
EL EFECTO DE LA INSTITUCIONALIZACIÓN EN EL APEGO Y EL DESARROLLO EN NIÑOS PREESCOLARES ADOPTADOS EN EL CONTEXTO CHILENO: UNA REVISIÓN
THE EFFECT OF INSTITUTIONALIZATION IN ATTACHMENT AND DEVELOP IN ADOPTED PREESCHOOL CHILDREN IN THE CHILEAN CONTEXT: A REVIEW
María Josefina Escobar
Universidad Diego Portales, Chile
María Pía Santelices
Pontificia Universidad Católica de Chile
Resumen: Este trabajo busca hacer una revisión de estudios longitudinales que aborden la historia de adopción en niños preescolares luego de haber pasado un período de tiempo en instituciones para menores. Se analiza el impacto de esta experiencia en el apego del niño y en su desarrollo infantil. Se realiza una discusión entre los estudios nacionales e internacionales que abordan la temática, concluyendo que entre los efectos adversos que se encontrarían en estos niños, se menciona la menor seguridad en el apego, menor desarrollo cognitivo y menos habilidad para la comprensión de las emociones en comparación con grupos control sin experiencia de institucionalización o con una institucionalización menor a seis meses. Además se encontró que estos niños presentan amistad indiscriminada, esto es que no presentan una actitud de alerta frente a las personas desconocidas. Además se analiza el tema en el contexto chileno, en el cual hay escasa investigación. Finalmente se aborda brevemente el tema de características de las familias adoptivas evaluadas en los distintos estudios revisados, como un dato fundamental, ya que la relevancia de conocer el efecto de la institucionalización de niños adoptados radica en el aporte del conocimiento para el diseño de intervenciones preventivas para los niños y sus familias.
Palabras clave: apego en niños preescolares, adopción, institucionalización
Abstract: This work aims to make a review of longitudinal studies that address the history of adoption in preschool children after spending a period of time in juvenile institutions. We analyze the impact of this experience in the child's attachment and child development. It makes a discussion among national and international studies that address the issue and concluded that among the side effects would be found in these children, are mentioned less attachment security, lower cognitive development and less ability to understand emotions compared with control groups without experience of institutionalization or institutionalization less than six months. They also discovered that these children show indiscriminate friendliness, that is does not exhibit an attitude of vigilant against unknown persons. Also discusses the issue in the Chilean context, in which there is few research. Finally, it briefly addresses the issue of characteristics of adoptive families evaluated in different studies reviewed, as a fundamental fact, since the relevance of knowing the effect of the institutionalization of children adopted lies in the contribution of knowledge to the design of preventive interventions for children and their families.
Key Words: attachment in preschool children, adoption, institutionalization

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REV. HUMANITAS, 2009, 6(6): pp. 7-21, ISSN 1659- 1852
INTRODUCCIÓN
El estudio del impacto de la institucionalización en los niños y en su salud mental es de larga data. Podría ubicarse como precursores a René Spitz (1945), en una primera etapa, quien a partir de observaciones a niños institucionalizados, demostró los efectos negativos tanto afectivamente como cognitivamente que tendrían a causa de la deprivación vincular; y en un segundo momento el auge que se generó en el estudio del impacto de las Institucionalización fue con la caída del régimen de Ceausescu en Rumania en 1989, en la que miles de niños quedaron abandonados en orfelinatos, los mismos se encontraban en condiciones de alta deprivación vincular y malas condiciones nutricionales (Lecannier, 2005; Zeanah et al., 2003).
Las publicaciones que se generaron a partir de esta realidad respecto a las carencias y deprivación sufrida por estos niños, tuvieron como consecuencia la mejora de las condiciones de institucionalización, en la calidad de algunas de las instituciones a nivel internacional y, asimismo, se generó una amplia investigación en torno al impacto en el desarrollo de estos niños. Sin embargo, en la actualidad diversos estudios longitudinales siguen mostrando que el antecedente de institucionalización en los primeros momentos de la vida de un niño, durante al menos los seis primeros meses de vida, afecta en la infancia en diversos ámbitos: afectivo, cognitivo, social y fisiológico (O´Connor & Zeanah, 2003, Smyke, Carlson & the BEIP Core Group, 2005; Lecannelier, 2006).
En el caso de Chile, más del 90% de los niños que van a ser adoptados son puestos en instituciones desde el nacimiento hasta ser entregados, sumándose a esta situación lo prolongados que son los procesos de adopción, siendo por lo general tardíos y colocando al niño en una situación de alta deprivación (Lecannelier, 2006).
La realidad chilena es común a distintos países, sin embargo, investigadores nacionales en el área manifiestan que existe una carencia en cuanto a investigaciones o producciones científicas en el tema de institucionalización y de adopción en Chile; siendo la mayor producción científica en este tema proveniente del hemisferio Norte (Lecannelier, 2006; Spencer & Fresno, 2008; Fundación Chilena para la adopción, 2006).
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Por todo esto, es de interés conocer qué se sabe respecto al impacto de la institucionalización en los niños adoptados en Chile, y más específicamente qué se sabe sobre el niño adoptado en su etapa preescolar. La etapa preescolar es escogida, considerando que el periodo que pasa entre la concepción a los tres años de edad no tiene precedentes en el ciclo de la vida humana por la rapidez, la complejidad y profundidad del cambio evolutivo . En los tres primeros años de vida el infante progresa de la completa dependencia de su cuidador a la independencia en el movimiento, en lo verbal, presenta gran desarrollo cognitivo que consigue (Zeanah et al., 2003).
Es por ello, que la presente revisión pretende comprender los efectos de la institucionalización en el apego y el desarrollo infantil en niños preescolares, incorporando una mirada longitudinal que integre también la experiencia de reparación en las familias adoptivas. Todo esto mirado desde el contexto chileno y complementando la información con estudios internacionales. Así mismo, se realiza un breve apartado respecto a medidas que se hicieron en las madres adoptivas en los estudios revisados, como una variable que no puede dejarse fuera de la discusión. De este modo se busca hacer un aporte del conocimiento para el diseño de intervenciones preventivas para los niños preescolares y sus familias adoptivas.
ANTECEDENTES
La adopción en Chile
Desde la entrada en vigencia en octubre de 1999, la Ley de Adopción (Nº 19.620) se constituyó en un nuevo marco legal que respalda el trabajo que se venía realizando en esta área desde 1991; el Servicio Nacional de Menores (SENAME) funciona como el organismo que posee facultades normativas, de asesoría y de fiscalización de las políticas nacionales e internacionales en la materia de adopción (SENAME, 2006). En Chile, actualmente solamente pueden intervenir en programas de adopción el SENAME y los siguientes organismos acreditados ante éste: Fundación chilena para la adopción, Fundación San José para la adopción y el Instituto de Colonias y Campamentos (Fundación Chilena para la
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adopción, 2006). Los mismos están constituidos por instituciones para menores y casas de acogida, que buscan disminuir los efectos negativos de la institucionalización, con un trato mucho más cercano e individualizado de los niños.
Según los datos entregados por los informes del SENAME, en el período del 2000 a mayo del 2006, la cantidad de adopciones nacionales realizadas en Chile fueron un total de 2.997 y 625 adopciones internacionales (Carmona, 2006).
El primer estudio realizado en Chile con una metodología empírica y sistemática en bebés institucionalizados data del año 2005; en este estudio se evaluaron a 76 bebés institucionalizados, en un rango de edad de 3 a 7 meses. Las medidas cuantitativas que se tomaron fueron para evaluar el desarrollo psicomotor, con la Escala de Evaluación del Desarrollo Psicomotor (EEDP) y el apego con la escala de apego madre-bebé en situaciones de stress de Massie-Campbell. Los resultados de esta investigación revelaron que en el desarrollo psicomotor, el 60,3% de los bebés presentaban un desarrollo psicomotor normal, el 25,6% de riesgo y sólo el 9% con retraso, mostrando que en este ámbito los bebés de entre 4 y 6 meses no presentaban problemas en el desarrollo psicomotor, y en lo que se refiere al apego, se obtuvieron datos de dos tipos, en una clasificación dicotómica, la proporción apego seguro fue de 37,2% y de apego inseguro de 46,2% y en una clasificación politómica los resultados mostraron 37,2% apego seguro, el 42,3% apego evitativo, el 1,3% ambivalente y el 2,6% apego desorganizado; mostrando la muestra de bebés chilenos una alta representación de estilo de apego evitativo (Lecannelier, 2006). Cabe destacar, además, que en el informe final presentado al Servicio Nacional de Menores por el equipo de investigadores que realizó dicho estudio, señalan algunas características particulares del estilo de apego evitativo encontrado en estos niños; según lo expresan los investigadores del estudio, se diferencia tanto clínicamente como cuantitativamente al observado en los niños con estilo de apego evitativo que no tienen antecedente de institucionalización, pertenecientes a familias relativamente estables. Entre las diferencias que mencionan se encuentran: el desplegar conductas de extrema inhibición, independencia, falta de reacción, carencia de vocalizaciones y expresión de dolor y necesidades, y una carencia de habilidades
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para relacionarse afectivamente con los otros. De esta manera los investigadores dejan abierta la pregunta respecto a si el nivel de evitación de muchos de estos niños pudiesen ser considerados como desorganizados si se utilizara un instrumento más específico (Lecannelier, 2005).
Además, dentro de este estudio se presentan en los resultados diferencias según la institución a la que pertenecían los niños, poniendo énfasis en la posibilidad de mejorar las condiciones en las que se encuentran los bebés.
Efectos de la institucionalización en el preescolar
Si bien se encuentran muchos estudios en el tema de adopción, son pocos los estudios longitudinales que aborden y evalúen a los niños preescolares, que es la etapa que nos interesa revisar. Entre los estudios longitudinales con niños adoptados, que tomaron medidas en niños preescolares, sólo se encuentran dos. Ambos estudios son estudios internacionales, el más recientes es uno realizado en Atenas, publicado en el 2006 y un segundo estudio realizado con niños adoptados de Rumania, en 1998.
En el estudio longitudinal realizado en Atenas (Vorria, et al., 2006), se estudiaron 61 niños de 4 años que habían pasado sus dos primeros años de vida en una institución y se compararon con un grupo control de 39 niños que vivieron siempre con sus padres biológicos. A éstos niños se les evaluó desarrollo cognitivo, apego, timidez, comprensión emocional y problemas conductuales; y a sus padres se les evaluó salud y stress parental. En los niños emplearon los siguientes instrumentos: The Attachment Q-Sort (AQS), The Attachment Story Completion Task (ASCT), McCarthy Scales of Children´s Abilities (MSCA), British Picture Vocabulary Scale (BPVS), Denham Puppet Scenario. Dentro de los cuestionarios sobre el niño que debieron completar las madres se encontraban: Colorado Children´s Temperament Inventory (CCTI), Strengths and Difficuties Questionnarie (SDQ) y por último un cuestionario que debía completar la maestra que se encontrará al cuidado del niño en caso de que éste asista a algún centro de cuidados: Student-Teacher Relationship Scale (STRS). Los objetivos de la investigación consistían en ver las diferencias entre el grupo de niños
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adoptados y el grupo control y, como un segundo objetivo comparar a los niños adoptados en dos momentos en los que fueron medidos, entre los 12 y los 18 meses, que fue la primer medida en el periodo en el que se encontraban institucionalizados y a los 4 años.
Los resultados de este estudio revelaron que a los cuatro años los niños que habían sido adoptados todavía presentaban bajos puntajes en el desarrollo cognitivo, menor seguridad en el apego y menos habilidad para la comprensión de las emociones en comparación con el grupo control, manteniéndose la diferencia que había sido observada en la primera medición. Los niños adoptados en relación al grupo control no mostraron diferencias significativas en lo que respecta a problemas de comportamiento, ni en la relación con la maestra del centro de cuidados diarios, además no hubo diferencias en cuanto a la timidez.
En relación con los datos del desarrollo cognitivo, los resultados hallados en dicho estudio coinciden con lo encontrado por Rutter &The English and Romanian Adoptees Study Team (1998), donde se reportó que el desarrollo cognitivo de los niños adoptados de los orfanatos de Rumania, que habían tenido la experiencia de deprivación durante los 24 primeros meses de vida, obtenían a los 4 años puntajes fuera del rango normal en el desarrollo cognitivo.
En lo que respecta a las características del apego que se presentaron en la evaluación con el ASCT, se encontró en las narrativas de los niños adoptados, menos interacciones pro - sociales entre las figuras parentales y ellos, además historias con menor coherencia y más evitativas, mostrando así una menor internalización de modelos operativos internos de apego seguro. Además dificultad en la resolución de conflictos o desorganización en el relato, los autores interpretan estos datos como signos de apego inseguro (Vorria, et al, 2006).
El segundo estudio longitudinal que se encuentra según el criterio de búsqueda, es el reportado por Chisholm (1998), en este caso, se estudiaron a niños adoptados de Rumania. El mismo tuvo como objetivos evaluar el apego y la amistad indiscriminada (indiscriminate friendliness). La muestra estuvo comprendida por un grupo de 46 niños que habían pasado por lo menos 8 meses en un orfanato de Rumania (RO), un grupo de 30 niños que fue
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adoptado tempranamente, es decir, antes de los 4 meses (EA) y un tercer grupo de 46 niños nacidos en Canadá sin historia de institucionalización (CB). Tanto el grupo EA, como el CB, fueron matcheados con el grupo RO en sexo y edad. Los instrumentos empleados fueron: para medir apego: Wates and Deane Attachment Q-Sort (entrevista a los padres) y Preeschool Assesment of attachment (Instrumento de observación diseñado por Crittenden); además se empleó para ver la amistad indiscriminada el Five items indiscriminate friendly behaivior measure (5IF).
Los resultados que se encontraron en el reporte de los padres respecto de la seguridad del apego, no mostraron diferencias significativas en ninguno de los grupos. Sin embargo, mediante los resultados obtenidos por el instrumento de observación, se encontró que el grupo ROpresentó más patrones de apego inseguro, además puntúo más alto en las conductas de amistad indiscriminada que los otros dos grupos, que no difirieron entre ellos en ninguna de las dos pruebas. Otro aspecto que se señala en esta investigación es que se encontró que en el grupo RO las diferencias en apego no se relacionaron a ninguna característica de las instituciones, sino a características individuales y de las familias adoptivas. También reportaron que el estilo de apego inseguro se asociaba a mayores problemas de conducta y que puntuaban bajo en las escalas de inteligencia de Standf ordBinett.
Otro hallazgo, respecto a las dos medidas realizadas en el grupo RO, fue que en la segunda medición presentaron un puntaje más alto de apego seguro. Esto es relevante ya que los autores lo interpretan como una prueba de que los niños a pesar de la experiencia de institucionalización, son capaces de generar relaciones de apego.
Respecto a la amistad indiscriminada, en el segundo momento esta característica no disminuyó, lo que hace que los autores sugieran que ésta sería una característica de los niños que tuvieron la experiencia de estar institucionalizados tempranamente.
Asimismo, la amistad indiscriminada también ha sido descrita por otros autores como consecuencia de la experiencia de institucionalización (Rutter, et al., 2007).
Por último, en lo que respecta al estudio de Chisholm (1998), el no haber encontrado diferencias significativas entre los grupos EA y CB reafirma lo que se ha postulado en
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diversas investigaciones respecto al tiempo de la institucionalización (Rutter, et al. 2007; O´Connor & Zeanah, 2003), donde se sostiene que el impacto en el estilo de apego y en las habilidades cognitivas se hace evidente en los niños que son adoptados después de los seis meses, siendo el grupo de niños que se adoptan tempranamente (antes de los seis meses) menos vulnerables.
Respecto a los estudios nacionales, se encuentra una tesis doctoral realizada por Rosario Eulliet en la Universidad de Toulouse, Francia, con una muestra de familias chilenas. La muestra con la que trabajó fueron 25 niños preescolares adoptados (12 niños y 13 niñas), que habían estado institucionalizados en centros del SENAME y de la Fundación San José para la adopción y que habían sido adoptados entre el año 2000 y 2002. Y un grupo control con características sociodemográficas similares a las familias adoptivas de 20 niños (9 niñas y 11 niños) sin experiencia de institucionalización; el instrumento con el que evaluaron el apego en los niños fue el The Attachment Story Completion Task (ASCT). Encontrando apego seguro en el 60% de los niños adoptados, esta proporción es mayor (70% de los casos) en los niños que se encuentran con sus padres biológicos (Spencer & Fresno, 2008; Euillet, Spencer, Troupel-Cremel, Fresno & Zaouche-Gaudron, 2008).
Estudios en familias ado ptivas
El dato respecto a las familias adoptivas es una variable que ha sido considerada por
los investigadores que abordan el impacto de la institucionalización; la
importancia que tienen las mismas es primordial, ya que éstas pueden ser consideradas como un espacio de reparación de las experiencias de deprivación vividas por los niños adoptados. Las familias adoptivas, en los estudios que revisan modos de intervención en niños adoptados, son consideradas como el lugar privilegiado que permitiría al niño reparar representaciones internas negativas a partir de una lectura apropiada que podrían realizar los padres adoptivos de las señales del niño (Cornell & Hamrin, 2008, Lieberman, 2003), poniéndose en juego de esta manera la sensibilidad de los m ismos.
Ligada a esta idea son las conclusiones a las que arriban Van IJzendoorn & Juffer
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(2006) en un metaanálisis de 270 estudios en adopción, que afirman que la adopción es en sí una intervención efectiva y que estas situaciones son las que muestran la plasticidad que hay en el desarrollo de los niños para recuperarse de situaciones tempranas adversas, insistiendo nuevamente sobre el lugar de las familias adoptivas como un espacio de reparar, y la necesidad de apoyar y acompañar a estas familias en este proceso.
Respecto a las características que se han estudiado sobre las familias adoptivas, se encuentran los siguientes datos. En el estudio anteriormente citado de Vorria, et al. (2006) evaluaron salud y stress en las madres de los niños adoptados y el grupo control, empleando dos instrumentos: Parenting Stress Index Questionnaire (PSI) y General Health Questionnaire (GHQ). Una primera diferencia encontrada es que las madres adoptivas fueron mayores a las madres del grupo control (media de las madres adoptivas 41,8 años y las madres del control 35,7 años); al respecto cabe mencionar, que esta característica parecería ser común también en la población chilena, ya que la adopción ocurre luego de intentos infructuosos de tener hijos biológicos y largos procesos de tratamiento para fecundar. En los resultados arrojados por los instrumentos empleados, encontraron que en el PSI no mostró diferencias significativas entre ambos grupos y en cambio, el GHQ presentó diferencias significativas, mostrando puntajes menores en las madres adoptivas en las siguientes escalas: sintomatología somática, ansiedad e insomnio, pero puntuaron más alto en depresión. No se encontraron diferencias en disfunciones sociales.
En el estudio longitudinal de Chisholm (1998), con el grupo de niños de Rumania se encontró asociado en las madres adoptivas de los niños adoptados que presentaron apego inseguro, mayor estrés parental, que aquellas que presentaron apego seguro. Esto, según lo interpretan los autores, se podría explicar porque un mayor nivel de stress puede afectar a la sensibilidad de la madre para leer las señales de su hijo, y así, hacer que el niño manifieste más conductas de acting-out y provocar un círculo de conductas que facilitan el desarrollo de estos patrones de apego inseguro.
En lo que respecta al estudio nacional citado no habrían realizado medidas en las madres adoptivas
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DISCUSIÓN
Las investigaciones revisadas reportan un impacto negativo tanto en el apego como en el desarrollo cognitivo de aquellos niños que tienen historia de institucionalización, así mismo se plantea la plasticidad de los niños en cuanto a la posibilidad de reparación de estas experiencias tempranas de deprivación y de este modo se hace hincapié en la posibilidad de intervenir oportunamente.
Las investigaciones presentadas muestran que entre los efectos adversos en estos niños se encontrarían, la menor seguridad en el apego; este es un factor estudiado en gran medida y pudo ser observado tanto en los estudios internacionales, como en el estudio nacional presentado. Un aspecto importante a tener en cuenta es que tanto el estudio de Vorria et al. (2006), como el estudio con población chilena (Spencer & Fresno, 2008; Euillet, et al., 2008), emplean el mismo instrumento para evaluar apego, lo que enriquece las comparaciones, ya que permite sugerir que el impacto sobre el apego provocado por la institucionalización es transversal a diferentes culturas.
Además cabe destacar que se presentan en ambos estudios con muestras chilenas, tanto el realizado en bebés, como en preescolares, una menor frecuencia de apego seguro que en la población general, siendo de este modo un foco para atender en el diseño e implementación de las políticas de adopción.
Entre los otros efectos negativos que se encontrarían en estos niños, estarían los bajos puntajes en el desarrollo cognitivo y menor habilidad para la comprensión de las emocio nes en comparación con grupos control sin experiencia de institucionalización o con una institucionalización menor a seis meses.
Este punto que es revisado en estos estudios, tiene implicancias en el tema de la adopción tardía, es decir aquella que se realiza después de los seis meses de vida; los estudios revelan que serían en estas adopciones en las que se encuentran claros signos del impacto de la institucionalización en el apego y el desarrollo del niño preescolar. Lo que hace poner sobre la mesa la importancia de las adopciones tempranas y de políticas de adopción que agilicen estos procesos.
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Por último, se destacó que en estos niños se presentaba como una característica particular la amistad indiscriminada, entendiendo por ella el hecho de que estos niños no presentan una actitud de alerta frente a las personas desconocidas, sin mostrar miedo, ni cautela ante extraños. Colocando al niño preescolar con antecedente de institucionalización en una situación de mayor vulnerabilidad.
Los datos sobre las familias adoptivas si bien no son concluyentes, aparecen índices de stress, ansiedad, entre otros. Estas características son de alta relevancia ya que obstaculizarían una buena lectura de las señales del niño, esto, afecta de manera directa a la sensibilidad de la madre adoptiva, que es la que permite reparar las experiencias de deprivación afectiva que ha experimentado el niño que estuvo institucionalizado.
Tal como se destacó, la importancia del rol de la familia es fundamental en estos niños, por lo que se necesita del acompañamiento a dichos padres, los investigadores presentan a la adopción en sí misma como una intervención positiva y como la mejor opción para reparar los modelos operativos internos del niño. Por ello es importante destacar las diferencias positivas encontradas en el estudio respecto a la primera y segunda medición en las puntuaciones de apego en el estudio de Chisholm (1998). Así mismo es relevante tener presente que el aporte que brindan en este sentido los estudios longitudinales nos permiten ver cómo evolucionan los niños con sus nuevas familias. Ya que los estudios revelan la capacidad del niño de crear nuevos vínculos positivos con sus padres adoptivos.
Además, es oportuno el abordaje con los padres adoptivos para trabajar las ansiedades que esta nueva situación representa para ellos y brindar herramientas que les permitan estar atentos y ser oportunos en las respuestas ante las necesidades particulares de cada niño.
En lo que respecta a los estudios encontrados sobre institucionalización en niños, la población mayormente estudiada en la temática es la de Rumania, por su realidad histórica sociopolítica (Lecannelier, 2005; Zeanah et al., 2003); sin embargo sólo se encontraron dos estudios longitudinales que hicieron una de las mediciones en los niños preescolares.
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En Chile es poca la publicación sobre el tema de adopción. Esto puede hablarnos de: una falta de seguimiento y de una carencia en los sistemas de políticas de adopción en cuanto a la capacidad de poder evaluar el desarrollo del niño una vez que este sale de la institución o de una escasa producción de investigaciones que reflejen la realidad chilena. Se destaca también la carencia de estudios con población chilena que evalúen a los niños adoptados en diferentes dimensiones, además del apego; así como la ausencia de estudios longitudinales que tengan alguna medida en los niños adoptados preescolares.
Otra carencia que se puede observar en estos estudios es la ausencia descriptiva de las instituciones de las que provenían las muestras de niños adoptados. Ya que existen estudios que afirman que las características de las instituciones tendrían relación con el impacto de la institucionalización en los niños adoptados (Lecannelier, 2005). Sin embargo, el estudio de Chisholm (1998) revelaría que parecería no estar relacionado el estilo de apego con características de la institución.
Además, no se encuentran estudios que reporten las diferencias, si es que las hubiera como es esperable, entre el impacto en el apego y el desarrollo del niño preescolar adoptado que tiene el antecedente de haber estado institucionalizado, con aquellos niños que estuvieron en las casas de acogida. Esto es de suma importancia ya que es un aporte el conocer los beneficios, si es que hubieran, que estas implementaciones tendrían en estos niños.
Se hace evidente que, por el impacto a largo plazo de la institucionalización en niños, existe una imperiosa necesidad de realizar intervenciones preventivas para los niños adoptados y para los padres adoptivos, además de un seguimiento de estos niños que permitan conocer como se desempeñan en diversos ámbitos. De este modo, se concluye que es una necesidad real y presente la de intervenir en este grupo de niños, ya que son un grupo vulnerable, y desde las políticas públicas el poder hacer promoción de apego seguro con las familias adoptivas es de real importancia. Además, se hace necesario el seguimiento de estos niños en su desarrollo, ya que se ha visto que el impacto de la institucionalización no sólo se ve reflejado en el primer año, sino también, como lo muestran los estudios revisados, a la edad del preescolar, buscando de este modo atenuar el impacto de la institucionalización, no
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sólo en el aspecto vincular del apego. Finalmente se considera que el acompañar en esta tarea a los padres adoptivos, por el rol fundamental que ejercen como un espacio de reparación de las experiencias tempranas del niño, es una tarea fundamental para quienes trabajamos en el área de la salud mental infantil.
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