
APROXIMACIÓN A LA INVESTIGACIÓN CUALITATIVA EN PSICOLOGÍA Y EDUCACIÓN
Mario Alberto Sáenz Rojas
Universidad Católica de Costa Rica Universidad de Costa Rica
Resumen: En este artículo se desarrollan algunos elementos sobre la importancia de la investigación cualitativa, así como aspectos relacionados con sus orígenes. Se discute la iniciativa de un nuevo paradigma como respuesta al modelo empírico y a la filosofía positivista. Se retoma el significado del concepto de subjetividad y sus implicaciones metodológicas y epistemológicas en Psicología y Educación, en el marco de la necesaria complementariedad de los modelos cuantitativo y cualitativo de investigación social.
Palabras clave: Psicología, Educación, Investigación Cualitativa, Subjetividad, Paradigma
Abstract: This article is related with relevant topics on qualitative research, as well as issues regarding with its origins. The initiative of a new paradigm as an answer to the empiric model and positive philosophy is discussed. The concept of subjectivity and its epistemological and methodological implications in Psychology and Education are taken under the framework of qualitative and quantitative investigation as complementary issues.
Key Words: Psychology, Education, Qualitative Research, Subjectivity, Paradigm

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REV. HUMANITAS, 2007, 4(4): pp. 60-80, ISSN 1659- 1852
Introducción
El concepto subjetividad resulta ineludible al referirse a las Ciencias Sociales y de la Educación, y remite al mundo interno de las personas, el cual no se reduce a la producción de conductas observables, sino que trasciende este mundo empírico, llevando el conocimiento y la investigación concomitante a otros planos discursivos que den cuenta de él.
Lo acontecido en las recién pasadas elecciones presidenciales de febrero de 2006 en Costa Rica, es una muestra evidente de que las mediciones no siempre predicen con exactitud.
A pesar de que varias empresas encuestadoras de basta experiencia presagiaban el triunfo de un candidato sin complicaciones, los resultados finales de la ronda electoral, por todos conocidos, indicaron que la intención de voto de los y las costarricenses no se comportó tal como se esperaba, haciendo caer a todo un país en una incertidumbre sin precedentes en torno a la definición del futuro Presidente de la República.
Lo anterior no significa que se pretenda descalificar a la investigación cuantitativa o, por el contrario, sacralizar la investigación cualitativa, sino demostrar que en todo proceso humano entra en juego lo subjetivo y que, junto con los números, las subjetividades también producen un conocimiento válido, haciéndose necesaria una complementariedad entre los dos modelos (cuantitativo y cualitativo).
De esta manera, tal como señala Martínez (1999), las explicaciones causales y otras explicaciones que se apoyan en análisis estadísticos y que participan del mismo concepto, tales como coeficientes de correlación, regresión lineal, análisis de la varianza, etc., deberán complementarse con explicaciones ‘motivacionales’, explicaciones ‘funcionales’, explicaciones ‘intencionales’ y, en general, con explicaciones que se relacionen con el ‘significado’ que tienen las cosas y las acciones para el ser humano (p. 25).
Seguidamente se desarrollan varios apartados. Se inicia con la ubicación histórico paradigmática de la investigación cualitativa en oposición al formalismo positivista, señalando las concepciones paradigmáticas que han caracterizado a la Psicología y la Educación. En segundo lugar se aborda la naturaleza de la investigación cualitativa, aludiendo a aspectos de tipo ontológico, axiológico, epistemológico y metodológico. En tercer lugar, se presentan algunos aspectos teóricos en torno al concepto de subjetividad y su importancia en las Ciencias Sociales en general, y en la Psicología y la Educación en
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particular. Como cuarto punto se desarrollan algunas implicaciones en el ámbito de la metodología. En el quinto apartado se pretende abarcar el tema de la validez de la investigación cualitativa y su relación con la triangulación como técnica. Por último, en el apartado reflexiones finales se discute sobre la aplicación del enfoque cualitativo a situaciones concretas relacionadas con lo psicológico y lo educacional, así como en torno a la necesaria complementariedad entre lo cualitativo y lo cuantitativo.
Ubicación histórico- paradigmática
En el marco de la Filosofía de la Ciencia la palabra paradigma se ha concebido a partir de la obra de Thomas S. Kuhn (La estructura de las revoluciones científicas) como un “marco de referencia que en un determinado momento histórico permite interpretar los fenómenos” (La Enciclopedia, 2004, p. 11725).
Paralelamente, Martínez (1999) señala que los paradigmas son sistemas de razonamiento que regulan la actividad científica y plantea la necesidad de una nueva visión paradigmática que supere el método científico tradicional, propio de las Ciencias Naturales, puesto que en el caso de las Ciencias Sociales existe una relatividad esencial. Dicha necesidad la fundamenta el autor en las siguientes críticas: a) las leyes de la probabilidad son leyes incompletas; b) la objetividad pura es una ilusión; c) la inferencia inductiva no se justifica y d) la verificación empírica es imposible.
Al respecto, en Psicología, Robert (1992) ha planteado un modelo comprensivo de tres paradigmas en lo relativo a la definición del objeto, método y finalidad de esta ciencia (Psicología), a saber: el empírico-analítico, el historicista-holístico (que incluye todas la corrientes humanistas) y el holístico-estructural (que incluye todas las corrientes estructuralistas, marxistas y psicoanalíticas).
Mientras tanto, en Educación se han postulado tres modelos pedagógicos: el tradicional, el activo y el conceptual (De Zubiria, 1994). Por su parte, Valles (2003), en el caso de la Sociología, presenta cuatro paradigmas en su definición epistemológica: el positivismo, el post-positivismo, el constructivismo y la teoría crítica.
No obstante lo anterior, es claro identificar la procedencia de estos paradigmas a partir de un análisis epistemológico de su concepción de conocimiento y de ciencia. Unos (empírico-analítico, tradicional, positivismo y post-positivismo) encuentran su
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fundamentación filosófica en el hecho positivo y el mecanicismo; los segundos (historicismo-holístico, activo y constructivismo) en corrientes idealistas que dan pie al humanismo en sus diferentes manifestaciones, y los últimos (holístico-estructural, conceptual y teoría crítica) en la inspiración cuestionadora del status quo de interés emancipatorio.
En este contexto, la investigación cualitativa aparece en el mundo de las Ciencias Sociales como una confrontación con el positivismo, en una búsqueda de sentido a los resultados que respecto a lo humano arroja el método científico; tal como señalan Taylor y Bogdam (2002), en un ir hacia la gente.
Lo anterior se podría traducir de la siguiente forma:
Se busca conocer y comprender el fenómeno, objeto de estudio, de una manera total, sin resquebrajos ni parcialismos mediante la contemplación del fenómeno, tal como aparece de manera que pueda ser comprendido en el ofrecimiento que hace la persona de su intimidad, tal cual lo viven. Todo ello, permite entrar dentro del mundo que se ilumina por la observación, la narración y la comunicación de manera que acceda ser analizado (Ruiz, 1999, parafraseado por Muñoz, 2006, p. 101).
Siguiendo el planteamiento de Valles (2003), se puede rastrear la utilización de métodos cualitativos en Antropología y Sociología hasta el Siglo XV con la etnografía temprana y el estudio de los pueblos primitivos, así como el advenimiento con posterioridad de las corrientes neokantianas. A pesar de lo anterior, Conde (1999) sitúa el origen filosófico de la discrepancia cuantitativo-cualitativo en la Antigua Grecia, entre Platón y Aristóteles, entre el sustantivismo y el formalismo, entre el idealismo y el empirismo.
De tal manera, los aportes de esta nueva línea de pensamiento expresada en los postulados de la investigación cualitativa, llegan a constituirse en una verdadera ruptura epistemológica (Braunstein, 1975) al interior del pensamiento investigativo, dejando de lado las apariencias (el fenómeno observable y medible) y, al develarlas y ver tras de ellas, se construye conceptualmente la esencia que produce que dichas apariencias se presenten ante los sentidos de la forma como lo hacen y no de otra manera.
Como refiere Braunstein (1975), en el campo de la Astronomía, en un inicio se creía que el Sol giraba alrededor de la Tierra (paradigma Geocéntrico) y, es hasta que autores como Galileo, Coopérnico y Bruno, construyeron conceptos científicos que logran explicar el por qué las cosas se presentan así, constituyéndose los términos de traslación y rotación en la
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esencia que se encuentra detrás de tales apariencias. Esta ruptura epistemológica permitió pasar del conocimiento pre-científico al científico, asistiendo a la caída del paradigma geocéntrico.
De esta manera, Braunstein (1975) gira su reflexión en torno a la pregunta sobre cómo se constituye una ciencia, concluyendo que se debe develar lo ideológico de las apariencias, evidenciando la oposición que recibe el nuevo conocimiento por parte de los sectores sociales dominantes en sus diferentes intentos de boicot, y así responde:
... oponiéndose y desenmascarando en su carácter de engañosas apariencias a las evidencias que ofrecen los sentidos. Denunciando y enfrentando la oposición que necesariamente recibe una ciencia nueva de parte de la ideología preexistente. Combatiendo contra los intereses de las clases dominantes que pretenderán ig norarla primero, aplastarla después y deformarla en última instancia para eliminar sus contenidos subversivos. Reivindicando permanentemente la relación que liga entre sí a todos los conceptos de una ciencia y señalando como ideológico todo intento de fragmentarla o de infiltrarla con nociones provenientes de campos teóricos que le son ajenos (p. 19).
Siempre en el ámbito de la génesis y el desarrollo de la investigación cualitativa, González-Rey (2000) plantea cinco etapas en su evolución histórica, a sa ber:
1. Periodo tradicional (influido por el positivismo).
2. Período modernista (intento por formalizar los métodos cualitativos).
3. Periodo de la indiferenciación de géneros (búsqueda de la complementariedad entre paradigmas, métodos y estrategias para realizar la investigación).
4. Periodo de crisis de representación (profunda ruptura con la cual cobra atención los problemas de género, raza, etnia y clase social, con enfoques principalmente antropológicos).
5. Periodo de la doble crisis (crisis de representación y legitimidad de los investigadores cualitativos en el campo de las Ciencias Sociales). Lo anterior se sistematiza en la siguiente tabla.
Esta visión es compartida por Valles (2003), quien de igual forma plantea cinco
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periodos con algunas variaciones en sus denominaciones, aunque sin variar el sentido y contenidos de cada periodo. En la tabla 1 se aprecian las características que este autor atribuye a cada uno de tales periodos.

Naturaleza de la investigación cualitativa
Según Hernández, Fernández y Baptista (2003), la investigación cualitativa sirve para descubrir y refinar preguntas de investigación, aunque en algunos casos pueden probarse hipótesis a partir de la descripción y la observación, sin la medición numérica de por medio. Constituye una investigación flexible que confronta las respuestas con la teoría en un proceso de reconstrucción de la realidad que considera indispensablemente el todo (holismo) para brindarle profundidad a los datos. Asimismo, “se fundamenta en una perspectiva interpretativa centrada en el entendimiento del significado de las acciones de seres (...) humanos y sus instituciones (busca interpretar lo que va captando activamente)” (Hernández, Fernández y Baptista, 2006, p. 9), donde la “realidad” se concibe a partir de las interpretaciones de quienes participan en la investigación, reconociendo de tal manera la existencia de varias “realidades”.
Paralelamente, Valles (2003) señala acertadamente que en la actualidad lo cualitativo es un concepto con un sentido marcadamente polisémico, lo cual se materializa en posturas como las de Alvira, Bryman, Denzin y Lincoln, Hamilton, Ibáñez, Ortí y Conde, y Vydich y Lyman; o bien, en la existencia de varias perspectivas, tales como etnografía, fenomenología,
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hermenéutica, heurística, etnometodología, interaccionismo simbólico, Psicología ecológica y teoría de sistemas, entre otras.
Por otra parte, de acuerdo con Barrantes (1999), el interés de la investigación cualitativa es comprender e interpretar datos, donde se parte de un concepto de naturaleza y sociedad como algo construido y holístico que produce una interacción sujeto-objeto de compromiso, de interdependencia recíproca, cuyo propósito son las explicaciones de interacción. Este enfoque reconoce que los valores (éticos, estéticos, espirituales, humanos) influyen y tienen un papel activo en la producción de conocimiento, donde la relación teoría - práctica se estructura en función de la confrontación de los datos a la luz de la teoría, proceso en el cual la triangulación, concepto que se debatirá en la sección de validez en la investigación cualitativa, se constituye en el criterio de credibilidad y calidad, y la inducción analítica en el procedimiento para el análisis de tales datos.
En la tabla que aparece a continuación se presenta una serie de elementos comparativos entre los modelos cualitativo y cuantitativo de investigación.

Siguiendo el planteamiento de Barrantes (1999), quien ubica lo cualitativo bajo la perspectiva filosófica del naturalismo, entre las principales características del naturalismo se
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pueden mencionar que se trata de un modelo humanista e interpretativo que busca el significado de las acciones humanas y de la vida social. El enfoque del modelo naturalista (cualitativo), surge como una reacción ante la hegemonía del positivismo y reconoce que las Ciencias Humanas tienen una lógica diferente a la de las Ciencias Naturales, intentando comprender las relaciones humanas por medio de la empatía, aprehendiendo globalmente la experiencia y evitando así la fragmentación -sentido de totalidad, holístico- (Barrantes). Desde esta perspectiva, al enfoque cualitativo ya no le interesa la trilogía explicación - predicción-control, sino el proceso comprensión-significación-acción, en el marco de una realidad que es dinámica, múltiple, construida, divergente y holística. De esta manera, la finalidad de este enfoque es comprender e interpretar la realidad, los significados de las personas, las percepciones, las interacciones y las acciones. Así las cosas, las diferencias y particularidades están determinadas por el contexto y delimitadas en un tiempo y en un espacio.
En este contexto, González-Rey (2000) señala la presencia de tres supuestos epistemológicos de la investigación cualitativa, los cuales se constituyen pilares fundamentales con significativas implicaciones metodológicas: 1- el conocimiento es un producto que se construye a partir de la interpretación, 2- el proceso de producción del conocimiento está centrado en la interacción interpersonal (investigador-investigado) y 3- la individualidad, la particularidad, tienen un significado y un lugar legítimo en el proceso de producción del conocimiento.
Por último, Ruiz (1999) señala un grupo de características de la investigación cualitativa, las cuales se sintetizan a continuación:
1. Se desarrolla fundamentalmente fuera del laboratorio, sin ningún tipo de manipulación o control del fenómeno estudiado, con el cual se mantiene un contacto directo.
2. Es receptiva a nuevas formas de pensar, comprender, concebir, enfocar e interpretar, por lo que se rompe con la rigidez paradigmática.
Las técnicas utilizadas son flexibles y se adaptan a las diversas condiciones contradictorias y cambiantes de los fenómenos, de la realidad y de la diada investigador - investigado.
Se trata de ir de los datos a la elaboración teórica en el marco del contexto donde
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aquellos se producen, de manera que la teoría se construya a medida que se contrasten los datos producidos en el proceso de investigación.
Se interesa en la mayor comprensión posible de ciertos casos, puesto que su finalidad no es generalizar los resultados a una población.
La interpretación siempre está determinada y referida al contexto en el que se recolectan y se analizan los datos, fundamentándose en un proceso que va de lo general a lo particular,
3. Indaga el sentido de casos concretos en el marco de un contexto específico, en una constante búsqueda de sentido.
4. El formato del informe de la investigación responde al estudio de casos, donde se denota la riqueza de la descripción del fenómeno.
5. La interacción e interdependencia del binomio investigador-investigado conlleva a captar e interpretar el sentido, lo cual es compartido, validado y legitimado por ambos.
En este sentido, es correcto el planteamiento de Cuevas (2002) al señalar que la investigación cualitativa surge de una especie de paraguas multicolor de críticas al positivismo de muy diverso origen y que constituyen una amplia perspectiva para abordar y comprender la realidad humana. Por tal situación, en la tabla que se presenta seguidamente se pueden observar los más significativos aspectos que comparten las diversas orientaciones que dan pie a lo cualitativo
Tabla 3
Elementos relevantes por las diversas orientaciones cualitativas
Plano Epistemológico Plano Metodológico Plano Técnico
1. Nivel de análisis: 1. La cuantificación: El 1. Carácter del
Busca una explicación comprensiva del objeto de estudio, la cual implica un nivel de análisis más complejo que el nivel de
conocimiento no es la expresión matemática y directa del dato o su acumulación infinita
instrumento: No es neutro ni cerrado, ni habla por “sí mismo”, sino que, debe hacer posible que el sujeto se exprese en su complejidad,
descripción causal propio del 2. El caso individual: El proporcionando información
positivismo.
estudio de caso resalta las diferencias entre los sujetos,
relevante sobre el problema.
2. Carácter del objeto las cuales muchas veces son 2. Análisis de datos :
de estudio: Posee un carácter sutiles, así como el orden Analizar la información
complejo y holístico; o sea, cronológico de los conlleva darle sentido a las
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Plano Epistemológico Plano Metodológico Plano Técnico
como proceso que se construye y expresa en distintas formas y no como resultado fijo, ahistórico y definitivo,
acontecimientos en un contexto determinado y la totalidad de las situaciones personales.
impresiones durante el proceso de investigación; en otras palabras, se trata de llegar a la comprensión integral del caso.
3. El proyecto de
3. Papel del investigación: No es 3. Validez científica: Se
investigador: Tiene un apriorístico ni rígidamente trata de la coherencia y
carácter activo-constructivo- formalizado; por el contrario, continuidad de la
interpretativo a lo largo de todo el proceso y no sólo en algún momento de la
es flexible, preocupándose por captar el fenómeno como un todo indivisible y optando
información producida en el objeto de estudio que realimente permanente el
investigación. por construcción, la proceso de interpretación;
elaboración y la estos es, la viabilidad de la
4. Lo empírico y la construcción. teoría para mantener y
teoría: Son momentos del extender progresivamente
conocimiento científico, sus constructos.
vinculados dialéctica y
permanentemente, cuya
naturaleza es la construcción teórica y no el crecimiento de la teoría por medio de demostraciones empíricas. Fuente: Cuevas (200 2).
La noción de subjetividad
Siguiendo a González-Rey (2000), existen dos niveles de la subjetividad: la subjetividad individual y la subjetividad social, los cuales interactúan y se influyen recíprocamente durante el proceso de desarrollo humano, “el individuo es un elemento constituyente de subjetividad social y, simultáneamente, se constituye en ella” (González - Rey, 2000, p. 24). Estos dos niveles conforman un mismo proceso dinámico y dialéctico, y vistos de manera aislada, contribuirían a la consolidación de perspectivas reduccionistas como el psicologismo o el sociologismo.
En este sentido, González-Rey (2002) ha planteado el concepto de subjetividad social para
... explicar los procesos de producción y organización de significados y sentidos subjetivos en el plano social constituyendo un cuerpo de significación heurística que nos permita un diálogo permanente con todos los planos de la realidad social, sin correr el riesgo de
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simplificar la naturaleza compleja de la constitución social en sus elementos o de desarticular esta realidad en procesos separados que en realidad están articulados por su naturaleza sistémica (p. 186).
Al respecto, es notorio que subjetividad individual y subjetividad social se encuentran ineludiblemente vinculadas en un proceso de interacción. En este sentido, la persona surge como persona con una identidad propia y es significado socialmente con un nombre, pero además, es miembro de una determinada familia (nombre social), pertenece a una determinada clase social, a una determinada cultura (Martín-Baró, 1985).
Para Martín-Baró (1985), “a través de la socialización primaria, los individuos adquieren una identidad personal cristalizada en un yo al cual remiten sus acciones, su pensar y sentir” (p. 121). Esta afirmación, íntimamente ligada con la producción de lo particular de cada persona y expresada en afirmaciones tales como: «yo soy», «yo me llamo», «yo pienso», o « yo me siento», entre otras muchas, remite al fenómeno psicológico y, según el mismo autor, implica cuatro características fundamentales. En primer lugar, la identidad personal está referida a una realidad social e histórica determinada; en segundo lugar, dicha identidad se afirma en las relaciones con otras personas, sobre todo los otros significativos; en tercer lugar, la forma en que ese yo se manifiesta mantiene cierta estabilidad a lo largo de la vida y, por último, es el resultado de la interacción dialéctica de la sociedad y del propio individuo. Aunado a lo anterior, cabe destacar el planteamiento de Berger y Luckmann (2001),
en el sentido de que los seres humanos construyen su realidad desde determinadas coordenadas histórico-sociales; esto implica que el individuo nace y se constituye dentro de una estructura y un mundo social objetivo.
En este sentido se han señalado una serie de características de la subjetividad, tales como que el sujeto es histórico y social, donde la subjetividad no se visualiza a partir de categorías rígidas e invariables o de aspectos medibles y constatables empíricamente; como constructo teórico implica una “diferenciación cualitativa de los procesos psíquicos singulares” (González-Rey, 2000, p. 26). Este mismo autor apunta que la singularidad es u n momento en la constitución de la subjetividad, destacando la imposibilidad de reducir las configuraciones subjetivas a eventos cuantificables y generalizaciones.
En torno a la integración entre lo histórico-situacional y lo biográfico- individual, según González-Rey (2000) “toda situación social objetiva se expresa con sentido subjetivo
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en las emociones y procesos significativos que se producen en los protagonistas de esas situaciones” (p. 28).
Así las cosas, la naturaleza cualitativa de los procesos subjetivos es concebida como diversa y compleja, contexto en el cual la subjetividad está en constante desarrollo y se ve atravesada por las circunstancias en las que el sujeto se desenvuelve; de esta manera, la subjetividad es construcción, no interiorización (González-Rey, 2000).
A este respecto, Pérez (1998) señala que la subjetividad “es una construcción en construcción, combinación permanente de símbolos, valores, cogniciones, gustos y afectos, en la cual se revelan las ‘circunstancias determinantes’ y las particularidades de la vivencia personal” (p. 51).
Para los fines del presente trabajo cabe concebir la subjetividad como aquella constitución íntima e irrepetible de los sujetos sociales que se construye a partir de una relación dialéctica con la realidad objetiva (económica, política y social) que está conformada por diversos procesos, tales como creencias, pensamientos, estereotipos, emociones, prejuicios y actitudes que son propios de cada persona pero que tienen una naturaleza social.
Implicaciones metodológicas de la investigación cualitativa
En primer lugar, González-Rey (2000) indica que el problema de investigación en la visión positivista-cuantitativa presenta al menos dos limitaciones fundamentales, cuales son la simplificación del objeto de estudio y su carácter invariable y apriorístico. Lo anterior contraviene la intencionalidad de la investigación cualitativa en su interés de producir conocimientos válidos.
Así expone González-Rey (2000) lo siguiente:
El problema en el tipo de investigación cualitativa que defendemos no necesita ser definido perfectamente en el momento inicial de la investigación, pues de él no van a depender directamente los otros momentos de aquélla; sólo representa un primer momento en la concreción de lo que se desea investigar; por lo tanto, más que una construcción acabada del problema, representa una construcción en proceso que se irá desarrollando hacia nuevas y diversas formas. El problema no representa necesariamente una pregunta que debe ser respondida al final de l a
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investigación, como ocurre con la investigación cuantitativa, en la cual los resultados adquieren el valor de productos finales (p. 48).
Lo anterior evidencia la flexibilidad de la investigación cualitativa, puesto que el problema no es una atadura para el investigador, sino un punto de partida hacia la construcción de nuevos conocimientos, el cual puede modificarse en el proceso y adquirir nuevas dimensiones, perspectivas y orientaciones. Tal como señalan Hernández et al. (2003) las preguntas e hipótesis pueden desarrollarse antes, durante o después de la recolección de los datos o de su análisis; no obstante, el planteamiento de hipótesis es algo ocasionalmente y no necesariamente son requisito del enfoque cualitativo.
Desde este punto de vista, el enfoque cualitativo implica en el nivel metodológico necesariamente la utilización de técnicas inductivas; o sea, cuyo procedimiento de análisis va desde lo particular hasta lo general; en otras palabras, “exploran y describen, y luego generan perspectivas teóricas” (Hernández et al., 2003, p. 13). Lo anterior implica desplazarse desde la individualidad y subjetividad de cada actor social hacia la construcción de teoría fundamentada en el conjunto de las particularidades y singularidades de dichos actores.
En este plano, el tradicional método científico, propio de las Ciencias Naturales, queda por fuera, puesto que la objetividad del investigador es relativa. De esta manera, el proceso observación-medición-experimentación, centrado en la definición de variables q ue serán medidas estadísticamente sería transformado por la conceptualización de categorías de análisis, a partir de retomar las vivencias íntimas y personales de los sujetos. Desde la perspectiva de González-Rey (2000), esto implica pasar de los instrumentos estandarizados a adentrarse en las formas complejas de expresión del sujeto, con sus tensiones y contradicciones.
Lo anterior conlleva utilizar métodos y técnicas para la recolección de datos que rompen con las denominaciones y estructuras positivistas, como los instrumentos, las escalas, los inventarios, las listas de chequeo, las encuestas y los cuestionarios, entre otros. De esta manera, aparecen una multiplicidad de alternativas tales como: la observación participante, la entrevista en profundidad, los grupos focales o de discusión, el análisis de contenido de naturaleza estructural o hermenéutico, las técnicas psicodramáticas y sociodramáticas, la inspección de historias de vida, los talleres, los diarios de campo, la evaluación de
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experiencias personales, la interacción en grupos o comunidades y la introspección (Delgado y Gutiérrez, 1999; Hernández et al., 2003; Ruiz, 1999; Taylor y Bogdan, 2002 y Valles, 2003).
Sobre los sujetos de análisis no interesan ya los muestreos probabilísticos, sino las personas concretas, cuyas características particulares les permitan participar en el estudio; ya no interesa tanto la representatividad de la muestra y los grandes conglomerados muestrales, sino la interioridad de esas personas que viven una situación o fenómeno. Es decir, el centro de atención se basará en las cualidades de los sujetos, no en la cantidad de los mismos. De esta manera, se podrá obtener datos válidos con pocos sujetos, contrario a lo sucedido en las investigaciones cuantitativas.
El autor González-Rey (2000) expresa que a pesar de lo señalado por varios autores, un aspecto esencial para distinguir la metodología cualitativa es que ésta “estructuras teóricas que van más allá de cualquier criterio actual de confirmación en el plano empírico. Est as construcciones se convierten en recursos indispensables para entrar a zonas de sentido ocultas por la apariencia” (p. 22).
Para la Psicología y la Educación, disciplinas que trabajan con el ser humano concreto, mujeres y hombres que sienten, piensan y actúan de diferente manera y en diversas situaciones, lo cualitativo viene a devolverles ese lugar de lo íntimo en el vínculo con los sujetos de su intervención. Es, entonces, la posibilidad de re-encontrarse con la interioridad del sujeto en cuanto a afectos, emociones, pensamientos y cogniciones que son suyos, irrepetibles, insustituibles, y que constituyen en su sentido totalizador ese proceso de lo humano. Así pues, el investigador asume un lugar activo y el investigado se constituye en agente productor de pensamiento y sentido.
Validez y triangulación en la investigación cualitativa
La triangulación es una técnica de validación. Su significación original alude a ubicarse en el espacio, aunque en Ciencias Sociales implica, de acuerdo con Mucchelli (1996), que entre más datos se recaben sobre el fenómeno estudiado, mejor será la interpretación que se pueda efectuar del mismo y mayor la confiabilidad obtenida, según este autor, quien expresa que
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Es una estrategia de investigación a lo largo de la cual el investigador superpone y combina diversas técnicas de recogida de datos con el fin de compensar el sesgo inherente a cada una de ellas. La estrategia permite igualmente verificar la justeza y estabilidad de los resultados producidos. El recurso a la investigación describe así un estado mental del investigador, que intenta activamente y con scientemente sostener, recortar y corroborar los resultados de su estudio (p. 347).
A criterio de Ruiz (1999), la triangulación es una especie de “póliza de seguro” o sistema de “control de calidad”, que le brinda validez a la investigación cualitativa, por lo que triangular es ineludible en ésta. Si bien se ha utilizado como la aplicación de diversas técnicas de investigación en el marco de un mismo estudio, lo importante, según el citado autor “... no es la simple combinación de los datos sino los distintos intentos de relacionar los diferentes datos para contrarrestar la riqueza y la fiabilidad de unos con las de los otros” (p. 112).
Siguiendo lo planteado por Mucchelli (1996), existen cuatro tipos de triangulación:
1.Triangulación de datos: se refiere a datos recabados en distintos momentos, en diferentes espacios o por combinación de niveles -individual, interactivo y colectivo.
2. Triangulación del investigador: se da por la participación de diferentes investigadores en el estudio.
3. Triangulación teórica: se recurre a diversas teorías o visiones paradigmáticas.
4. Triangulación metodológica o de técnicas: se deriva de contrastar diversas técnicas o métodos, confrontación que puede ser intramétodos o intermétodos (simultánea o secuencial).
Ahora bien, es importante aclarar que, estos tipos de triangulación no son excluyentes entre sí y, precisamente la relevancia del proceso de validación radica en la posibilidad de combinarlos, condición a la que Denzin (1970, parafraseado por Rodríguez, 2005) denominó triangulación múltiple. Desde este punto de vista, el proceso de análisis requiere la construcción de una matriz para la sistematización de la información recabada donde se puedan confrontar por cada categoría de análisis los datos recolectados por medio de una o varias técnicas utilizadas, las perspectivas de los distintos investigadores y/o las diferentes orientaciones teóricas a las que se haya recurrido.
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Para concluir este apartado, en la tabla 4 se presenta una síntesis de las más significativas ventajas y limitaciones de la técnica de la triangulación.

DISCUSIÓN
Para concluir este trabajo, es importante iniciar destacando la necesidad de un cambio de actitud paradigmática por parte de los investigadores en el campo de las Ciencias Humanas y, sobre todo, en lo relativo a su metodología, donde la tarea central, de acuerdo con Martínez (1999), consistiría en redefinir conceptos centrales, tals como ‘ley’, ‘regla’, ‘medición’, ‘variables’, e ‘hipótesis’, entre otros.
De hecho, de conformidad con lo planteado por Cuevas (2002), de la misma manera en que el surgimiento del positivismo durante los siglos XVI y XVII constituyó un método revolucionario, la aparición de diversas teorías de corte holístico durante el siglo XX que dieron pie a los planteamientos cualitativos, han resultado en métodos subversivos contra el método científico tradicional de naturaleza cuantitativa.
Quizás lo más importante de reseñar es que, tal como postulan Hernández et al.
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(2003), en la actualidad esta división maniquea entre investigación cuantitativa y cualitativa debe tender a superarse, pues ambas instancias revelan una aproximación a la realidad y son perfectamente complementarias, en la pretensión de un proceso de búsqueda del conocimiento y de comprensión de la realidad misma más acabado.
En este plano es reconocida la nueva tendencia, incluso impulsada por la Organización Mundial de la Salud, conocida como Evaluación Rápida (RAP por sus siglas en inglés) que encuentra sus antecedentes en la antropología aplicada, la sociología, la epidemiología y los métodos para la evaluación de investigaciones, y que se caracteriza por la convergencia de distintos tipos de métodos propios de las Ciencias Sociales, incluido el cualitativo, con la finalidad de determinar la magnitud y naturaleza de diferentes problemas de salud y de carácter socia, así como desarrollar respuestas e intervenciones prontas para estos problemas; en este sentido se ha señalado como parte de los parámetros de evaluación rápida y el desarrollo de respuestas la necesaria experiencia del equipo en investigación cualitativa; además, se plantea como estrategias metodológicas de este sistema, el muestreo no probabilístico, la entrevista abierta, los grupos focales y la observación participante, técnicas que remiten al paradigma cualitativo y de hecho, al referirse al facilitador de los grupos focales indican que debe ser una persona con experiencia en investigación cualitativa (Simson, Fitch y Rhodes, 1998).
Esto lleva a considerar el debate entre cantidad y cualidad como un falso debate que durante largos años ha colocado las cosas en un terreno estéril e improductivo. Sin embargo, no se trata de abarcar lo cualitativo con lenguaje cuantitativo, ni de abordar lo cualitativo desde una visión positivista, por lo que en la investigación debe tenerse cuidado del vocabulario escogido para evitar caer en la trampa de corte cientificista o en sesgos de carácter epistemológico. Tal como señala González-Rey (2000), esto obedece a la preeminencia de dos visiones respecto a lo cualitativo; una que ha asumido la perspectiva cualitativa desde la epistemología positivista de lo cuantitativo y otra, fundamentada en una posición alternativa, que visualiza lo cualitativo como una forma distinta de producir conocimiento científico, en confrontación con los enfoques empiristas.
Esta necesaria complementariedad ha sido planteada por Hernández et al. (2003) en tres modelos o propuestas, denominados de dos etapas, de enfoque dominante y mixto. A partir de estos modelos que combinan lo cualitativo y lo cuantitativo se trata de superar la
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absolutización del cuantitativismo objetivista versus la absolutización del cualitativismo formalista, puesto que tal absolutización implica una negación de las limitaciones de cada uno de dichos modelos, en la medida en que los mismos marcan tendencias y no son apriorísticamente antagónicos. Lo anterior permitiría no sólo explicar los hechos y fenómenos, sino también comprenderlos integralmente, disminuyéndose el sesgo y fortaleciéndose el proceso. Esto conlleva pasar del campo abstracto de la lógica analítica cuantitativa de la productividad a la lógica integradora cualitativa de lo simbólico, plano en el cual los datos adquieren sentido.
De esta manera, se daría un mayor nivel de integración entre los dos modelos, situación que va en beneficio de la investigación como proceso, mostrando las ventajas de ambos modelos y, a la vez, minimizando sus desventajas y sus limitaciones. Además, esto implicaría renunciar al «autismo» de los modelos y con ello, a la imposibilidad del encuentro y del diálogo.
En el ámbito de la Psicología y la Educación no se puede obviar que se trata con seres humanos concretos, particulares, irrepetibles, que piensan y sienten, contexto en el cual apelar a la investigación cualitativa permite ahondar en lo subjetivo de esas personas: p. ej., el niño que se apresta para el aprendizaje de la lectoescritura, la niña que se prepara para las pruebas nacionales de sexto grado, el o la adolescente en búsqueda de su propia identidad que “deserta” del sistema educativo formal, la investigación-acción en el aula, o bien , personas de cualquier edad que sufren y en correspondencia con tal sufrimiento generan distintos tipos de síntomas. Asimismo, especial mención merece la propuesta de Muñoz (2006), dirigida a explorar la intimidad de un grupo particular de perpetradores de abuso sexual contra personas menores de edad.
Así las cosas, cuantitativamente se podría determinar, por ejemplo, la direccionalidad de la actitud (positiva o negativa) de un grupo de educadoras hacia niños y niñas de otra nacionalidad distinta a la costarricense. No obstante, se carecería de la explicación de cómo o por qué ellas (las educadoras) han llegado a producir tal dirección en su actitud. En razón de esto, lo cualitativo permitiría profundizar los datos numéricos y acercar al investigador a la subjetividad de esas educadoras y al proceso mediante el cual dicha subjetividad interviene en la producción de su actitud hacia los niños y las niñas de otra nacionalidad.
Lo anterior plantea el aporte trascendental de lo cualitativo a la Psicología y a la
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Educación, sin negar la integración con lo cuantitativo, puesto que los mismos orígenes filosóficos de la investigación cualitativa hacen alusión a un sentido de totalidad, de integración, en síntesis, a un sentido holístico. De esta manera, lo cualitativo puede generar preguntas e inquietudes para investigar cuantitativamente, empero, también los números pueden arrojar indicios para profundizar desde lo cualitativo. Es así como, lo objetivo y lo subjetivo, lo cuantitativo y lo cualitativo, son como la cara cóncava y convexa de una cuchara, como el escudo y la corona de una moneda; necesariamente deben comprenderse en su interdependencia y en mutua referencia del uno al otro. En este sentido, González- Rey (2000) plantea esta situación como “la división mecanicista entre ambos momentos de la construcción del conocimiento” (p. 1), por lo que se debe superar la falsa dicotomía o falsa disyuntiva entre ambos modelos, en pro de la construcción de un conocimiento más totalizador e integrador, tanto de los fenómenos sociales como de lo estrictamente humano. Para finalizar, resulta interesante el cuestionamiento de Cook y Reichardt (2000), quienes se preguntan si necesariamente un positivista sólo utiliza métodos cuantitativos o si un fenomenólogo sólo realiza investigaciones cualitativas. Su respuesta a esta interrogante, por sorprendente que parezca, es negativa. Esta situación se podría explicar a la luz de q ue los diferentes paradigmas no son rígidos; por el contrario, su flexibilidad implica que lo importante es mantener el núcleo de un paradigma determinado. Lo anterior se visualiza, por ejemplo, en el trabajo de Castanedo (1985), quien utilizando una metodología cuantitativa y una estrategia de pre-test / pos-test más grupo control versus grupo experimental, pretende demostrar la efectividad de los grupos de encuentro en tanto modalidad terapéutica de línea gestáltica y, a pesar de los porcentajes y los gráficos, no abandona los conceptos centrales de su posición humanista, tales como conciencia y potencial humano.
Aunado a lo anterior, debe rescatarse que, a diferencia de lo sucedido en el ámbito de las Ciencias Naturales, donde al surgir un nuevo paradigma se sepulta el anterior, en el caso de las Ciencias Humanas las distintas visiones paradigmáticas coexisten, debido a que no han logrado descalificar la una a la otra, manteniendo cierta cuota de verdad en su abordaje del objeto de estudio. Esto refuerza la idea de que los paradigmas son flexibles y que brindan diferentes acercamientos a los fenómenos que desean estudiar, lo que redunda en el hecho de que lo cuantitativo, propio del paradigma positivista, es complementario con lo cualitativo, enraizado en el paradigma naturalista.
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Mario Alberto Sáenz Rojas, Licenciado en Psicología y Máster en Criminología, Psicólogo del Ministerio de Justicia. Es profesor en la Universidad Católica de Costa Rica, en la Universidad de Costa Rica y en la Universidad Centroamericana de Ciencias Sociales. Apdo. Postal 1871- 1100, Tibás, Costa Rica. E-mail: masaenz65@yahoo.com
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