
LOS ROSTROS DE DIOS EN EL LIBRO DEL QOHELET
Juan Carlos Valverde Campos
Universidad Nacional de Costa Rica
Resumen: El libro del Eclesiastés es el resultado de la experiencia de una persona que busca entender el sentido de la vida. Esta experiencia está, obviamente, inscrita en un contexto histórico, social y psicológico concreto. La relación con Dios es siempre una experiencia personal, inscrita en el tiempo y en el espacio, por lo que los nombres o calificativos que se le den a la divinidad dependerán de igual manera de esa relación. En este estudio se enumeran los apelativos que el autor del libro del Eclesiastés le da a Dios y se trata de comprender su significado, necesarios para una lectura e interpretación de la obra más apegadas a su realidad histórica.
Palabras clave: Sabiduría, sabio, Dios, divinidad, rostros de Dios, Qohelet, revelación, proveedor, creador, juez, soberano.
Abstract: The book of Ecclesiastes is the result of a person's experience that seeks to understand the sense of life. This experience is obviously written in a historical, social, and a psychological context. A relationship with God is always a personal experience inscribed in time and space, so adjectives and names given to divinity depend on that relationship. In this study, appellations given to God by the author of the book of Ecclesiastes are enumerated. Also, comprehending their significance is crucial for reading and interpreting the work adhered to its historical reality.
Key Words: Wisdom, wisdom, God, divinity, faces of God, Qohelet, revelation, supplier, creator, judge, sovereign.

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REV. HUMANITAS, 2007, 4(4): pp. 4-22, ISSN 1659- 1852
Introducción
Todos los pueblos y civilizaciones han tenido y siguen teniendo personas consideradas como sabias: aquellos que han vivido y han hecho de la experiencia su más importante tesoro. Por supuesto, la sabiduría no es monopolio de ningún pueblo en particular, de esto dan testimonio los innumerables manuscritos sapienciales de Egipto, Babilonia y Grecia, entre otros1 .
La sabiduría es, inicialmente, profana, es decir, el elemento divino no es el principal componente. Esto es normal si tomamos en cuenta que la sabiduría se adquiere con los años, es el fruto de la experiencia de vida. Dios pasará a formar parte de la reflexión del sabio tiempo después, durante el exilio.
En este pequeño ensayo queremos interrogar al libro del Qohélet o Eclesiastés con respecto a Dios. ¿Cómo es concebido y presentado? La respuesta que el hombre da a la revelación de Dios es siempre múltiple. Hablamos de Dios según nuestras experiencias, según nuestra cultura e historia. Descubrir los rostros de Dios en el libro del Qohélet significa para nosotros comprender cómo se relacionaban los hombres de entonces con la divinidad. La fe como respuesta a la revelación es siempre contextual, no es imparcial o totalizante. Dios es lo que somos los hombres y mujeres, en el momento histórico en el que nos corresponda vivir.
El libro del Qohélet o Eclesiastés, ha sido considerado por los autores como una obra secular (o secularista)2 y muchos han declarado a su autor como un pesimista3. Sin negar ni aceptar del todo estas opiniones, nos proponemos ahora realizar un estudio de este libro con el fin de descubrir el él los diferentes “rostros” de Dios. Si los autores afirman, como veíamos, que es un libro secular o secularista, ¿Se habla en él de Dios? ¿Qué se dice de Él? ¿Qué relaciones descubrimos entre Dios y el hombre?
El nombre de Dios que se utiliza en el libro del Eclesiastés es Elohim (~yhi²l{a/) algunas veces con su artículo haelohim (~yhiÞl{a/h') siendo éste el vocablo común para designar a Dios. En efecto, nosotros acostumbramos traducir el o elohim por Dios. Sin embargo, ¿qué significaba para los antiguos semitas? Según Cazelles4, un dios el es un poder
1 Véase Documentos en torno a la Biblia, nos 7, 10, 13, 32, 37 y 56.
2 Cf. Zamora (2002), p. 17.
3 Cf. Morla (2002), p. 191; Vílchez (1994), p. 33.
4 Cazelles (1999), p. 27.
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de vida sobre la tierra. En plural, se les llama elim o elohim y a las diosas elahot, ignoradas por la Biblia. Una lista de dioses de Ugarit en Siria, cuya población tiene muchas afinidades con los Cananeos, pone a la cabeza de los el del santuario de Saphon dos el: un el padre y otro sin determinación. Los diferentes elohim, en la gran variedad de sus mitos, tienen generalmente los mismos atributos: fecundidad y bondad, brillo y poder. Para las tribus del norte, el Dios de los Patriarcas es El hasta tiempos de Moisés y de Josué. Este El no es un el cualquiera, es el “altísimo” parecido al que encontramos en
Ugarit. Mientras llega Moisés, es el nombre de El, el que predominará en las tribus semitas.
En el libro que estamos estudiando, contamos 40 recurrencias del término distribuidas de manera desigual en los 12 capítulos que contiene el libro y solamente se encuentra ausente del capítulo 10. Como veremos, la mayor concentración se da en los capítulos 3, 5, 7 y 8. En estos cuatro capítulos contamos 27 menciones del nombre de Dios.
Para Qohélet la cuestión de la existencia de Dios no es un problema; en efecto, él cree en Dios y en su acción entre los hombres. Los cuarenta (40) empleos los podemos clasifi car en 5 grupos. Dios es bienhechor o dador (1, 13; 2, 24.26; 3, 10; 5, 17.18; 6, 2; 8, 12- 13.15; 12, 7); Dios es creador (3, 11.14; 7, 13.14.29; 8, 17; 11, 5; 12, 7); Dios es juez (3, 17.18; 11, 9; 12, 14); hay que temerlo (3, 14; 5, 1.3.6; 7, 18.26; 12, 13) y se habla, finalmente, de la casa de Dios (4, 17). Analicemos cada uno de estos grupos.
Dios dador o proveedor
En el primer texto 1, 13 leemos:

Que traducimos de la siguiente manera:
Y dediqué mi corazón a investigar y a explorar con sabiduría todo lo que se hace debajo del cielo. Es una penosa tarea que Dios ha dado a los hijos del
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hombre, para que se ocupen en ella.
En este primer empleo de la palabra Dios, es éste quien invita e incita al hombre a prestar atención a todo cuanto ocurre en este mundo y esto es considerado una triste tarea. Qohélet no habla como un judío; dicen los comentaristas que esta primera postura tiene un tinte universalista. Si Dios es quien invita a investigar eso quiere decir que es él quien da la sabiduría, es él quien pone en el hombre la inquietud, el deseo de saber.
Otro texto en donde nuestro autor deja claro que es Dios quien da todo cuanto el hombre tiene lo encontramos en 2, 24. En él leemos:

Y traducimos:
No hay, pues, mejor cosa para el hombre que comer y beber, y hacer que su alma vea lo bueno de su trabajo. Yo he visto que esto también proviene de la mano de Dios.
El autor se relaja y nos invita a hacerlo también: comamos y bebamos, disfrutemos de la vida mientras podamos hacerlo. Esta expresión de Qo le ha valido la acusación de hedonismo aunque algunos autores5 señalan que al estar acompañada la expresión de Dios lo salva o exime de dicha acusación.
La misma idea la retoma un versículo después en 2, 26:

5 Véase Vílchez (1994), p. 219.
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Que traducimos así:
Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, conocimiento y alegría; pero al pecador le da la tarea de acumular y amontonar, para que lo deje al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu.
En este versículo sentimos fuerte una idea contraria a la de la retribución. El Dios proveedor permite disfrutar de los bienes materiales a quien le agrada. La idea de la retribución implica un grado de compromiso del hombre. En efecto, si es justo recibe bienes y, si no es justo, castigado. En este v. 26, entendemos que ambos, el justo y el pecador, pueden llegar a tener tesoros pero solamente podrá disfrutar de ellos aquel que sea del agrado de Dios. Queda una sensación un tanto desagradable: Qo presenta a Dios como un ser caprichoso que determina la vida del hombre6. La expresión hebrea dice “bueno ante Dios” ~yhiêl{a/h'( ynEåp.li ‘bAjl. ¿De quién se trata? ¿Será quien practica la ley o cualquier hombre que le ha caído en gracia? La respuesta, según lo que ha dicho hasta ahora el autor, parece ser esta última7 .
En 3, 10 tenemos el siguiente texto:

Y su correspondiente traducción:
He considerado la tarea que Dios ha dado a los hijos del hombre, para que se ocupen en ella.
En este pasaje, Dios asigna a los hombres diferentes tareas. En el texto anterior (2, 26), veíamos a Dios dándole “caprichosamente” a quien quiere la posibilidad de disfrutar de
6 Idem, p. 220.
7 Cf. Zamora (2002), pp. 147- 152.
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los bienes materiales. En esta misma línea, Dios es quien da (!tn) o quien dice a los hombres qué deben hacer. Es una visión determinista de la realidad. Qo sigue observando todo cuanto sucede: algunos hombres deben hacer lo que no les agrada o resulta pesado. Parece ser el caso de nuestro autor. En este contexto, el hombre se ve liberado, disculpado, de toda culpa o error. Dios es quien mueve las piezas de este tablero. Como nos lo recuerda J. Vílchez8 , Qo se mueve dentro de las fronteras de lo tradicionalmente aceptado por Israel: todo tiene su origen en Dios.
También en 5, 17-18 encontramos una referencia a Dios como proveedor. En efecto, el texto dice:

Que traducimos así:
He aquí, pues, el bien que yo he visto: que lo agradable es comer y beber, y tomar satisfacción en todo el duro trabajo con que se afana debajo del sol, durante los contados días de la vida que Dios le ha dado; porque ésta es su porción.
8 Op. Cit., p. 235.
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Asimismo, el que Dios le dé a un hombre riquezas y posesiones, permitiéndole también comer de ellas, tomar su porción y gozarse de su duro trabajo, esto es un don de Dios.
En 5, 17, Qo introduce el tema de la felicidad. Dios es presentado como aquel que da la posibilidad de vivir. La vida, larga o corta, es don de Dios. El tema es continuado en el v. 18. Dios es tanto el dador de la vida como de los bienes materiales. Además, es él quien le permite disfrutar de todo ello. De nada le sirve al hombre tener muchas cosas si Dios no le permite disfrutar. Todo viene de Dios. Anotemos que también en contextos paganos se tenía la misma creencia: los dioses dan las riquezas y el arte de disfrutarlas9. Es lo que más tarde se conocerá como Gracia de Dios.
En esta misma línea, en 6, 2 se sigue insistiendo:

Cuya traducción es:
Se da el caso de un hombre a quien Dios ha dado riquezas, posesiones y honra, y nada le falta de todo lo que desea. Pero Dios no le ha permitido comer de ello; más bien, los extraños se lo comen. Esto es vanidad y penosa enfermedad.
Debemos mencionar también los vv. 12-13. 15 del capítulo 8 en donde se proyecta una imagen similar de Dios. Veamos:
9 Ver Vílchez. Op. Cit., p. 289.
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Y su traducción:
Aunque un pecador haga mal cien veces y prolongue sus días, con todo yo sé que a los que temen a Dios, a los que temen ante su presencia, les irá bien. Pero al impío no le irá bien, ni le serán alargados sus días como la sombra; porque no teme ante la presencia de Dios.
Por eso yo elogio la alegría, pues el hombre no tiene debajo del sol mejor bien que comer, beber y alegrarse. Esto es lo que le queda por su duro trabajo en los días de su vida que Dios le ha dado debajo del sol.
Los versículos 12 y 13 son sumamente interesantes porque en ellos Qo parece cuestionar lo que se acostumbra llamar la Teoría de la Retribución. De paso, la imagen de Dios es esa misma: un Dios que castiga al malvado y premia al bueno. Es cierto que con la expresión que utiliza no dice que aprueba o acepte lo que repite. Lo que sí parece cierto es
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que Qo se opone, por experiencia probablemente, a lo que se dice comúnmente10. En el v. 15 el autor vuelve a mencionar la idea que ya hemos encontrado en otros pasajes. La única alegría de esta vida consiste en comer, beber y divertirse mientras Dios le conceda la posibilidad de hacerlo. Dios es el dador de vida.
En 12, 7 leemos:

Que se traduce:
Es que el polvo vuelve a la tierra, como era; y el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio.
Inspirado en Gn 2, 7 y 3, 19 Qo sigue afirmando lo que se dice en la tradición: Dios le presta la vida al hombre. Vemos la concepción circular en la que el espíritu viene de Dios y vuelve a él. La visión de Dios sigue siendo la de un bienhechor. Dios da la vida y la retira también.
Dios creador
El primer pasaje en donde el Qo nos presenta a Dios como creador es en 3, 11. Veamos:

Y su traducción:
Todo lo hizo hermoso en su tiempo; también ha puesto eternidad en el corazón
10 Vílchez es de esta opinión. Cf. Op. Cit., p. 345.
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de ellos, de modo que el hombre no alcanza a comprender la obra que Dios ha hecho desde el principio hasta el fin.
En este versículo se nos dice que Dios es el hacedor, el creador de todas las cosas. En efecto, se oponen dos realidades: Dios y hombre. Este último es incapaz de penetrar el misterio de la creación. Es importante que este versículo sea leído en relación con el precedente o como su complemento. Algunos autores han osado afirmar que éste es el versículo más importante de toda la obra11. La acción creadora de Dios está por encima del tiempo. La fe de Qo le permite decir que todo es hermoso o apropiado12 siguiendo muy de cerca la reflexión del libro del Génesis pero cambiando el término bwj (tob) por hpy (yapeh) probablemente para que sus palabras no tuvieran un tono moral13 .
También nos habla el autor del tiempo (‘olam). Esto último ha sido llamado por algunos autores la “crux interpretum” por lo difícil que resulta la interpretación. Es Dios quien ha puesto el ‘olam en el corazón del hombre. Vale la pena señalar que el término ha sido traducido de variadas formas: oscuridad, ignorancia, enigma.
El ‘olam pone en relación al hombre con Dios. Existe un término hebreo para hablar del tiempo fijo, a saber ‘et. Algunos autores han querido ver en el vocablo ‘olam u na referencia a la eternidad, sin embargo, nada en el libro parece hablar de una vida después de la muerte.
¿Cómo debemos traducir o entender este término? ‘olam parece designar el carácter perpetuo de la vida14 o la vida misma que es fuente de energía15 .
En este mismo capítulo tercero en el versículo 14 encontramos otra mención del nombre divino:
11 Vílchez, p. 236.
12 Esta es la traducción de la Biblia de Jerusalén (1998).
13 Vílchez. Op. Cit., p. 239.
14 Así lo afirma Vílchez. Op. Cit., p. 239.
15 Cf. Doré (1980), pp. 30- 31.
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Que traducimos:
Sé que todo lo que Dios hace permanecerá para siempre. Sobre ello
no hay que añadir, ni de ello hay que disminuir. Así lo ha hecho Dios, para que los hombres teman delante de él.
Se sigue presentando a Dios como el creador de todo cuanto existe. Esta creación dura en el tiempo y no hay necesidad de añadirle ni quitarle nada. Esta fórmula es común y muy antigua, la encontramos ya en el tercer milenio antes de nuestra era. Está igualmente presente en Dt 4, 2 y en Ap 13, 1. Se trata de nuestro texto de la obra de Dios: la creación ya no de las escrituras. Esta obra debe ser reverenciada, por eso dice el Qo que se le debe temer por medio de ella. El temor de Dios no es un tema frecuente en Qo. Sólo lo encontramos en cinco oportunidades. Ya veremos más adelante.
En el capítulo 7 aparecen otras menciones del nombre de Dios que hacen referencia a Dios creador o a las obras de Dios. Efectivamente, en 7, 13-14 tenemos el siguiente texto

Que traducimos:
13 Considera la obra de Dios. Porque, ¿quién podrá enderezar lo que él ha
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torcido?
14 En el día del bien, goza del bien; y en el día del mal, considera que Dios hizo tanto lo uno como lo otro, de modo que el hombre no puede descubrir nada de lo que sucederá después de él.
Dios ha hecho todo cuanto existe, todo es obra de sus manos. Dios es soberano, amo de la naturaleza y de la historia. Esta es la fe de Israel. Además, Qo ve a Dios como el dador del bien y del mal. El autor se resigna a describir lo que ve, no encuentra respuestas claras. ¿Quién podrá enderezar…? Lo torcido es igualmente obra de sus manos y nadie puede hacer nada.
7, 29 dice lo sig uiente:

Que quiere decir:
Mira, he hallado sólo esto: que Dios hizo al hombre recto, pero los hombres se han buscado muchas otras razones."
Este pasaje parece contradecir al anterior que decía que también “lo torcido” es obra de Dios. Dios ha hecho al hombre recto; la creación de Dios es buena, probablemente pensando en el texto del Génesis (1, 26) que es manifiestamente una visión positiva del hombre. Una vez más Qo se mantiene en lo recibido de la tradición. La segunda parte del versículo pareciera querer decir que, ante todo, el hombre es libre; Dios le creó y luego él decide qué hacer con su existencia (…busca muchas otras razones).
En 8, 17 descubrimos de nuevo el rostro creador de Dios; ahora se le presenta como un artesano.
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Que traducimos:
Vi todas las obras de Dios. Ciertamente el hombre no logra comprender la obra que se hace debajo del sol. Por más que se esfuerce buscándolo, no lo alcanzará; aunque el sabio diga que lo conoce, no por ello podrá alcanzarlo.
Qo busca respuestas y no parece encontrarlas. Dios mantiene oculto su secreto como artesano que guarda oculto el secreto de sus obras. La tierra es el lugar en donde se realizan y manifiestan las acciones de Dios y de los hombres y Qo se siente impotente, incapaz de penetrar ese misterio. Dirige un reclamo pertinente a los sabios que dicen conocerlo. Los “religiosos” de entonces y los de ahora podrían sentirse aludidos. Dios sigue siendo o perteneciendo a lo misterioso aunque Qo no pretenda hablar de Dios sino de lo mist eriosas que resultan las obras de sus manos, todas sus disposiciones, entendiendo esto en el contexto de la mentalidad judía que atribuía todo a Dios.
En esta misma línea va el versículo 5 del capítulo 11.

Como tú no comprendes cómo entra el espíritu a los huesos en el vientre de la mujer encinta, así no comprenderás la obra de Dios, quien hace todas las cosas.
Como decíamos, la obra de Dios es misteriosa. Es una confesión de fe en Dios
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hacedor de todas las cosas. Qo busca comprender, es un buscador de la verdad pero no halla respuestas satisfactorias ante lo cual aparece su profesión de fe.
Terminamos esta sección con el siguiente pasaje tomado de 12, 7:

Es que el polvo vuelve a la tierra, como era; y el espíritu vuelve a Dios, quien lo dio.
Este texto se inspira en Gn 2, 7 y 3, 19 quedando de manifiesto la concepción circular que se manejaba entonces. Dios le presta la vida – el espíritu – al hombre y a él (Dios) regresa.
Dios juez
Solamente en tres ocasiones se dice en el libro del Qohélet que Dios es juez (3, 17; 11, 9 y 12, 14). Pero, ¿Qué y a quién juzga Dios? ¿Cuándo? Veamos.
En 3, 17 leemos el siguiente texto:

Que quiere decir:
Y yo dije en mi corazón: "Tanto al justo como al impío los juzgará Dios, porque hay un tiempo para todo lo que se quiere y para todo lo que se hace."
Dios es juez de justos e impíos. Aquí el Qo nos presenta un rostro de Dios que nos resulta un poco incómodo. Dios es juez, sí, pero, ¿cómo debemos entender un tal
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juicio de Dios? Según J. Vílchez16 Qo ha visto la injusticia reinante y se pregunta “¿quién se encargará de dar a cada uno según su merecido? 17
En el capítulo 3 versículo 18 Dios es presentado como aquel que prueba. Así tenemos :

Yo dije en mi corazón, con respecto a los hijos del hombre, que Dios los ha probado para que vean que ellos de por sí son animales.
En esta ocasión nuestro autor afirma que Dios prueba a los humanos con el fin de mostrarles lo que son: igual que las bestias. Con toda probabilidad Qo reflexiona sobre la suerte final del hombre: la muerte, que comparte con todas las demás criaturas. Como bien lo dice el texto, su preocupación es el hombre. Autores como P. Zamora18 hablan de una “purificación histórica del hombre”. Del polvo viene y a él regresa. Viendo las injusticias que le rodean, piensa en el final de todos, también de los poderosos.
Los textos que siguen, insisten en este aspecto de la justicia, sin embargo, según los estudiosos no pertenecen a nuestro autor. Los textos son 11, 9 y 12, 14.

Alégrate, joven, en tu adolescencia, y tenga placer tu corazón en los días de tu juventud. Anda según los caminos de tu corazón y según la vista de tus ojos,
16 Vílchez, Op. Cit., p. 248.
17 Ibidem .
18 Op. Cit., p. 241.
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pero ten presente que por todas estas cosas Dios te traerá a juicio.
Este texto es una invitación a disfrutar de la vida durante la juventud a sabiendas que de todo cuanto se hace habrá un juicio. Lo mismo se dirá en el último versículo del libro. Con esto cierra el Qo su discurso. Dios juzgará a buenos y malos. La visión conformista que presenta hace decir a algunos estudiosos que estos textos no pueden ser de Qohélet.

Porque Dios traerá a juicio toda acción junto con todo lo escondido, sea bueno o sea malo.
Dios soberano
En 3, 15 leemos

Y que traducimos:
Aquello que fue ya es, y lo que ha de ser ya fue. Dios recupera lo que ya pasó.
Sólo Dios puede ir en busca de lo pasado19, el hombre no puede hacerlo por ser pasajero, por estar sujeto a lo perecedero del tiempo. El tiempo le pertenece a Dios sin estar sometido a él. Como ya hemos dicho, Qo busca el sentido de la vida. ¿Será acaso cuestionar la presencia de Dios en la historia como dador de sentido? Algunos autores dicen que buscar el sentido de la vida es buscar a Dios mismo20 .
19 Cf. Vílchez. Op. Cit., p. 244.
20 Cf. Doré. Op. Cit., p. 32.
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En el capítulo 9, versículos 1 y 7 tenemos lo siguiente:

Ciertamente he dedicado mi corazón a todas estas cosas para aclarar todo esto: que los justos y sabios, y sus hechos, están en la mano de Dios. Si se trata del amor o del odio, el hombre no lo sabe. Todo lo que está delante de ellos.

Anda, come tu pan con gozo y bebe tu vino con alegre corazón, porque tus obras ya son aceptables a Dios.
Todo está en manos de Dios: justos y sabios y cuanto hacen. Una vez más es la total soberanía de Dios. Este controla todo, hasta las acciones de los hombres están en manos de Dios.
Finalmente, en varios textos se habla del temor a Dios. Aunque no es un tema frecuente en Qo (sólo se menciona 5 veces: 3,14; 5,6; 7,18; 8,12; 12,13) debemos decir que Qo se muestra siempre respetuoso de la divinidad, su crítica no alcanza la irreverencia de Job. Quien teme a Dios sale siempre victorioso. Lo que al hombre le corresponde es temer a Dios, aceptar su supremacía absoluta sobre todo cuanto existe.
Como nota final digamos que Qo ubica a Dios en el Templo (4,17), esa es su casa, su morada.
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DISCUSIÓN
Hemos hecho un recorrido por los textos del libro del Qohélet en donde se habla de Dios y la experiencia ha sido rica pues descubrimos al autor criticando y aceptando al mismo tiempo cuanto ha recibido de la tradición. En ningún momento se muestra, como decíamos, irrespetuoso o violento contra Dios. Su experiencia de búsqueda es la que aparece en todo momento, su inquietud y deseo de saber algo sobre el sentido de la vida es la que lo hace interrogarse sobre cuanto acaece a su alrededor. Los resultados obtenidos no lo van a satisfacer plenamente.
Dios es, para el Qohélet, dador de la sabiduría, es quien da la posibilidad de comer y beber, es quien da igualmente la posibilidad de vivir y de disfrutar de las cosas; Dios es soberano y por lo tanto quien distribuye las tareas a los hombres, es el creador, es el que juzga y pone a prueba.
Todos estos rostros o visages de Dios son fruto de la reflexión y experiencia del autor. Los hombres no podemos evitar hacernos imágenes de Dios y éstas son por fuerza el resultado de lo que somos.
Digamos, para terminar, que todo cuanto ha sido dicho en este breve estudio debe aún ser sometido a análisis teniendo, esa vez, que tomar en cuenta el contexto literario e histórico en su globalidad. Eso será material para un futuro trabajo.
Referencias
Cazelles, H. (1999). La Bible et son Dieu. Paris: Desclée (Col. « Jésus et Jesu-Christ », 40). Documentos en torno a la Biblia. nos 7, 10, 13, 32, 37 y 56, Estella (Navarra): Verbo Divino. Doré, D. (sf) Eclesiastés y Eclesiástico. Estella (Navarra): Verbo Divino (Col. “Cuadernos Bíblicos”, 91).
Morla, V. (2002). Libros sapienciales y otros escritos. Estella (Navarra): Verbo Divino. Vílchez, J. (1994). Eclesiastés o Qohélet. Estella (Navarra): Verbo Divino.
Zamora, P. (2002). Fe, política y economía en Eclesiastés. Estella (Navarra): Verbo Divino.
Juan Carlos Valverde Campos cuenta con un bachillerato en Filosofía otorgado por la Universidad Católica de Costa Rica, recibió su licenciatura en Teología y su maestría en Sagra da
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Escritura del Instituto Católico de París (París, Francia). Es docente de la Universidad Católica de Costa Rica y de la Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión de la Universidad Nacional de Costa Rica de la que es actualmente el director. Formó parte del Consejo Académico de la carrera de Educación Religiosa de la Universidad Católica de Costa Rica.
La correspondencia sobre este artículo puede dirigirse a Juan Carlos Valverde Campos, Apdo. 2115-2100 Guadalupe, San José Costa Rica. Correo electrónico: juancavalcam@hotmail.com o
jvalverd@una.ac.cr
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