PAPEL DE LOS GRADUADOS DE LA UNIVERSIDAD CATÓLICA DE COSTA RICA EN EL PROCESO DE RENOVACIÓN EDUCATIVA DEL SISTEMA EDUCATIVO COSTARRICENSE

Carlos Luis Rojas Porras

Universidad Católica de Costa Rica Director Maestrías en Administración de la Educación

(Discurso pronunciado en el Acto de Graduación el 27 de mayo del 2005)

El Reto de la Educación Costarricense: La Renovación Educativa

En el Colegio de Licenciados y Profesores hemos venido planteando en diversos foros que el reto esencial de la educación costarricense, a principios del siglo XXI es sin duda, la renovación educativa.

Esta propuesta se basa entre otras, en las siguientes cinco consideraciones:

1. Pocos consensos son tan sólidos, al comienzo de este nuevo siglo, como la convicción de que la educación es la estrategia determinante para el desarrollo de los pueblos.

2. La sociedad actual, mundial y nacional, presenta una serie de necesidades, oportunidades y aspiraciones muy diferentes para las que fue diseñado el sistema educativo vigente.

La sociedad actual se caracteriza por ser más dinámica e incierta y como tal abierta y cambiante. El cambio se constituye en una de las características esenciales de las culturas contemporáneas. Nos desenvolvemos en una sociedad de grandes y profundas transformaciones.


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Los cambios en la sociedad actual han modificado sustancialmente las circunstancias, funciones y tareas de la educación, enfrentándose ésta a nuevos retos, cada vez más numerosos y complejos. El papel de la educación ha de depender de la sociedad y de la persona que se desea construir. Esto obliga a revisar la pertinencia d el marco educativo- curricular y aspectos de orden administrativo para responder adecuadamente a este nuevo contexto propio del siglo XXI.

La renovación educativa constituye un reto que no podemos seguir soslayando 3. Diversos sectores, incluido el de educación, coinciden desde ya hace un par de décadas, en su apreciación de que la calidad de la educación costarricense muestra un deterioro cada vez mayor.

4. No hay duda que asuntos tales como: los resultados de las pruebas nacionales, los doscientos días lectivos, las limitaciones de recursos materiales y de infraestructura y otros problemas, requieren la atención y pronta solución de las autoridades educativas del país y la participación de la sociedad civil costarricense. Sin embargo, el Colegio considera que las prioridades en educación andan por otros temas. El problema es más de fondo, estos aspectos son mera consecuencia.

5. El diagnóstico educativo nos plantea el enorme reto de mejorar la educación costarricense en perspectiva al siglo XXI. Para ello, se debe propiciar un cambio cualitativo y cuantitativo, gradual, permanente e integral en el sistema educativo costarricense, que permita remozar la calidad de la educación y ofrecer propuestas educativas más acordes con las exigencias actuales.

Ante las anteriores consideraciones el Colegio de Licenciados y Profesores ha formulado las siguientes reflexiones como:

Condiciones para la Renovación Educativa

La renovación del sistema educativo solo es posible si se crean las condiciones mínimas necesarias, las cuales deben ser sostenibles en el tiempo, entre las cuales se deben considerar al menos las siguientes ocho:

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1. Aceptar que la educación costarricense necesita de una profunda transformación que permita lograr la pertinencia y calidad requeridas para preparar a las generaciones actuales con visión del siglo XXI. La renovación educativa solo es posible si partimos de la necesidad de cambiar, y de asumir actitudes, compromisos y acciones concretas para el cambio.

2. La renovación educativa debe concebirse desde la perspectiva de una transformación social y política que permita fusionar el desarrollo, la cultura y la educación. Debe concretarse un proyecto de sociedad y educación que combine lo mejor de nuestro potencial humano, con una adecuada visión de futuro.

3. Es necesario transformar la Costa Rica del siglo XXI en una sociedad de mayores oportunidades para todos, donde cada costarricense contribuya en forma protagónica en el proceso de desarrollo del país, apoyado en principios de justicia social, libertad, solidaridad e igualdad de oportunidades y de acceso. Es prioritario superar las desigualdades sociales y geográficas que se han venido incrementando. Para ello se debe: mejorar el acceso a la educación, aumentar la permanencia en el sistema educativo, ampliar las oportunidades educativas, velar por una mejor calidad y equidad educativa, superar el deterioro de los valores éticos, sociales, culturales y políticos, dando especial atención a aquellos sectores de la población que están en condiciones más desfavorables como son las zonas urbano marginales, las rurales y las costaneras.

4. Constituye una condición esencial desarrollar una política educativa de Estado, que ofrezca a la sociedad costarricense la oportunidad de contar con un proyecto educativo de mayor permanencia, que trascienda las propuestas de gobierno de cada cuatro años.

5. Debe garantizarse el suficiente financiamiento para la educación mediante un eficaz uso y un riguroso control de la inversión del 6% del PIB que establece la Constitución Política, que permita tanto dar sostenibilidad, así como el desarrollo permanente e integral del sistema educativo, para responder a los

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retos y desafíos de los cambios sociales, científicos, tecnológicos, culturales, éticos, ambientales actuales y futuros.

6. La transformación de la educación nacional requiere de todo el potencial de la sociedad costarricense. Debe constituirse en un megaproyecto nacional donde participen representantes de todos los actores sociales.

7. Deben generarse iniciativas para el mejoramiento cualitativo de la educación, de manera que se garantice a las futuras generaciones una educación integral de calidad, la cual contribuya al desenvolvimiento pleno de la persona para el beneficio y desarrollo de la sociedad.

8. Una condición indispensable para la transformación que necesita la educación, es transformar las actitudes y aptitudes de los educadores.

Si las anteriores condiciones se logran alcanzar, tendríamos posibilidades de generar un proceso de renovación de la educación costarricense.

Agenda de la Renovación Educativa

Varios asuntos podrían ubicarse en una agenda para renovar la educación costarricense, pero parecen esenciales los siguientes siete:

1. Perfil de sociedad y ser costarricense. Revisar y actualizar estos perfiles, acorde a las demandas de las exigencias del siglo XXI, constituye el requerimiento inicial, el punto de partida para orientar los esfuerzos hacia un proceso de renovación educativa. Debe formularse el modelo de desarrollo deseable y posible de sociedad costarricense, así como el perfil del ser que se debe educar, y en función de ellos, definir el modelo de proceso y de desarrollo educativo por asumir.

2. Educación con visión de formación humana integral. Cada vez es más sentida la necesidad de rescatar a la persona como razón de ser de la educación. Par a ello, se deben realizar cambios significativos en el proceso educativo que permitan lograr con mayor eficacia la formación integral de la persona. El

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desarrollo científico y tecnológico debe ir de la mano con la formación holística de la persona, procurando preparar ciudadanos y familias más equilibradas en su visión y actuación con el mundo que les corresponde vivir y construir.

3. Renovar las bases de la educación costarricense. La educación costarricense fue pensada para responder a una serie de necesidades, oportunidades y aspiraciones de una sociedad que ya no existe. Es necesario revisar la pertinencia del marco educativo-curricular. Requerimos con urgencia superar una educación centrada especialmente en la memorización, que faculta poco para la comprensión, la abstracción y el pensamiento lógico-matemático; que no faculta para el dominio de un segundo idioma, ni el uso de alta tecnología. Necesitamos una educación que prepare al menos para la: innovación, creatividad, incertidumbre, investigación, emisión de criterios; que permita aprender a ser, convivir, conocer, hacer y emprender. Es necesario que la educación estimule el gusto por aprender y saber permanentemente, que desarrolle una autoestima positiva y las inteligencias múltiples, particularmente la emocional; además de formar competencias para el liderazgo, la lectura, el manejo de información, la resolución de problemas, la integración de lo mundial, lo local, universal, lo individual, la tradición y la modernidad; así como asumir y vivenciar valores que le faciliten la convivencia consigo mismo, los demás y el medio natural que le rodea.

4. Reforma curricular. Se requiere de una reforma curricular integral, que le de coherencia al sistema, que haga más atractiva y pertinente la oferta educativa a los cambios y exigencias de la sociedad actual, particularmente que sustente la apropiación y uso inteligente del conocimiento y la tecnología, sin menos cabo del bienestar humano y natural.

5. Calidad de vida y profesionalización del magisterio. El educador juega un papel fundamental en el proceso de renovación educativa, por lo que se requieren algunos ajustes profundos. Por un lado, crear mejores condiciones de vida y de trabajo para los profesionales de la educación, y por otro, promover cambios en los procesos de formación inicial y en servicio del

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magisterio, que permitan una modificación radical, no sólo en la actitud, sino en la práctica educativa para que se favorezca la educación renovada que se busca lograr.

6. Brecha educativa. Es urgente llevar a cabo acciones que permitan disminuir la brecha entre educación pública y privada, y educación urbana y rural. “El combate de esta brecha es, sin duda, el mayor desafío que tienen los responsables de la educación estatal en los próximos años” (Conferencia

7. Episcopal de Costa Rica, 2002)Presupuesto educativo. Es necesario elevar el presupuesto nacional que se dedica como inversión a la educación. Los proyectos educativos dependen de presupuestos sólidos. Para mantener un desarrollo educativo sostenido, ante mayores y crecientes demandas y necesidades, se requiere de una tendencia de crecimiento en el presupuesto para educación.

En síntesis, el sistema educativo necesita profundas renovaciones a nivel macro que le permitan responder innovadora, eficaz y pertinentemente a las condiciones propias de la época actual y a los retos que se perciben en el futuro cercano. No se trata de pequeños ajustes o “parches”, la renovación que se requiere debe asumirse como un megaproyecto nacional, en la perspectiva de una reforma integral de la educación costarricense.

Papeles de los profesionales de la educación ante el reto de la renovación educativa Varios serían los papeles que podríamos esperar de un profesional de la educación

ante el reto de la renovación educativa que requiere el país.

Considero que los profesionales de la educación graduados de la Universidad Católica deberían ser capaces de asumir esencialmente los siguientes cuatro papeles:

• evangelizadores de los valores, virtudes y actitudes proclamadas por el humanismo cristiano;

• constructores de una cultura de excelencia;

• líderes de la innovación y el cambio, y

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• gestores de ambientes positivos para la tarea comunitaria de la formación. Deseo compartirles, una breve reflexión de cada uno de ellos

Evangelizadores de los valores, virtudes y actitudes proclamadas por el humanismo cristiano

La Universidad Católica por definición es ante todo humanista cristiana. Nuestra misión nos plantea la rica tarea de evangelizar los ambientes en que nos desenvolvemos, debemos actuar como agentes de transformación en el metro cuadrado en el que convivimos.

El profesional graduado de la Universidad Católica debe poseer la firme convicción y contar con los medios para actuar como servidor fiel y comprometido de la evangelización. Su accionar como profesional debe estar signado para predicar con el ejemplo del amor, la entrega desinteresada y la solidaridad con el hermano. Nuestra vocación debe estar regida por la fiel convicción y acción de que podemos contribuir con eficacia a construir una sociedad más justa y solidaria. Además de un excelente instructor, debe ser ante todo el maestro capaz de llegar al alma, al corazón del niño o del joven que educa.

Constructores de una cultura de excelencia

“Sed perfectos como perfecto es mi Padre”. Nos reta Jesús en una de sus enseñanzas. La renovación de nuestro sistema educativo, requiere contar con profesionales confesos y profesantes de una cultura de excelencia. Convencidos y capaces de buscar día a día, sin desmayar, a pesar del que dirán, de luchar siempre por hacer mejor las cosas. Debe ser el profesional que busca fijar niveles de logro cada vez más altos. Solo así podemos erradicar la cultura de mediocridad que se ha venido intronizando en el medio costarricense.

Líderes de la innovación y el cambio

La renovación que requiere el sistema educativo costarricense necesita ante todo de líderes. El país debe contar con profesionales en educación claros con el norte a seguir, capaces de influir en las actitudes, percepciones, valores, conocimientos y experi encias

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de las personas que participan en el proceso educativo, procurando reconciliar las necesidades individuales con los objetivos de la organización educativa.

Para mejorar la educación el país requiere de líderes convencidos, apasionados y comprometidos con la innovación y el cambio, decididos a potenciarlos e impulsarlos

Gestores de ambientes positivos para la tarea comunitaria de la formación

Costa Rica necesita para salir de la crisis educativa en que hemos caído, de profesionales en educación capaces de generar ambientes positivos, que inspiren confianza en los demás, que estimulen la participación creativa e innovadora de la mente humana. Requerimos de maestros, profesores, administradores capaces de persuadir, inspirar y positivizar a todas las personas involucradas en el proceso educativo, para asumir y actuar con nuevas ideas que contribuyan con la renovación de la educación costarricense. Necesitamos de más personas que hagan algo por mejorar las cosas, de más personas que actúen, de más personas que enciendan una vela, en lugar de maldecir la oscuridad.

Con profesionales decididos y preparados para asumir estos papeles, el futuro de la educación estaría asegurado .

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