DEIXIS PERSONAL Y REPRESENTACIONES MENTALES

Luis Ángel Piedra García

Universidad de Costa Rica

Resumen: El siguiente artículo aborda el tema de las posibles relaciones existentes entre la deixis personal y las representaciones mentales. La metodología usada es la teórica-propositiva, la cual se aplicó con una cantidad de treinta teorías de amplio y corto alcance explicativo en los campos de la lingüística, la ciencia cognitiva, la psicología, la antropología y la filosofía del lenguaje y de la mente. Luego de revisadas las propuestas y analizadas a fondo se planteó la existencia de los marcadores deícticos cognitivos, los cuales serían referente cognitivo de la actividad deíctica personal y ordenadores de las representaciones mentales en torno al yo, fomentando a la vez su dinámica.

Palabras clave: Deixis personal, marcadores deícticos personales cognitivos, representaciones mentales, lenguaje, cognición, teoría de la mente, inteligencia maquiavélica.

Abstract: This article tries on a theoretical investigation of the existent relationship between language and knowledge, specifically between personal deixis and mental representations.

It proposes the existence of a system of cognitive filter and a system that organizes the knowledge that we call deictic personal cognition.

Key Words: Personal deixis, markers deictic personal cognitive, mental representations, language, knowledge, theory of the mind, machiavellian intelligence.


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REV. HUMANITAS, 2007, 4(4): pp. 42-59, ISSN 1659- 1852

Introducción

El estudio del lenguaje y las representaciones mentales

Las investigaciones sobre el lenguaje comúnmente venían siendo desde hace algunos años área de la lingüística (Arce, 2006); con el correr de los años y desde hace poco menos de tres décadas apareció como interés de la psicología hasta convertirse hoy día en uno de los grandes tópicos investigativos de la psicología actual, especialmente en Estados Unidos y Europa y con realmente poco impacto en las investigaciones de la psicología en Costa Rica (Piedra, 2007).

Por otro lado el tema de las “representaciones mentales” ha sido un tema central de la psicología cognitiva y la ciencias cognitivas desde su fundación a mediados del siglo pasado y quizá en algunos autores desde hace más tiempo (Bickerton y Calvin, 2006).

El tema de las representaciones mentales ha sido tan importante que las neurociencias, la informática, la inteligencia artificial, la lingüística, la filosofía de la mente y otros saberes más se han dado a la tarea en primer lugar de definir, luego a experimentar y teorizar sobre el tema. Esto lejos de ayudar, en la actualidad más bien han creado problemas en el sentido de que asistimos a la presentación de uno de los temas más maltratados y distorsionados de la psicología, existiendo quizá muchas de definiciones de lo que son las representaciones mentales y la aparición de propuestas muy variadas (Sterelny, 2003). No es sino hasta hace pocos años que algunos autores se han dado a la tarea de intentar crear al menos grupos de conceptualizaciones y teorizaciones.

En esta investigación se ha pretendido no solamente tomar dos áreas importantes de la psicología y ciencia cognitiva, como lo son el lenguaje y la cognición humana, sino que se ha tratado de descubrir cuales son algunas de sus interacciones coarticuladas naturales, y esto desde los tópicos de deixis personal y las representaciones mentales. También se hizo el planteamiento de un conjunto de funciones y estados en la propuesta de la existencia de los Deícticos Cognitivos Personales (DPC).

La deixis personal

¿Qué significa la palabra deixis? Esta palabra viene de la lengua griega y significa “mostrar o señalar” (Vigara, 2000). Con el término deixis nos referimos a los elementos que sirven para mostrar o señalar las coordenadas de una conversación. Estas son:

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• La relación interpersonal que se da entre las personas del diálogo, es decir hablante y oyente (yo/tú/él).

• Las circunstancias de espacio, tiempo y noción (aquí, ahora, así).

• La relación social que se establece entre hablante y oyente (señor, ¡oye!).

• Todas estas coordenadas o puntos de orientación son elementos deícticos, y se manifiestan obligatoriamente en una relación entre interlocutores.

El fundamento de la deixis no es solamente el yo, sino la relación social básica que existe en el yo-tú e incluso también es posible en una importante relación a nivel deíctica poco explorada, la de yo-ustedes, nosotros-ustedes y nosotros-ellos y que suele darse en escenarios como el púlpito, la plataforma política, el estrado en una corte de justicia, y que de lleno implica estructuras de vinculación social necesarias de estudiar pues generan espacios mentales de interacción diferentes a los yo-yo; yo-tú (Arce, 2006).

Ahora, el que se genere mentalmente un “tú” o los “otros” sociales corresponde al ejercicio cognitivo previo de crear una noción de “yo”, esto es de sujeto, de auto- percibirse, de auto-notarse, de crear un juego de representaciones que tienen la función de representar el “uno mismo” que se inscriben, entre otras cosas a través de las experiencias del sujeto cognoscente en el espacio y en el tiempo (Piedra, 2007).

Nos encontramos entonces no simplemente con un problema meramente lingüístico sino cognitivo, que incluye los elementos de las representaciones mentales, la teoría de la mente (TdM), la inteligencia maquiavélica (IMq) y de la misma conciencia (Perner, 1999, Mondragón, 2002).

La deixis no es solamente de corte lingüística. En esta investigación demostramos que todo discurso lingüístico es un correlato de una serie de procesos cognitivos, procesos de pensamiento que se orientan entre otros elementos en torno a filtros cognitivos de representaciones mentales, que no solamente filtran la realidad sino que la organizan en relación al “sí mismo”. Proponemos la existencia de un sistema deíctico personal de orden cognitivo que cumple las funciones antes señaladas y que crearían entre otras cosas la noción de “yo”, de “sí mismo”.

Los contenidos deícticos personales (DP) no son solamente lingüísticos: tienen que

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ver con procesos o construcciones mentales que le permiten al sujeto vincularse con otros procesos que sostienen un intercambio de contenidos cognitivos con otros sujetos cognoscentes.

Esta investigación se interesó en los marcadores deícticos personales, que le agregamos el apellido de cognitivos (DPC), haciendo referencia a que no son únicamente estructuras lingüísticas y propias del estudio de la lingüística, sino que también son parte de la investigación de la psicología y de las ciencias cognitivas, al ser estas expresiones lingüísticas también manifestaciones de los procesos cognitivos e incluso emocionales; en otras palabras podemos afirmar que son parte de un sistema: lenguaje- cognición.

La deixis es, sin duda, uno de los tópicos más estudiados por la actual lingüística de orientación pragmática o “comunicativa” (Vigara, 2000). Proveniente de la Teoría del lenguaje de Bühler (1934), cumplía y cumple en este marco una importante función ordenadora del discurso. Para la psicología, la filosofía de la mente y las ciencias cognitivas el interés podría estar en que estos marcadores parecen ordenar también el mundo mental de los sujetos en la categorización y comunicación de contenidos cognitivos y emocionales. Los marcadores deícticos personales son estructuras lingüísticas con contenido semántico que permiten al sujeto categorizar contenidos, estados y relaciones referentes a la existencia de un “yo”, de un “tú”, de un conjunto de “otros”.

Respecto de la categoría de persona, tradicionalmente se ha considerado desde la teoría de la enunciación (Van Dijk, 2000) que en el acto comunicativo aparecen tres entidades: el hablante y el destinatario (yo-tú, respectivamente) y aquello (persona, cosa) de que se trata. Yo y tú pertenecen a la instancia de la enunciación e identifican a las dos personas que intervienen en ella; la tercera persona (él) pertenece a la instancia del enunciado y es llamada, por ello, la no-persona (enunciativa). Aunque el punto de referencia deíctico se sitúa por definición en el yo-hablante, la primera y la segunda personas se consideran “deícticas” en la enunciación, la tercera no.

En la realidad del uso lingüístico, cuando se establece una relación viva y dinámica en la interlocución, las cosas naturalmente, no son tan simples. El hablante tiende espontáneamente en el coloquio, por un lado, a tratar subjetivamente la información y a imponer, como responsable del enunciado, su propio horizonte deíctico y por otro lado, a tener en cuenta las coordenadas (situacionales y vitales) de su interlocutor. Se da también

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que en situaciones en donde se sabe que el mundo representacional no es el mismo, los hablantes hacen esfuerzos por hacerlos comunes trasladando mentalmente su yo a la supuesta mente (esquemas representacionales) de la otra persona, dando movilidad al yo para buscar la comunicación. En este punto estamos hablando de que los deícticos personales cognitivos (DPC) posibilitan a la Teoría de la Mente (TdM) y a la vez la fortalecen permitiendo también la existencia de deícticos personales cognitivos-emocionales (DPC-e), que serían DPC específicos de corte emotivo que orientan al “yo” en los contextos de vida y narrativos. Esto se da en edades muy tempranas; así al menos desde los tres o cuatros años de edad se ha coarticulado con estructuras emocionales superiores y esta co-unión es vital para reafirmar y dar “color” e intensidad al ejercicio de la TdM (Coarte, 2007); sin duda esta dinámica haría posible la aparición de la IMq.

De este modo, la deixis personal no sólo relaciona -como se dice habitualmente- el mensaje con las personas que intervienen en el proceso comunicativo, sino que además relaciona a esas mismas personas entre sí a través del lenguaje-mensaje y con el resto de los elementos que intervienen en la comunicación (que son parte de la no-persona enunciativa). Arce (2004) destaca que esto es “particularmente claro en dialectos como el guatemalteco, en donde es frecuente la situación según lo expresa Arce: - Lo que ocurre es que AQUEL (él, yo o tú) no está de acuerdo con vos por xyz,- . Por supuesto, esta frase no es sino una extensión del “vos” enteramente común: - Lo que él quiso decirte (él, yo o tú) es xyz-” (2004, p 17)

Deixis personal más allá de la comunicación

Ahora la deixis personal no solamente cumple una función en el campo comunicativo, sino que actúa también y principalmente como filtro y organizador de los procesos de categorización del sistema cognitivo-lingüístico (Piedra, 2007).

Uno de los aspectos esenciales en la comprensión del lenguaje y la cognición es la integración de la información contenida en las distintas partes del texto o discurso (de la realidad en el sentido cognitivo-representacional) para construir una representación coherente del significado (V. Dijk 2000). Las relaciones anafóricas o anáforas, constituyen uno de los mecanismos básicos y universales que posee el sistema: lenguaje-cognición para ese fin y el estudio de su adquisición por parte del niño ha suscitado un extraordinario interés en las últimas décadas por varias razones. Mientras que las anáforas forman parte de los

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elementos esenciales y nucleares del lenguaje, no son nunca objeto de enseñanza explícita por parte del entorno lingüístico del niño y su comprensión constituye un complejo proceso en el que confluyen todos los niveles de organización lingüísticos: fonológicos, morfosintácticos, semánticos y pragmáticos (Wasow, 1986). Para nosotros, las anáforas son una evidencia de lo innato del mecanismo de los DPC, asunto que en otro documento trataremos, y esto no niega que los DPC puedan ser un mecanismo configurado en la cultura. Hemos hecho un repaso sumamente rápido de las propuestas sobre deixis. Sin embargo hasta la fecha la relación de la deixis con los procesos cognitivos ha sido poco estudiada y es más propia de los debates de la lingüística y de la filosofía de la mente que de la psicología o ciencia cognitiva.

Esta investigación pretende contribuir al estudio de la deixis desde los procesos cognitivos, en especial de las representaciones mentales.

Las presentaciones mentales

La teoría de las representaciones mentales ha venido a ser para la psicología cognitiva y las mismas ciencias cognitivas un constructo teórico importante que permite explicar cómo se relaciona el sujeto con el mundo. Pone en el tapete de discusión el asunto de “la realidad”, pero no en el sentido de si ésta existe o no, sino más bien si lo que captamos del mundo externo es así o si lo procesamos de X maneras para asimilarlo. A la vez la(s) teoría(s) de las representaciones mentales se debe enfrentar al tema de la conciencia.

Se piensa que lo que nosotros captamos del “mundo” lo elaboramos mentalmente de una forma semántica, presentándose luego conceptos relacionados con otros conceptos. Nuevas teorías plantean incluso que lo semántico enmascara lo visual a medida que vamos creciendo.

Autores como Glynn (1999) hacen ver también que algunos efectos visuales pueden presentar pistas de cómo la conciencia actúa en relación con las representaciones visuales. Investigaciones avanzadas (Glynn, 1999) en neuropsicología enfocada en los fenómenos visuales y en los auditivos han comprobado que existen centros del procesamiento de la información que viene del exterior, que trabajan la información y la envían semielaborada al cerebro, quien le da los retoques finales para que podamos relacionarnos con el mundo exterior; esto implica que la manera en que percibimos el mundo y nos lo

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representamos dista de cómo es en realidad. Entonces las representaciones están íntegramente relacionadas entre sí, tratando de reproducir o más bien producir una estructura del mundo (Teoría del procesamiento: “yo me represento el mundo lo más próximamente posible a como es”), y cuya estructura está mediada por procesos innatos que nos permiten ciertos parámetros comunes en la especie pero también adquiridos por demanda del contexto social, cultural y natural (Coarte, 2007). Existe no solamente una presión humana por ver el mundo de determinada manera (situación que se sostiene por procesos de internalización de normativas y consensos sociales entre otras cosas), sino que además la misma percepción está influida por las emociones y la propia historia de vida del sujeto frente al mundo. Según Rigel (1999) en los últimos cien años se ha despertado un importante interés

en torno al funcionamiento mental y del lenguaje que busca entre otras cosas, la relación con los procesos cognitivos, quizá como nunca antes en la historia de la ciencia. Hablamos principalmente de las propuestas de la psicología cognitiva, las neurociencias y las ciencias cognitivas, en donde la necesidad de elaborar “constructos” explicativos ha creado conceptos como: “esquemas mentales”, “estilos cognitivos”, “modelos mentales”, “estructuras mentales”, “representaciones mentales”, etc. Todas estas maneras de dar cuenta de lo mental se han emparejado con el interés de establecer alianzas con la lingüística para entender las relaciones mente-lenguaje/cerebro-lenguaje, y con el proyecto de la naturalización de la mente (enfoque de “wet mind”) en busca de eliminar los dualismos mente- cerebro, relacionando los procesos neuropsicológicos con el lenguaje.

Este interés en lo mental ha tenido una serie de influencias a nivel de varias epistemologías, constructos teóricos y métodos de investigación. En nuestro caso seguimos el camino teórico siguiente.

En primer lugar el comportamiento cognitivo y el lenguaje son el producto de largos procesos evolutivos que implican entre otras situaciones, dinámicas específicas a nivel de procesos neurobiológicos / psico-biológicos (sustrato biológico).

En segundo lugar se ha de entender que no se puede reducir la dimensión cognitiva ni del lenguaje a lo neurobiológico o neuropsicológico, sino que se debe relacionar lo anterior con las situaciones psicosociales por las cuales transita el sujeto cognoscente, permitiendo incluso esta posición explicar las relaciones: mente-lenguaje o cerebro-lenguaje con aspectos tan humanos como la religión, el arte, el chisme, la sexualidad.

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En tercer lugar, se ha de entender la manifestación del lenguaje y lo cognitivo como el producto de un sistema cognitivo-lingüístico en donde ambas situaciones están sumamente relacionadas y ya prácticamente inseparables a nivel de procesos cognitivos superiores (A rce 2006).

En cuarto lugar la cognición y el lenguaje al igual que las emociones son dinámicas humanas que no trascurren únicamente en lo interno del sujeto o en lo externo a él sino que acontecen en ambos lugares, haciendo a la cognición y al lenguaje propios de la especie en sociedad más que de un sujeto específico (Piedra, 2007).

Tomando en cuenta el marco anterior se realizó el estudio con no menos de doscientas propuestas sobre las representaciones mentales; surgidas estas de la informática, la propia psicología cognitiva más de corte digital, las neurociencias, la filosofía de la mente y las ciencias cognitivas y ninguna de ellas lograron cumplir el grueso de el anterior marco, pues o hacían énfasis en procesamientos de información fuertemente sustentados en enfoques formalistas o modularistas de la sintaxis o gramática o bien se contentaban con ofrecer modelos de representaciones mentales desde propuestas ya en buena parte obsoletas, e incluso existían propuestas tan de corto alcance que solamente lograban explicar algunos elementos aislados como memoria o atención.

En este estudio el problema central de las representaciones mentales consistió en establecer éstas desde un punto de vista naturalizado, de tal manera que sean susceptibles de tener un poder explicativo acorde con una psicología y ciencia cognitiva que pretende capturar la estructura y dinámica de la cognición y el conocimiento. Según esta visión lo que una representación mental representa puede considerarse como la causa de su producció n.

La propuesta de investigación

Este artículo se origina en el contexto del programa de investigación denominado Cognición y Lenguaje del Instituto de Investigaciones Lingüísticas de la Universidad de Costa Rica; fue iniciado en el 2005 y finalizó en el 2007.

La investigación se planteó desde el modelo teórico de corte teórico- propósitivo cuyos objetivos fueron los siguientes:

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Objetivo general

Determinar como se relaciona la deixis personal como marcador del sujeto, con las representaciones mentales, tendiente a formular una teoría del lenguaje más robusta y plausible.

Objetivos específicos

• Analizar las posibles relaciones de la semántica con los procesos de marcación deíctica personal en las representaciones mentales referidas al sujeto.

• Identificar como los marcadores personales ordenan el mundo mental del sujeto no solamente hacia lo interno del ente cognoscente (autorepresentaciones) sino también en la interacción con las otras personas. • Determinar el potencial meta-representacional de los marcadores deícticos personales en el contexto de desempeño social del sujeto.

En el desarrollo del programa de investigación del Instituto de Investi gaciones Lingüísticas de la Universidad de Costa Rica se identificaron una serie de conocimientos producidos a partir de los datos empíricos y teóricos de las ciencias lingüísticas, psicológicas, de la ciencia cognitiva y otras como la filosofía, antropología cognitiva e informática.

En la primera parte de la investigación se buscaron los constructos explicativos y las teorías vigentes de las representaciones mentales y la deixis, en especial la personal.

En una segunda parte se seleccionó los constructos, las teorías más coherentes y compatibles entre sí que intentan explicar el vínculo entre las representaciones mentales y la deixis personal, apoyados en aquellos procesos materiales que sustentan tal relación y se realizaron análisis teóricos profundos buscando plausibilidad, validez y coherencia interteórica así como intrateórica.

Finalmente, se planteó una posible teoría explicativa del mencionado punto vincular, buscando poder epistémico, plausibilidad, validez y coherencia en el planteamiento. Much os de estos planteamientos son innovadores y no corresponden a presupuestos o teorías anteriores, sino que son emergencias obtenidas en la investigación.

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Para recolectar la información sobre la primera parte se recurrió a documentación pertinente y a entrevistas a profesionales; la segunda y tercera partes corresponden al trabajo de los investigadores Arce y Piedra (2007).

Los resultados se ordenaron en relación a los objetivos y metas estipuladas. RESULTADOS

A continuación se manifiestan los logros más relevantes de acuerdo con los objetivos y metas planteados. Se hace un breve análisis de esos resultados.

Ya se tiene clara la existencia de una relación de la deixis personal como marcador del sujeto con las representaciones mentales y esta relación estaría en dos líneas principalmente: como organizador semántico de las representaciones mentales y en segundo lugar como filtro en la categorización de contenidos a distribuir en memoria.

Se plantea la existencia de al menos dos niveles estructurales de interacción: uno de orden lingüístico en donde los marcadores deícticos personales se encontrarían y otro nivel que, a modo de asidero cognitivo, permitiría al primero existir. A este último lo llamamos Deíctico Personal Cognitivo (DPC).

La relación entre los Deícticos Personales (DP) y los DPC sería constante y los primeros funcionarían de correlato a los segundos, siendo además posible que los DPC en forma primitiva existan antes que los DP y que con la aparición evolutiva del lenguaje los DPC se dispararán en gran manera en su potencial funcional.

En cuanto al desarrollo ontogenético, el sujeto experimenta un uso poderoso de los DPC y DP cerca de los cuatro años y los consolida a los cuatro años y medio, justo cuando aparecen otras cualidades mentales y lingüísticas como la Teoría de la Mente (TdM) y las estructuras de Modelación de Interacciones de Tropa (MIT).

Los marcadores deícticos personales ahora marcadores deícticos cognitivos personales (DPC) han pasado a ser un tipo de organizadores categoriales conceptuales (organizadores de representaciones mentales) tendientes a dar estabilidad, orden y sentido al sujeto cognoscente en el mundo y sus intercambios representacionales con otros sujetos y con sí mismo. Este orden de procesos cognitivos tendría su manifestación lingüística y más concretamente comunicacional en los marcadores deícticos en general.

Los DPC también permitirían filtrar los contenidos representacionales del mundo destinando a una memoria de tipo aún por definir dichos contenidos y permitiendo

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una identificación del sujeto con esos contenidos. Otros contenidos pasarían por otros filtros no explícitos en esta investigación.

En cuanto a las posibles relaciones de la semántica con los procesos de marcación deíctica en las representaciones mentales referidas al sujeto, se encontró que mucha de la literatura existente (Muñoz, 1990; Sterelny, 2003) relaciona la marcación deíctica con estructuras y construcciones sintácticas y que es básicamente hasta mediados los ochenta que la deixis como fenómeno referencial semántico ha cobrado más vigencia principalmente como tema de interés en la psicología cognitiva, especialmente en la psicolingüística de corte más semantista y pragmatista y de la ciencia cognitiva que ha logrado superar la influencia de todos los formalistas en donde el dominio de la sintaxis sobre otros niveles del lenguaje es notorio.

Se tiene claro que a la hora de hablar de los DP y los DPC, la sintaxis y la semántica van muy de la mano en el ordenamiento representacional vinculadas al sujeto, esto en especial porque se ha notado que el fenómeno de la deixis nace (Isolda, 2000; Cerda, 2000) propiamente en el discurso, en el vínculo social, en la referencialidad incluso vinculada en tiempo remotos (y también actuales) con la cacería, la organización cosmológica, el rito, el juego, y es hasta época recientes en la historia humana que podemos encontrar la deixis en la manifestación escrita en donde tiende a perder dinamismo.

Los DP y los DPC buscan organizar simbólicamente el contexto y sus significados en órdenes de sentido que pasan por el ente cognoscente que claro puede ser a la vez el en te hablante. La representación mental del sujeto no puede darse en la referencialidad semántica de los DPC, sin la organización del mundo que rodea al sujeto y del cual de algún modo se diferencia y distancia sustancialmente y discursivamente.

La semántica tradicionalmente se ha dividido en léxica (aquella que trata el significado de las palabras individuales) y la oracional, llamada también proposicional o relacional y tiene que ver con la manera como las palabras transmiten el significado al agruparse y establecer dependencias y este nivel se complejiza cuando se piensa que esto se da en un contexto cognitivo-lingüístico, un contexto a veces comunicacional en donde entonces la relación de la semántica y la pragmática es determinante para la organización de l representaciones mentales del sujeto.

En esta investigación, el interés de la semántica estuvo más que todo dirigida a aquella

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de tipo proposicional por ser en ésta donde la deixis cobra mayor importancia.

El sujeto entonces habrá de entenderse referido semánticamente a un contexto; sólo así cobra sentido su identidad y las posibilidades del comercio de los DPC, por ejemplo en un discurso social o interno, son también únicamente posibles en una situación pragmática. La DP y los DPC participan a su vez de los mecanismos de cohesión lingüísticos que

sin duda también lo son cognitivos, especialmente relacionados con la formación de conocimiento, o sea estructuras de representaciones mentales articuladas sobre ejes de significado.

Se entiende por cohesión lingüística al conjunto de mecanismos sintáctico- semánticos mediante los cuales se expresan los lazos entre las oraciones y entre éstas y otras partes más amplias y complejas, por ejemplo, los párrafos, que permiten, en última instancia, construir los disc ursos.

Sabemos que en el tejido tanto cognitivo como lingüístico no existe normalmente una sola dirección del discurso y que continuamente las ubicaciones, las anáforas y catáforas, hacen que el discurso sea muy dinámico y que sin duda el asunto es más complejo cuando el hablante ha establecido un núcleo “deíctico egocéntrico” que intercambia en espacio y lugar de manera constante. En todo esto la semántica tiene su fuerza en la existencia de elaboradas producciones proposicionales; la misma existencia de un “yo” deíctico y de orden cognitivo, al igual que un “tú”, un “ustedes”, es posible solamente en una semántica proposicional. Ahora bien el sujeto atravesado por el sentido y el significado, en el mundo de lo simbólico, existe de esta forma en razón de los intercambios simbólicos entre su “yo” como sujeto y lo que no es él o ella; para esto el lenguaje natural ha creado muchos recursos de ubicación y referencialidad por ejemplo, no existe una frontera diáfana entre deixis y anáfora, bien porque los distintos autores presentan estos conceptos de manera no idéntica, bien porque algunos elementos especializados de la lengua pueden cubrir ambas funciones dependiendo del contexto de aparición. Deixis y anáfora cumplen funciones de cohesión, son mecanismos que permiten establecer relaciones anafóricas en el seno mismo del discurso con el fin de ordenarlo y hacerlo más manejable, especialmente en el intercambio simbólico que supone el discurso, el texto o inclusive el pensamiento. Para algunos (Halliday y Hassan , 1976; Karmiloff-Smith, 1979) los usos anafóricos se desarrollan a partir de los deícticos, argumentando que de un uso extra-lingüístico de tipo inicial en el discurso, estos elementos

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pasan a un uso intra-lingüísticos además de extra-lingüísticamente, o sea el sujeto debe aprender a manejarse en dos mundos cognitivos o más a la vez.

Esta tendencia a organizar el universo no solo lingüístico sino también cognitivo o primeramente cognitivo es propio de nuestra especie en donde se ha desarrollado un cerebr o que busca desesperadamente regularidades y estabilidades. La semántica y los DPC establecerían relaciones profundas en el tanto que los DPC ocupan los niveles semánticos del lenguaje y la misma semántica ocupa ser ordenadas por un “yo” a nivel cognitivo y en el discurso para así poder crear estabilidad y conocimiento.

La cohesión que los DPC mediante la organización y filtrado representacional dan al sujeto en es gran medida aunque no únicamente, semántica. La ausencia de esta mecánica provoca problemas serios por ejemplo para los sujetos autistas.

En esta investigación se dejaron evidentes algunas relaciones profundas entre cognición y lenguaje; se planteó una estructura de correlato cognitivo a los DP, específicamente los DPC, se encontraron mecanismos de cohesión no solamente lingüísticos sino también cognitivos; se relacionaron las representaciones mentales con la semanticidad y la organización lingüística y del conocimiento.

Si bien es cierto que queda mucho por hacer en el desarrollo de una teoría del lenguaje más robusta y plausible creemos que los aportes desarrollados por esta investigación son valiosos y lo son porque en primer lugar reafirma la inseparable existencia estructural y dinámica de la cognición y el lenguaje; luego porque supone la existencia de procesos correlacionados con las diferentes manifestaciones lingüísticas. Esta investigación se interesó en vincular el fenómeno del lenguaje con la aparición de la teoría de la mente y las modelaciones de interacciones de tropa; asume además la importancia de estudiar los efectos que las diferencias culturales, de contexto y lingüísticas provocan en los procesos cognitivos y cerebrales.

Tomando en cuenta que los DPC podrían organizar el conocimiento que está en la memoria (con alguna relación biográfica), que además se relaciona con mecanismos de cohesión tanto cognitiva como lingüística, que además se relacionan con algunos procesos de captación y ordenamiento de contenidos semánticos relacionados con el sí mismo y por ende con las todos los otros personales sociales (ellos, ustedes, los otros en general); y asumiendo que en parte la función de filtro de los DPC consiste en la distribución en

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categorías semánticas interconectadas de contenidos representaciones; es que se podría decir que los DPC permiten en parte la existencia del comercio social a nivel cognitivo y contribuyen a ordenar la metacognición y con ello potencian la existencia de los distintos niveles existentes en la teoría de la mente y las posibilidades de ejecución de la intelig encia maquiavélica o en su versión más actual “modelos de interacciones de tropa”.

En este momento la investigación ha planteado varios posibles tipos de relaciones, desde funcionales, estructurales hasta dinámicas, pero especialmente aparece la existencia de un modelo dinámico-funcional en donde una estructura lingüística-cognitiva destinada a organizar los contenidos representacionales en diferentes memorias tiene su manifestación en un nivel más superficial de orden lingüístico-comunicacional. Así las e structuras lingüísticas tendrían su estructura cognitiva de fondo que organiza el lenguaje no solamente a nivel sintáctico sino también semántico, pragmático, etc.

También se encontró una posible relación del lenguaje con los procesos cognitivos en tanto que la teoría de las representaciones mentales tradicionales ven a estas más que todo en un sentido computacional reduciendo su relación con el lenguaje a vínculos sintácticos, a cálculos de predicados de segundo orden. Nuevos modos más humanos de ver las representaciones mentales estarían vinculando las mismas a todos los niveles del lenguaje siendo muy importante el nivel semántico y el pragmático.

Para resumir, hemos de decir que el lenguaje brinda dinamismo y estructura a los procesos cognitivos y los potencia hacia nuevos horizontes. No solamente el lenguaje cobraría la característica matemática transinfinita de densidad y extensión; la cognición en complicidad con el lenguaje tendría la misma naturaleza al poder combinar las representaciones y sus contenidos de maneras transinfinitas también.

También se ha mencionado la dinámica coevolutiva de la cognición y el lenguaje y que en virtud de esta asociación, existen los procesos cognitivos superiores y todas las posibilidades humanas del pensamiento. Si suponemos por ejemplo que lo primero que existió en nuestros ancestros fue una base cognitivo-emocional, al ser ésta poco a poco vinculada al lenguaje, creció y se fue complejizando, lo mismo sucedió con el lenguaje al ser ordenado de manera sintáctica y semántica, amparado por las interacciones sociales en la pragmática. Entonces al crecer las capacidades cognitivas aumentaron las lingüísticas y estas a su vez de nuevo mejoraron las cognitivas.

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En la investigación se ha tenido que plantear un posible camino, que tome en cuenta como aparece la meta-representación en el sujeto, esto a nivel filogenético y ontogenético, la relación de esta génesis con la génesis de los DPC en edades próximas a los cuatro años y de esta línea ir incorporando el elemento social para finalmente tener un cuadro más o menos claro del poder de los DPC en la meta-representacionalidad del sujeto en el tejido social. Podemos luego de la investigación, concluir con alguna seguridad que las representaciones mentales estarían casi todas bañadas por el lenguaje y su organización debe depender de algún mecanismo destinado posiblemente a dos funciones básicas de orden evolutivo, el de la sobrevivencia de la especie y el de la sobrevivencia del individuo.

Luego debe de existir alguna conexión entre representaciones y semántica, en especial porque un modelo de representación mental humano debe contener conocimiento.

Podría decirse que hay, al menos, cuatro modalidades distintas de teorizar acerca de la semántica de las representaciones.

Es posible pensar que el objetivo central de una teoría del contenido representacional es proporcionar las condiciones metafísicamente necesarias o necesarias y suficientes o meramente suficientes para individuar las propiedades semánticas como propiedades naturales. Llamamos a ésta la modalidad de naturalización del contenido.

Por otra parte, puede suponerse que el propósito de una semántica de las representaciones mentales consiste en proporcionar una explicitación del rol causal y explicativo de las representaciones respecto de la producción de la conducta inteligente o cognitiva. Llamamos a esta la modalidad del rol cognitivo del contenido.

Ahora una teorización responsable del papel de la semántica en la cognición ha de partir de una teoría del lenguaje, en donde se debe comprender claramente que lenguaje y cognición son imposibles de desligar uno del otro y que, el fenómeno se nos hace más denso cuando notamos que no podemos dejar de lado tampoco las emociones.

Las representaciones mentales no pueden ser analizadas fuera de contexto, y cuando mencionamos esto demandamos un tratamiento en donde aparezca la importancia de la cultura, lo social y las interacciones humanas, lugar en donde se desarrolla tanto la cogn ición, las emociones como el lenguaje.

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Finalmente podemos decir que una teoría de las representaciones mentales que dé cuenta del lenguaje (en nuestro caso de la deixis) y en específico de la semántica del lenguaje debe tomar en cuenta lo siguiente:

• Mostrar el nivel intencional de la representación en el sentido biológico. • Determinar la dirección de la funcionalidad de la representación.

• Tener como posible el error o falsedad representacional.

• Valorar el contenido semántico y no sólo sintáctico.

• Tener cualidades y estados naturales.

• Manifestar su condición histórica- evolutiva.

• Mostrar su aspecto sociocultural.

• Tener una dinámica de catalizador de la función categorial del lenguaje. • Poder relacionar cognición con lenguaje y emociones.

• Determinar como las representaciones se relacionan con la información en un nivel inferior, y con el sentido y conocimiento en niveles superiores.

• Mostrar como se establecen los vínculos funcionales de las representaciones mentales con la TdM, la IMq y finalmente los DPC.

DISCUSIÓN

En general podemos decir luego de la investigación, que el estado de la cuestión sobre ambos temas por separado, me refiero a la deixis personal y a las representaciones mentales, carecen de antecedentes de investigación amplios que nos muestren vínculos seguros a trabajar; sin embargo este trabajo propone un posible camino a seguir, complejo sin duda, pero factible en especial porque toma en cuenta los vínculos más amplios de lo semántico, lo sintáctico y las últimas propuestas del desarrollo evolutivo de nuestra especie y los elementos de desarrollo humano.

Sin duda toda relación ha de tomar en cuenta los elementos sociales y no solo suponer una dinámica internista mental, como ha sido común en la mayoría de propuestas sobre la cognición y el lenguaje; igualmente creemos valioso el rescate de las interacciones de lo cognitivo y el lenguaje, simplificar los fenómenos separándolos no es el camino más adecuado para entender los fenómenos complejos que hemos mencionado.

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Finalmente esta investigación es solo una propuesta teórica-propositiva; falta todo el ejercicio necesario de comprobación y contrastación teórica a nivel experimental.

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Dr. Manuel Arce Arenales, científico cognitivo, lingüista, informático y matemático, catedrático de la Facultad de Informática de la Universidad de Costa Rica, y el MSc. Luis Ángel Piedra García, psicólogo sistémico- cognitivo, investigador en teoría general de sistemas y científico cognitivo del Departamento de Formación Docente de la Universidad de Costa Rica.

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