya terminó el asalto, por ejemplo, llorar, tener miedo de salir a las calles, los nervios y el pensar en el “hubiera”. Por su parte, los asaltantes también reaccionan ante el delito y también pueden mostrarse nerviosos durante el proceso.

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Por último, como se muestra en el cuadro anterior, los asaltantes brindan una serie de recomendaciones a las personas para que eviten ser víctimas de asalto; de igual forma, las víctimas exponen algunas de las acciones que han considerado después de haber sido víctimas de asalto en más de una ocasión.

Las principales recomendaciones que ofrece tanto la policía como los asaltantes son: no exponerse, evitar lugares peligrosos y oscuros, tener cuidado, ir donde la policía, esconder objetos de valor. Pero los asaltantes brindan varias recomendaciones diferentes, como tocar en una casa cuando se piensa que se puede ser víctima, no “jugar de vivo” y a esto se refieren a no creerse superior a las demás personas, cambiar las rutinas en cuanto a estar en los mismos lugares a las mismas horas, estar alerta pero no paranoico o nervioso, ya que eso para ellos significa que las personas pueden andar algún objeto de valor, el cual temen que puedan robar, por lo cual recomiendan estar tranquilos. Estas recomendaciones serán de gran importancia para que futuros estudios se revisen y profundicen con expertos.

Discusión

No se puede extraer un perfil de un victimario, ya que los asaltantes presentan características físicas comunes y pueden ser desde menores de edad hasta personas que

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consumen o no drogas. Por lo tanto, se separa en dos grandes tipos: asaltantes organizado s y desorganizados; en comparación con Richard (2010), quien los categoriza en dos tipos de asaltantes, el amateur y de carrera.

1. Las descripciones sobre el victimario desde la víctima son sesgadas, ya que depende de su experiencia en los asaltos de los cuales ha sido víctima y su percepción se ve también influenciada por lo que la sociedad piensa de los delincuentes.

2. Sí existen rasgos de personalidad que los victimarios observan en sus posibles víctimas, así como conductas que atraen a los asaltantes. Centrándose en la teoría de los rasgos de Eysenk y Catell, llegaría a la conclusión de que las víctimas, por lo general, se encuentran en el superfactor de extroversión e introversión. Por lo tanto, la percepción que se tiene de que los asaltos son cometidos al azar es errónea y los mismos asaltantes confirman que se realiza una selección de la víctima.

3. En investigaciones anteriores se invita a que las personas sean precavidas, pero debe especificarse a qué se refiere con el término, ya que al caminar por las calles cuidando las pertenencias, los delincuentes asumen que se tiene algo de valor.

4. Se debe realizar más investigación respecto a las causas de los asaltos, ya que a partir de ellas pueden evitarse los mismos. Existe la percepción de que las causas de asaltos se centran generalmente en la pobreza y, en el caso de los sujetos entrevistados, esa no necesariamente era la razón por la cual se dedicaban a cometer ese tipo de delitos. 5. Se cree que los asaltantes buscan víctimas más débiles; sin embargo, la presente investigación muestra que al menos los sujetos del estudio prefieren evitar asaltar a personas que la sociedad considera como más fáciles: mujeres, niños, adultos mayores y personas con discapacidad.

6. De acuerdo con los datos obtenidos, se infiere que los asaltos van en aumento conforme aumenta la adquisición de aparatos tecnológicos, como tablets, celulares, laptops.

7. Estudios anteriores, por ejemplo el de Rodríguez (2011), muestran que las mujeres son más proclives a ser víctimas de asalto que lo hombres; sin embargo, según estadísticas del

Organismo de Investigación Judicial y datos encontrados en esta investigación, en Costa Rica se dan más asaltos a hombres que a mujeres.

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8. En Costa Rica, investigaciones anteriores muestran al igual que este estudio, que comúnmente las víctimas de asaltos son hombres con edades entre 18 a 35 años.

9. De acuerdo con este estudio, las mujeres tienen más consecuencias emocionales posteriores a los asaltos o los hombres expresan menos dichas emociones. El estrés postraumático generalmente puede estar presente en las víctimas de este delito, considerando además que se ha sido víctima en más de una ocasión con amenazas con arma de fuego o arma blanca, lo cual infunde más temor.

10. Peso y altura no son factores que influyen, ya que diferentes víctimas se encuentran entre la altura promedio de los costarricenses. Asimismo, los asaltantes expresan que el peso, altura y fuerza no influye para que ellos cometan el delito.

11. Las reacciones de la víctima pueden provocar diferentes reacciones en el asaltante, ya que de esto dependerá la forma en que se comete el asalto. Si la víctima entrega sus pertenencias sin oponer resistencia, los asaltantes aseguran no hacer daño. Si la persona que está siendo asaltada se resiste, el victimario lo golpeará, hará daño o amenazará con arma de fuego.

12. Generalmente las personas prefieren no denunciar los asaltos porque desconfían de las autoridades en cuanto a que los delincuentes reciban el castigo por el delito cometido. Por lo tanto, la cifra negra podría duplicar la cantidad de asaltos que se cometen a diario en Costa Rica.

13. El consumo de drogas convierte a un asaltante en desorganizado, por lo que sus víctimas son menos observadas para ser elegidas. Sin embargo, ante esto las recomendaciones brindadas por autoridades y victimarios deben tomarse en cuenta para evitar ser víctima de este delito.

14. La salud mental de los costarricenses se ve afectada debido al aumento de los asaltos; pese a ello, no se toman las medidas adecuadas por parte de los ciudadanos ni de los policías de cada cantón de nuestro país. El miedo, el nerviosismo, el estrés y la ansiedad aumenta en los transeúntes, según reportajes de los noticieros y expresiones de los participantes del estudio, quienes mencionaron tener miedo y sentirse nerviosos cada vez que deben caminar solo.

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